Evelyn Von Brocke recordó su separación de Doman: “Tuve un año y medio de guardia periodística”


A ocho años de su separación de Fabián Doman, Evelyn Von Brocke recordó ese momento. “Los domingos para mi eran en familia, con suegra, tíos, primos, amigos. Y cuando Fabián se fue, los domingos los chicos se iban con el padre y yo me quedaba sola. Fue una decisión mía separarnos, ante una pregunta que hay que hacerse de vez en cuando. Le dije: ‘vení, sentémonos, ¿vos me amas?’. Es lindo tener diálogo y profundizar. Es tan sencilla la pregunta. Hay que tener valentía para preguntar eso. Lo recomiendo a las personas que tienen un matrimonio de años. Hubo un silencio eterno”.

La panelista de Intrusos (América) aseguró que hubo algunos intentos que fueron “manotazos de ahogado”, viajes “de luna de miel”, de remarla. Y los viajes son lindos pero cuando volvés no hay diálogo, no lo llamás, no te llama. Seguramente cometí muchos errores que hoy veo y trato de no repetir hoy. Nunca había tenido el dolor de panza del desamor, y lo sentí en el medio del pecho. Era una angustia, de no querer respirar ni comer, de ahogarme. Y con el tiempo me di cuenta de que si no te amás, el otro tampoco te va a amar”.

Con ganas de dar detalles de sus vivencias, Evelyn sumó: “Lloré durante tres meses y no me sacaba el pijama. A las 8 de la mañana despedía a mis hijos que se iban a la escuela y yo estaba radiante. Y está mal porque tienen que saber cómo son las cosas. Y de 8 a 16 miraba el techo y pensaba cómo reflotar de esas cenizas. Agradezco que Fabián haya sido sincero, porque de otra manera yo nunca me hubiera separado. Y él también me preguntó si yo lo amaba y tampoco supe qué decir. Siempre hay uno que es más cobarde en la relación. Hay que renegociar la pareja a veces, reconvertir los problemas”.

Después de esa fatídica pregunta, les llevó poco tiempo concretar la separación. “En tres días se fue de casa. Quedé en shock. Él agarró la mochila, armó sus cosas y cuando se fue me dije: ‘esto es una nueva vida, de acá tiene que salir algo bueno’. Y hoy sé que después viene algo lindo y no lo digo porque esté en pareja sino porque aprendí a amarme a mí. Era la familia Ingalls yo, de tapar errores y no ver. En el 2004 estuvimos tres meses separados pero lo manejamos desde otro lugar, volvimos a reconectarnos y tener pasión. Cuando el tema se hizo mediático, fue tremendo. Tuve 40 tapas de revistas y un año y medio de guardia periodística”.

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