Entró al Guinness: la historia del hombre con la piel “más elástica del mundo”



Los conocidos récord Guinness cuentan con una gran cantidad de figuras dentro de su repertorio. Pero en 1999 se sumaba uno de los -quizás- más intrigantes y aclamados por la audiencia. Un 29 de octubre, Garry Turner entró a los libros de historia gracias a una extraña enfermedad que padece de nacimiento. El síndrome de Ehlers-Danlos es un trastorno de los tejidos conectivos y afecta tanto a la piel como a los ligamentos y a sus órganos.

En otras palabras, es una condición que afecta al colágeno. Esto quiere decir que la elasticidad “se vuelve defectuosa” y se produce un aflojamiento en la piel e hipermovilidad en todas sus articulaciones. Si bien en el caso de Garry es un diagnóstico leve, en casos más severos puede provocar rotura de vasos sanguíneos e incluso la muerte.

Pero lejos de ser algo alarmante, en su caso este padecimiento le valió su ingreso a los récord Guinness. “Siempre supe que mi piel era diferente. Cualquier lugar que tenga mucha piel es mejor, las áreas que no son tan elásticas son mis manos y pies”, contó en una entrevista del año 2012.

Ganó un récord Guinness por tener la “piel más elástica del mundo”

Siguiendo esa línea, algo que ocupó las mentes de quienes lo incluyeron en el récord era si padecía algún dolor al estirar su piel. “El estiramiento no duele en absoluto. Sin embargo, hay otros aspectos del síndrome que sí son muy dolorosos como en las articulaciones”, precisó.

Nacido en Caistor, en el Reino Unido, vive una vida completamente normal, incluso ha participado como actor secundario de varias películas. Hoy, con 50 años, además de ser parte del libro de récords, es una de las 255 millones de personas en todo el mundo que padecen la misma condición, acorde a lo informado por la BBC.

Para esta enfermedad no existe actualmente una cura y a los pacientes diagnosticados se les proporciona un tratamiento de soporte para que puedan continuar con su vida. Además, a cada organismo lo afecta de una manera distinta, por lo que los tratamientos pueden ser más o menos agresivos teniendo en cuenta la letalidad del síndrome en cada persona.

LA NACION



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