Elvira Romei: “Al día de hoy siempre me encuentro con algún grandulón por la calle que me reclama: ‘Vos no mostraste mi dibujito'”



Elvira Romei, ícono de la televisión infantil de los años 70 y 80

“Si querés un dibujo hacer, sólo te hace falta lápiz y papel, ponerle un poquito de amor, y mucho de imaginación”, cantaba Elvira Romei en las tardes de Magimundo, el programa que la actriz, cantante y locutora conducía por Canal 9 hace unos 40 años.

Encontrarse con Elvira es un viaje al recuerdo, a aquellos tiempos de meriendas cuando aparecía sentadita frente a la cámara, entonaba canciones y mostraba los dibujos de sus fieles seguidores, que cada día le llegaban por miles.

Comenzó en la década del 70 en la pantalla de Canal 9, con Magimundo; y encontró su continuidad en La tarde de los chicos, El tiempo de los chicos y El tiempo de Elvira, por la pantalla de Canal 13.

Desde Pilar, donde hace poco más de un mes se mudó junto a la familia de su hijo Juan Manuel, llega la voz siempre cálida y amable de Elvira al otro lado de la línea. Esa misma voz con la que irrumpía en sus primeros ciclos infantiles que, con los años, se transformaron en una cita impostergable para miles de chicos donde las cartas se alternaban con canciones y la presentación de la serie Mister Ed, durante los primeros años; y con los dibujos animados de Scooby Doo, Superman o Los Supersónicos, después.

“Empecé haciendo teatro independiente allá en el taller de Garibaldi, en la Boca, dirigido por Rodolfo Graziano, y de ahí nos íbamos a bailar español en Avenida de Mayo. Desde chiquitita quería cantar y bailar, porque tuve una familia muy cantarina. Mi papá Romeo cantaba y mi nono Salvador me enseñaba óperas y conzonetas napolitanas”, recuerda Elvira. Sus primeros pasos en los medios fueron con su carnet de locutora. Egresó de COSAL en 1971, y poco después debutaba en la vieja Radio del Plata de la calle Santa Fe. “Me tomó una prueba el jefe de locutores e inmediatamente me dijo: ¿Querés empezar a trabajar ahora? Como venía el verano y todos se iban de vacaciones, entré para reemplazar a Nora Perlé, que para mí fue un honor”, recuerda.

Elvira Romei, en sus años de Canal 13

Luego pasó por los ciclos Buenas noches, buena música y Generación espontánea, en Radio Belgrano, hasta que un día, en 1972, se presentó a un concurso de Canal 9, donde el mismo Alejandro Romay le tomó una prueba y la eligió como locutora del informativo. “Informó Canal 9, primero en la información, abierto a toda inquietud humana”, cerraba Elvira los flashes informativos. Poco después pasó a Canal 7 como conductora del noticiero, hasta que con el golpe militar de 1976, se quedó sin trabajo.

Un día le propusieron hacer un micro para chicos a las 5 de la tarde, y sin imaginarlo, ese fue el comienzo de una larga carrera dedicada al público infantil. Comenzó presentando aMíster Ed, el caballo que habla; más tarde continuó cantando canciones de María Elena Walsh a capela, se sumaron los músicos y otro día invitó a sus pequeños espectadores a mandar un dibujito por correspondencia. Inmediatamente empezaron a llegar bolsas de dibujos, editó su primer disco y el programa se convirtió en un boom con 35 puntos de rating.

-¿Es cierto que trabajando para Canal 7 le hiciste una nota al General Perón?

-Absolutamente. Me habían enviado a Olivos a cubrir el Día de los Reyes, porque Isabel y López Rega iban a repartir juguetes a los niños. Mientras esperábamos ahí con la cámara y el micrófono se abrieron las puertas, entró Isabel, luego López Rega y, lo que menos me esperaba, después entró Perón, una mole enorme con su guayabera. Era la primera vez que lo veía personalmente y me empezó a temblar el micrófono. Mis compañeros del canal me ayudaron a cruzar al otro lado y se me vinieron todos los guardaespaldas de López Rega encima. Entonces el General dijo: “dejen a esa chica tranquila”, y le pude hacer una nota. Al terminar me pidió que, por favor, antes de irme le pregunte algo también a López Rega y a Isabel. Unos años después Perón moría, pero me quedó un recuerdo muy grato.

-¿Y qué imágenes tenés de aquellos tiempos frente a cámara en los programas infantiles?

-La imagen de las risas y las sonrisas de los chicos, de los besos, de los aplausos con manitos chiquitas, sobre todo en el teatro, y el famoso “¡que empiece, que empiece, que empiece!”. Son cosas que no te las olvidás jamás. En ese momento estaba casada con Daniel Aguilar (músico), vivíamos de gira en gira por las provincias, una vida preciosa. Hemos vivido muy bien.

-¿Cómo es tu vida por estos días?

-En este momento estoy viviendo en Pilar Manzanares, en la casa de mi hijo Juan Manuel, con su pareja Yamila, y toda la jauría (tres perros suyos más otros cuatro de su hijo). Como vengo de un barrio tan bullicioso como Congreso, cuando llegué acá hace un mes y medio fue comenzar una nueva vida. Acá en el campito estoy como si no hubiese pandemia, sólo te das cuenta cuando salís y te tenés que poner barbijo. No veo televisión, los noticieros me hacen daño, pero sí veo algunas películas. Hace poco vía la última de Sofía Loren (La vida ante sí), también vi la serie Gambito de Dama [disponibles en Netflix] que me encantaron. Después leo mucho. Recién terminé Las Mujeres, de Rosa Montero, y me gusta Nicolás Barreau, un autor medianamente nuevo, muy joven, que vive en París y cuenta historias de amor maravillosamente. Recomiendo especialmente un libro que se llama 33 cartas desde Montmartre, una maravilla.

-¿Seguís en contacto con aquellos chicos que te veían a finales de los ’70 y ’80?

-Muchos de ellos hoy ya son abuelos jóvenes, y nos escriben a la página Queremos un programa de televisión para Elvira Romei y Cecile Charré, con quien queremos hacer un programa de televisión infantil. Después tengo un Facebook muy activo y a veces te cuentan cosas muy emocionantes, como que no tenían mamá y un poco hacíamos de su mamá cuando salíamos en la tele. También me escribieron presos desde la cárcel, contándome que de chicos me veían a las cinco de la tarde, algo muy gratificante. Siempre trataba de mostrar todos los dibujitos, pero al día de hoy me encuentro con algún grandulón por la calle que me reclama: “Vos no mostraste mi dibujito”.

-¿Cómo ves a los chicos de hoy respecto de los de entonces?

-Los veo igual que antes, lo que pasa es que hoy llegan a un mundo mucho más “tecnologizado”, y en vez de darles un juguete de madera les compramos un jueguito electrónico, una computadora o un celular. Para mi gusto hay demasiada tecnología, todos los días hay algo nuevo y se crea una ansiedad innecesaria.

-¿Qué mirada tenés sobre los programas infantiles de la TV actual?

-Lo que veo es que corren para un lado y para el otro, pero no hay nadie que se pare delante de la cámara y les hable a los chicos. Claro que más allá de los infantiles, ahora todos los programas son así. En todos los canales hay mucha histeria, una avidez de prontitud, una voracidad impresionante, el minuto a minuto o segundo a segundo, ya no lo sé. Incluso en los programas de cocina. No podría hacer televisión con una cucarachita en el oído que te diga cuanto rating estás haciendo.

-¿Para cuándo el regreso a la TV?

-Antes de la pandemia, con Cecile [Charré] teníamos programada una reunión para el 14 de abril con el director ejecutivo de la TV Pública, Eliseo Álvarez. Cecile se iba a venir con todos sus muñecos, iba a parar en mi casa, estaba todo listo, pero con la cuarentena no pudimos concretarlo. La idea es hacer un programa las dos, Cecile desde Villa Rumipal y yo desde aquí, así que está muy pendiente.

-¿Qué te gustaría decirles a aquellos chicos que te veían a la hora de la merienda y hoy ya peinan canas?

-Les quiero decir gracias, gracias enormes, y que si tienen hijos los cuiden muy bien, los hagan jugar sin importar los juguetes que tengan. Menos televisión y más creatividad, que canten aunque no sepan hacerlo, que anden en bicicleta, en monopatín, que salgan al sol.

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