El Teatro Colón cierra su temporada lírica 2021 con La Finta Giardiniera, un Mozart adolescente e inusual

La única ópera propiamente dicha de una temporada atípica, marcada por las limitaciones impuestas por la pandemia, este martes 14 de diciembre subirá a escena en el Teatro Colón La finta giardiniera, escrita por Wolfgang Amadeus Mozart para el carnaval de Múnich.

La producción cuenta con dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación de Hugo de Ana, dirección musical de Marcelo Ayub (al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón) y dos elencos casi íntegramente argentinos.

Verónica Cangemi y Laura Pisani (Sandrina / Violante), Santiago Ballerini y Emmanuel Faraldo (Belfiore), Marina Silva y Florencia Burgardt (Arminda), Darío Schmunck y Sergio Spina (Podestá), Florencia Machado y María Luisa Merino Ronda (Ramiro), María Virginia Savastano y Romina Jofré (Serpetta) y Fabián Veloz y Alejandro Spies (Nardo / Roberto) componen los roles de la obra.

Fabián Veloz, Verónica Cangemi, Santiago Ballerini y Marcelo Ayub, protagonistas del cierre de la temporada lírica del Colón. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Fabián Veloz, Verónica Cangemi, Santiago Ballerini y Marcelo Ayub, protagonistas del cierre de la temporada lírica del Colón. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Con un título que puede ser traducido como La falsa jardinera, esta comedia con libreto de Giuseppe Petrosellini relata las vicisitudes de la marquesa Violante Onesti, que se disfraza de jardinera bajo el nombre de Sandrina para escapar de su amante (que la apuñaló y la cree muerta), y todos los enredos que surgen alrededor de esta historia.

La madurez a los 18

En el marco de la producción mozartiana, La finta giardiniera es la novena ópera escrita por el compositor nacido en Salzburgo en 1756, dato que adquiere una especial relevancia a la vista de la fecha de su estreno, el 13 de enero de 1775, un par de semanas antes de que Mozart cumpliera sus ¡19 años!.

Es que, para entonces, el joven Wolfgang acreditaba ya siete años de experiencia en eso de componer óperas, una profesión en la que comenzó a dar sus primeros pasos con la composición de la primera parte de La obligación del primer mandamiento, cuya primera puesta en escena está datada en 1767.

Claro que la comparación entre aquellos tiempos y los que corren debe ser encuadrada en un contexto histórico que Marcelo Ayub, responsable musical de la versión que sube a escena en el Colón, se encargó de exponer y desarrollar durante una charla con Clarín. 

-¿Qué lugar ocupa esta obra juvenil en la producción operística de Mozart?

-Estamos hablando de un Mozart de 18 años, pero que no es lo mismo 18 años en él que en mortales como nosotros, porque en una persona con semejante genialidad y que vivió 35, eran la mitad de su vida. Él ya estaba en la madurez de su producción musical, más allá de considerar que es o no la madurez de sus óperas.

En La finta se empieza a reflejar un poco la personalidad de él como un creador de un teatro musical especialmente muy refinado, que va a ir madurando con el paso del tiempo, y llegamos a ese sentido de unidad increíble que logró con la trilogía Da Ponte.

No es una obra menor por ser una obra de juventud, y la dificultad vocal es muy grande. A los cantantes les digo que también tienen que pensar en ciertos momentos que son instrumentos.

El director Marcelo Ayub pone en contexto la adolescencia de Mozart, quien para sus 18 ya había vivido la mitad de su vida. Foto Guillermo Rodriguez Adami

El director Marcelo Ayub pone en contexto la adolescencia de Mozart, quien para sus 18 ya había vivido la mitad de su vida. Foto Guillermo Rodriguez Adami

-¿Cuáles son las claves del llamado “estilo mozartiano” en el canto, y cómo fue su trabajo con los solistas?

-Es un estilo muy cristalino, la técnica ya tiene que estar afianzada. Todos los profesores de canto dicen que cantar Mozart es bueno para la salud vocal, es como se aprende a cantar y a frasear. El texto tiene que estar muy declamado, muy dicho, y con las articulaciones y las intenciones que Mozart nos pone en la escritura orquestal, porque si no sería todo igual.

Otro tema muy importante es mostrar es la psicología del personaje: no es lo mismo el personaje buffo que el personaje serio, el que está enamorado o que lleva a la acción a lo largo de los recitativos.

En el rol principal, por ejemplo, Sandrina o la marquesa Violante Onesti, es genial cómo Mozart representa estos dos personajes en uno: cuando está cantando la primera aria delante de las personas que la creen como jardinera su estilo de canto es más buffo, pero cuando se queda sola y expresa verdaderamente lo que siente aparece la soprano un poco más lírica.

Mozart va adaptando sus colores y sus posibilidades vocales a cada situación. Me preocupo muchísimo por el recitativo secco.

Para los cantantes, Mozart es un paso obligado en la tarea de la formación y el perfeccionamiento. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Para los cantantes, Mozart es un paso obligado en la tarea de la formación y el perfeccionamiento. Foto Guillermo Rodriguez Adami

-¿Qué quiere decir eso, exactamente?

-A veces, los cantantes tienen por error cantarlo demasiado; yo insisto en hacerlo como un teatro cantado, y muchas veces los hago leer el recitativo como si fuera una obra de teatro, para que tenga mucha continuidad. El Colón es muy grande y tiene que haber un timing muy ágil y una ilación muy coherente entre todas las ideas.

-Se dice que la música de Mozart es vocal incluso cuando es instrumental. ¿Cómo se refleja eso en el tratamiento de la orquesta, y cómo es su trabajo con la Estable?

-A los músicos de la orquesta les digo que tienen que pensar que son distintos personajes de la ópera, para darles una diferencia de color, porque si no suena todo igual. Hay que generar los colores, reproducirlos.

Si Mozart puso un forte es porque tiene sentido, si puso un piano es porque quiere expresar algo. Si no, una música que es maravillosa y celestial se puede volver hasta tediosa y aburrida.

-¿Qué desafíos plantea la realización de una ópera de características de cámara en una sala de las dimensiones de la del Colón?

-La orquestación es un poco más liviana que en la mayoría de las óperas posteriores de Mozart. Muchas obras de este estilo se han hecho en el Colón tal vez con 20 violines, y en este caso lo estamos haciendo con 12.

Hay que lograr una sonoridad tal que en el Colón no suene vacía o falta de contenido; la acústica de esta sala es mágica, pero si no están esos colores y esos contrastes el resultado no se va a lograr.

Tres voces argentinas de proyección internacional

Pertenecientes a distintas generaciones, Verónica Cangemi, Santiago Ballerini y Fabián Veloz son cantantes argentinos de proyección internacional, y coincidirán en el primer elenco de esta nueva producción. Con una trayectoria mozartiana importante a sus espaldas, Cangemi encarna por primera vez a la protagonista (Sandrina / Violante), y se muestra entusiasmada.

Verónica Cangemi, que cumple 30 años con la lírica, asume uno de los roles principales de la puesta. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Verónica Cangemi, que cumple 30 años con la lírica, asume uno de los roles principales de la puesta. Foto Guillermo Rodriguez Adami

“El papel es extraordinario, porque dentro del rol se puede descubrir a tres grandes sopranos, como Fiordiligi (Così fan tutte), Elettra (Idomeneo) y los colores de una soprano más liviana como Donna Anna (Don Giovanni). Es el momento de disfrutar de un papel que cambia de colores, y de esa maravilla del amor por la mujer que tenía Mozart”.

Para Ballerini, a cargo de Belfiore, también se trata de un debut en el rol. “En esta puesta, él es un Conde al que poco le interesa su condición nobiliaria; es un perverso dedicado a construir una verdad paralela para poder zafar de su conflicto con Sandrina”.

Ballerini se emociona además con la idea de volver a los escenarios y en particular al Teatro Colón: “La pandemia atacó fuertemente nuestro trabajo y fue de una tristeza muy grande no poder trabajar por casi 2 años. Eso ha lastimado un poco mi alma. Pero ahora volvemos con más fuerza y más decisión”.

Santiago Ballerini celebra la posibilidad de volver a cantar en el Colón tras la inactividad que impuso la pandemia. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Santiago Ballerini celebra la posibilidad de volver a cantar en el Colón tras la inactividad que impuso la pandemia. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Por su parte, Fabián Veloz, especializado en el repertorio verdiano y post-verdiano, aborda con placer el papel de Roberto, criado de la marquesa. “Meterse en un repertorio mozartiano es todo un desafío. Contamos con la ‘ventaja’ de que venimos de la pandemia, y en mi caso es como un volver a empezar; me vino muy bien reencontrarme con este repertorio”, dice.

Y concluye: “Marcelo Ayub nos ha ayudado muchísimo a no salirnos del lenguaje. La puesta nos lleva desde la actualidad hasta el siglo XVIII en tan sólo unos minutos. Hugo de Ana ha trabajado mucho en los detalles, logrando -sin descontextualizar la obra- contarla desde un lugar muy divertido, sabiendo que la temática de violencia de esta obra es muy dura”.

Fabián Veloz destaca la temática de la violencia de género, que la obra aborda desde la comedia. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Fabián Veloz destaca la temática de la violencia de género, que la obra aborda desde la comedia. Foto Guillermo Rodriguez Adami

La finta giardiniera, de Wolfgang Amadeus Mozart sube a escena en el Teatro Colón (Libertad 611) los días 14, 15 16, 17 y 18 de diciembre a las 20 horas y el domingo 19 a las 17, con dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación de Hugo de Ana, dirección musical de Marcelo Ayub. 

Con Verónica Cangemi, Laura Pisani, Santiago Ballerini, Emmanuel Faraldo, Marina Silva, Florencia Burgardt, Darío Schmunck, Sergio Spina, Florencia Machado, María Luisa Merino Ronda, María Virginia Savastano, Romina Jofré, Fabián Veloz y Alejandro Spies.

Entradas en venta a través de TuEntrada.com, desde $600 hasta $9500.

E.S.

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