final exquisito para un encuentro que conjugó cantidad, calidad y audacia

Con un concierto que combinó obras de clásicos como Mozart, Telemann y Piazzolla con un pasaje contemporáneo y un estreno de un compositor local, el espectáculo infantil Cajita de sueños… a cuerda, de Damián Rovner y las presentaciones de los barilochenses Edgardo Lanfré y Belén Álvarez, culminó este domingo el FIMBA (Festival Internacional de Música de Bariloche).

El saldo, tras cinco jornadas de febril actividad, con colas de más de dos cuadras para asistir a conciertos de artistas tan disímiles como Peteco Carabajal, Escalandrum junto a Elena Roger o Juan Falú con la OFRN (Orquesta Filarmónica de Río Negro, o espectáculos como Piazzolla Barroco o 2 Mundos 4 Estaciones/Vivaldi-Piazzolla, refleja un gran presente y un futuro alentador para la iniciativa.

La síntesis estadística del encuentro organizado por la OFRN, al mando de Martín Fraile Milstein, junto a la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia y con el apoyo de la administración municipal y el ente Emprotur indica que fueron 29 conciertos en 5 días, con 120 artistas en escena y más de 8.000 espectadores, sostenido por un equipo de 20 personas que trabajaron sin respiro.

En ese marco, definido por la fórmula cantidad+calidad+audacia+variedad, músicos de la talla de Pablo Agri, Andrés Spiller, Marcela Magin, Flor Bobadilla y Rafael Gintoli aportaron sus talentos al servicio de músicas que fueron del folclore argentino (y vecinos también) a la academia europea y del tango al “género” contemporáneo.

Y de paso, dejaron en evidencia el altísimo nivel de la Filarmónica rionegrina, capaz de adaptarse a cualquier exigencia, formato y estilo musical con notable versatilidad, entusiasmo y predisposición, a punto de vestir en vivo y en tiempo real un documental –Un fueguito. La historia de César Milstein- con una banda de sonido que incluye fragmentos de dos decenas de obras.

Un resultado que fue recompensado con el acompañamiento de un público fervoroso que colmó cada una de las locaciones en las que sonó la música del Festival, entre ellas, la Catedral, el Teatro La Baita y el Camping Musical Bariloche, donde, precisamente, comenzó la jornada de despedida. 

De Mozart y Bach a Piazzolla, Rebuffi y un estreno local

En el paradisíaco predio ubicado sobre la orilla del Lago Perito Moreno, a escasos 2.2 kilómetros del histórico hotel Llao Llao por la calle Vivaldi, una formación de lujo integrada por Spiller, Magin, Gintoli, Siro Bellisomi más el Ensamble Sur y el Piltri Quinteto, formado por músicos de la OFRN, inauguraron la mañana con el Concierto para Violín y oboe de Bach.

Con sólo empezar a escuchar, resulta imposible no pensar en la injusticia de que semejante maravilla no logre el espacio de difusión que puede alcanzar alguna ocurrencia escandalosa que con tanta facilidad encuentra un lugar destacado de exposición. Al fin de cuentas, hablamos del derecho al acceso a la belleza y a la emoción; y del respeto por quienes trabajan por hacer de este lugar algo mejor.

Andrés Spiller, camino a cumplir 60 años de su primer concierto en Bariloche, junto a Rafael Gintoli, para la música de Bach. Foto Prensa FIMBA

Andrés Spiller, camino a cumplir 60 años de su primer concierto en Bariloche, junto a Rafael Gintoli, para la música de Bach. Foto Prensa FIMBA

El segundo turno para el lucimiento de Magin, con el Concierto para viola de Telemann, que dio para perderse en la inmensidad de la vegetación del lugar, en perfecta convivencia con el azul del lago y, más allá los picos por siempre nevados. Y a continuación, La invención de Mesiter Eckhart, del compositor y violinista Marcelo Rebuffi.

Alguien podría preguntarse en qué lugar del género se inscribe la obra. Nada que importe, más que para un orden que en poco afecta lo que suena. O, peor aún, expone al riesgo del prejuicio la escucha de una obra en la que confluyen elementos de diferentes lenguajes.

Marcela Magin, una viola de excelencia para interpretar a Telemann en el Camping Musical Bariloche. Foto Prensa FIMBA

Marcela Magin, una viola de excelencia para interpretar a Telemann en el Camping Musical Bariloche. Foto Prensa FIMBA

Sí, en cambio, importa la interpretación de la producción de un creador contemporáneo, tanto como el estreno de Soledades y cercanías, del barilochense Rodolfo Spoturno, para que el Piazzolla siguiente, con una fantástica exhibición de la fibra tanguera del violinista Luis Salva.

O el Concierto en Fa Mayor de Mozart encuentren aún mejor delimitado su contexto sonoro, en ese viaje mágico de Genios a través de los siglos, como fue titulado el concierto.

Los chicos, la danza y el testimonio

La jornada seguiría en el Teatro La Baita, en el que el FIMBA habilitó un espacio dedicado especialmente a los más chicos, y en el que Damián Rovner convocó su atención a base de canciones y “actuaciones” que fueron coronadas con un emotivo dueto final para el tema Cajita de sueños, protagonizado por el propio Rovner y su hijo Pablo y una ovación eterna.

Damián Rovner compartió con su hijo el tramo final de su celebrada presentación. Foto Prensa FIMBA

Damián Rovner compartió con su hijo el tramo final de su celebrada presentación. Foto Prensa FIMBA

La misma sala, varias horas más tarde, fue el escenario para el broche de oro para del Festival, con el espectáculo Belén a Piazzolla, dirigido por Belén Álvarez y conducido musicalmente por Germán Lema.

Belén Álvarez combinó su voz con la danza, en el cierre del encuentro. Foto Prensa FIMBA

Belén Álvarez combinó su voz con la danza, en el cierre del encuentro. Foto Prensa FIMBA

Antes, en la Catedral, Edgardo Lanfré repasó su repertorio de canciones patagónicas como Fiscaleros, con la problemática mapuche como eje, alguna simpática historia de asilos hecha música o una que otra zamba como Morena rionegrina, interferidas por algún chamamé para el que contó con la “ayudita” de su amigo Daniel Sánchez Cassataro al piano.

Edgardo Lanfre fue uno de los encargados, junto al ensamble Ventisquero Negro, de ponerle el broche de oro al festival. Foto Prensa FIMBA

Edgardo Lanfre fue uno de los encargados, junto al ensamble Ventisquero Negro, de ponerle el broche de oro al festival. Foto Prensa FIMBA

Un dúo al que se sumó el Ensamble Ventisquero negro para respaldar con cuerdas el discurso musical del cantor, que encontró en el público un oído atento y el aplauso a disposición, que hizo pico sobre el final de Madre tierra, tema que cerró su participación en un Festival que en su segunda edición actualizó los méritos de la primera e invita ya a fantasear con la tercera. 

E.S.

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