Encontró en situación de calle a Gustavo Bazterrica, guitarrista de Los Abuelos de la Nada, y lo alojó en su casa

El reconocido guitarrista Gustavo Bazterrica no atraviesa un presente fácil: quedó en situación de calle, en medio de problemas económicos y de salud. Sin embargo, fue rescatado por un fanático que no solo le dio hospedaje, sino también todo lo necesario para que comience a cambiar su suerte.

Sin lugar a dudas, “El Vasco”, de 66 años, es todo un ícono del rock nacional. Sin ir más lejos, compartió banda con Charly García, en La Máquina de Hacer Pájaros; con Luis Alberto Spinetta, en La Banda de Spinetta, y con Miguel Abuelo, en Los Abuelos de la Nada.

No obstante, a pesar de su envidiable trayectoria dentro del mundo de la música, comenzó a vivir una pesadilla desde hace algunos años. Finalmente, tras quedarse sin techo, escribió a fines del diciembre pasado un pedido de ayuda en su cuenta oficial de Facebook: “Debido a diferencias irreconciliables con mi expareja, necesito un hogar de tránsito hasta que salgan mis papeles de la pensión”.

Más temprano que tarde, ese auxilio llegó. Fue un joven desconocido, llamado Emiliano Bustos, quien se cruzó de casualidad con Bazterrica y, tras conocer su historia, decidió brindarle apoyo. Luego, contó la historia en su cuenta de Facebook, con un posteo acompañado por una foto en la que se lo ve junto al guitarrista.

“No sé por donde empezar. Me crucé hace unos días con este señor en un cajero automático, llegó en un remís y al toque me di cuenta que tenía problemas motrices. No se podía casi ni bajar del auto, lo ayudé y le cedí mi lugar en la fila del cajero. Apenas caminaba y mientras lo ayudaba a sostenerse empezamos a charlar”, comenzó el relato.

Gustavo Bazterrica recibió la ayuda de un fanático tras quedarse sin techo

Gustavo Bazterrica recibió la ayuda de un fanático tras quedarse sin techo

Y continuó: “Le dije que le veía cara conocida y me dijo que era nada más y nada menos que Gustavo Bazterrica. Eterno guitarrista de Los Abuelos de la Nada”.

“Me dolió verlo tan deteriorado. Con la cabeza súper lucida, pero con graves problemas motrices. La cuestion es que lo ayudé a subir al remís y se fue. Días después subió un estado en Facebook diciendo que no tenía dónde vivir. Y yo, al igual que miles que comentaron con intención de ayudarlo, fui uno más que se sumó a ese pedido y no sé por qué, entre tantos, ayer a la noche me llegó un mensaje suyo renovando su pedido de ayuda. Así que me puse a su disposición y lo traje a mi casa”, contó.

Luego, precisó: “Lo ayudé a bañarse, le dí de comer, le compré remedios y acá estamos. En casa charlando de la vida, dándole compañía y asistiéndolo. Más que hablando, escuchando, aprendiendo, deleitándome con sus infinitas historias”. 

Además, reflexionó: “Todos algún día llegaremos a tal edad y no le deseo a nadie llegar así, o espero que todos tengamos alguien en quien confiar. Tengo mucho miedo, sí. Miedo. Jamás traje alguien a vivir a casa y menos una persona mayor y con sus limitaciones. Pero me la jugué, me animé. Con todas las dificultades que lleva y la asistencia que requiere”.

No lo hice porque es el vasco Bazterrica. Porque cuando lo ayudé no sabía ni quién era. Lo hice porque algún día todos vamos a tener 66 y la vida nos pasa factura a todos. No lo tomo como una molestia o una carga. Sino como un aprendizaje, y un favor a este hombre y a la vida. Porque tarde o temprano todo vuelve, todo llega y todos vivimos lo mismo que el otro”, cerró.

Según el propio músico confesó tiempo atrás, sufrió una grave adicción a la cocaína, lo que le causó muchos problemas. En 2018, varios de sus colegas y amigos organizaron el concierto “Todos por el Vasco Bazterrica”.

DB

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