El sueño de Segundo Cernadas por el que le dijo “no” a una serie de Netflix


Protagonizó varias novelas, entre ellas Los médicos de hoy, Los buscas de siempre, Muñeca brava, Dr. Amor, Se dice amor, Dulce amor, pero en el 2014, una crisis personal lo llevó a recorrer otros caminos y hoy, dedicado a la política, es el Presidente del Concejo Deliberante de Tigre, por Juntos por el Cambio. “La política me interesó siempre, de hecho armé un partido en el colegio de San Isidro y eso me trajo algunos problemas”, rememora Segundo Cernadas, en diálogo con LA NACION. “En nuestra familia nos gusta la política, mi viejo estuvo siempre involucrado como militante, mi madrina es Patricia Bullrich, que es la prima de mi mamá. En las reuniones familiares no se habla de fútbol sino de política”.

Con 49 años, Segundo tiene dos etapas bien marcadas en su vida. En la primera, se casó con la actriz peruana Gianella Neyra y tuvo a su hijo Salvador (12). Se separaron en 2011. En la segunda, conoció a Sofía Bravo, abogada e hija del político sanjuanino Leopoldo Alfredo Bravo. Se enamoraron, se casaron y son padres de Isabel (2) y de Jacinta, que debería nacer el 19 de abril próximo.

-¿Sentís realmente que tenés dos vidas en una, incluso en el amor?

– [Risas] Sí, de alguna manera. Me casé con una actriz primero y ahora, en estas segundas nupcias, con Sofía Bravo. Su abuelo fue gobernador de San Juan y su papá, embajador y diputado. Así que también le fascina la política. Justamente eso fue lo que nos enganchó, desde el principio. Nos conocimos en Buenos Aires, charlando en un bar y empezamos a discutir sobre política, nos apasionamos y se dio para una segunda salida. Hace ocho años que estamos juntos.

-Mucho se dijo que en pandemia, las parejas se separaron o quedaron embarazadas y este último fue el caso de ustedes…

– Tal cual. Más allá del drama de la pandemia, nosotros somos agradecidos porque tenemos una casa con jardín, nos llevamos muy bien, así que no nos quejamos. Además pudimos vivir juntos todo el primer año de Isabel.

-¿Cómo está tu hijo mayor, Salvador?

– Hermoso. Vive con su mamá en Lima, Perú, y por la pandemia se dificulta vernos, pero hacemos videollamadas todos los días. La otra noche tuvimos una charla larga por el boletín que no llegó bien.

-¿Cómo se dio que, siendo actor, te dedicaras a la política?

– La política siempre fue una charla de sobremesa en casa y tenía ganas de participar, pero quedaba ahí. Siento que mi carrera como actor fue exitosa, porque en veinte años hice veinte ficciones y no paré de trabajar. Tengo un millón de anécdotas y cumplí el sueño de viajar y trabajar en varios lugares del mundo, como Perú, Colombia, Miami, Filipinas, México. Arranqué a los 20 y a los 40, como en general nos pasa a todos, empezaron a aparecer muchas preguntas. Quería saber si podía hacer algo más, si eso era lo que realmente quería, qué otra cosa me gustaba, y coincidió con mi divorcio de Gianella, que fue complicado porque vivimos en distintos países y tenemos un hijo.

“La crisis existencial de los 40. Ahí tuve un gran quiebre y un mar de preguntas”, asegura Cernadas, quien luego remarca que fue ese momento el que lo decidió a buscar nuevos rumbos para su vida Gentileza

-La famosa crisis de los 40…

– Totalmente. La crisis existencial de los 40. Tuve un gran quiebre y un mar de preguntas. Me metí en todos los cursos espirituales habidos y por haber, hice meditación, registros akáshicos, y todo lo que te imagines buscando un nuevo desafío, un nuevo sueño. Por otra parte, vivíamos una situación particular en nuestro país con las movilizaciones del campo y yo crecí en el campo y mi viejo era agrónomo. El país tenía una oportunidad histórica de salir adelante gracias al campo y el gobierno kirchnerista mató a la gallina de los huevos de oro. Esto hizo que sintiera la necesidad de involucrarme y empecé a participar en distintas agrupaciones sociales para dar soluciones a diferentes problemáticas. Ahí nació un nuevo sueño. Cuando tenía 18 años y terminé el colegio, no me atraían las carreras tradicionales sino que buscaba algo distinto y de golpe quise ser actor y estudié teatro. Ahora nace un nuevo sueño y es en la política. Y así, Un nuevo sueño, se llama el libro que estoy por publicar en estos días, donde relato justamente todo eso. Mi nuevo sueño es transformar Tigre en el lugar más lindo de la provincia, ponerlo en acción porque tiene recursos para ser una ciudad como San Isidro, Vicente López y mucho más. Me puse a trabajar a full en transformar Tigre. Mi idea es ganar la intendencia en las próximas elecciones. Dedico mis días 100% a eso.

-¿Te despediste del primer sueño entonces?

– Me han llamado para ofrecerme trabajo como actor y la verdad es que me da un dolor de panza y me preguntó qué hacer. No es que me despedí porque la vida es larga y tiene muchas vuelta, pero por ahora no puedo. Me propusieron una serie de Netflix, que va a hacer uno de los directores de Dulce amor, Mauro Scandolari. Estuve a punto de aceptar porque era realmente atractiva, pero lo pensé bien y me di cuenta que me comprometí con la política y no puedo ser candidato a intendente de Tigre y a la vez hacer una serie.

– Recibirías muchas críticas…

– Sí, y además no me dan los tiempos. Quiero hacer las cosas bien en la política y ya sabemos que en la actuación los días de grabaciones son largos. Con mucho dolor terminé diciendo que no. Veremos más adelante. No trabajo como actor desde que empecé en política.

– En general, la gente está desencantada de la política y de los políticos, ¿qué fue lo que te atrajo y cómo pensás cambiar eso?

-Esa es la pelea más importante, justamente. Primero me decían ‘y vos qué sabés de política’, y yo contestaba que tenía que meterme justamente porque no sé de política. Soy de los que piensan que en política tiene que participar un actor, un electricista, un pintor y cualquiera. Mi primer objetivo es convencer a gente que no sea de la política y no tenga sus vicios, que se meta a participar. De lo único que hay que entender es de mejorar las cosas, cada uno desde su lugar. Ese es el primer paso y después es apasionante formar equipos de trabajo y ver los cambios que se pueden producir. La satisfacción que da es muy grande.

– ¿Y esa pasión es tan grande como la que sentías por la actuación?

-Son dos cosas totalmente distintas. Me divertía más la actuación, la verdad, porque la pasaba muy bien, pero este es otro desafío más serio, de mucha más responsabilidad.

-Tu verdadero nombre es Pedro Cernadas y el artístico, Segundo, ¿cuál usás ahora?

-Esa fue una gran pregunta cuando arranqué, y decidimos que sea Segundo porque así me conocen todos, pero en mi DNI dice Pedro.

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