Entre lágrimas, Diego Pérez contó el difícil momento que atraviesa con sus padres: “Ahí están, luchando”


El 2020 fue un año particularmente difícil para Diego Pérez, quien en medio de la pandemia tuvo que enfrentarse de un día para el otro con algunos problemas en la salud de sus padres, los cuales lo llevaron a tomar una difícil decisión.

“Tengo 57 años y siempre agradezco tener a mis viejos, porque a esta edad no es fácil tener a los dos. Mis papás llevan 58, casi 59 años de casados, y hace 60 que están juntos”, se sinceró durante su visita a PH: Podemos Hablar. “Tanto a mí como a mi hermana Silvina nos tocó vivir un año muy duro, hoy estamos viviendo un momento muy difícil”.

Según relató el humorista, sus padres eran dos personas muy activas a las cuales la cuarentena los afectó mucho, sobre todo debido al constante bombardeo de noticias advirtiendo lo peligroso que era el coronavirus en personas mayores, que les generó miedo a salir. “Mis viejos son dos seres de amor, de mucha honestidad y ternura”, aseguró. “Ellos vivían en una casa chica y antes salían todos los días a tomar su café con leche, a caminar, al cine una vez por semana, al teatro… a vivir”.

En medio del encierro, ambos sufrieron accidentes. “Primero se cayó mi papá y se golpeó mucho la cabeza, después mi mamá… se cayeron dos veces cada uno. Ella se rompió el fémur y estuvo internada hasta hace dos semanas con él en la habitación de al lado”, dijo sin poder contener las lágrimas. “Papá con demencia senil y mamá con el fémur quebrado”, reveló.

“En el interín, con mi hermana nos pusimos a buscar un lugar para que vivan, porque tenían una persona que los cuidaba muy bien, pero ya no iba a poder. Tuvimos que tomar la decisión de llevarlos a un lugar al que nunca creíamos que íbamos a ir. Siempre pensamos que ellos iban a poder, y no pueden”, expresó emocionado.

Después de mucho buscar, finalmente encontraron un espacio en el cual se sentían cómodos. “Encontramos un lugar en el que ellos sienten que están en su hogar. Les llevamos sus platos, tienen una mesa con su mantel, su ropita, la foto de los nietos”.

“En los hogares las señoras están de un lado y los señores del otro, pero nosotros queríamos que ellos estén juntos porque se extrañaban. Estuvieron un mes internados y con mi hermana íbamos de una habitación a la otra, les mandábamos videos de mi papá a mi mamá y viceversa”, explicó sobre una de las más grandes dificultades que encontraron mientras buscaban el lugar perfecto. “Ahora están juntos los dos, desde hace una semana”, contó, aliviado.

“Seguramente nos están mirando, porque les llevamos una tele. Le agradezco al hogar todas las posibilidades que nos dieron”, dijo con gratitud Pérez, que también elogió a los médicos que los atendieron. “Son dos seres adorables”, agregó.

Para finalizar el relato, el comediante contó un dulce gesto que tiene día tras día su mamá para con su papá. “Mi viejo pregunta por qué están ahí y no van a su casa, y mi vieja me hace acordar al personaje de Roberto Benigni en La vida es bella, porque comiéndose el dolor de no estar en su hogar le dice: ‘mirá, los chicos nos compraron esta casa en donde nos atiende gente que sabe’”, reveló sobre el gran gesto de amor que tiene su madre. “Y ahí están, luchando como los dos Tarzanes que siempre fueron”, culminó Pérez.

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