El sexo, en pocas palabras: una docuserie que, de tabú, no tiene nada



“Si tienes sexo, ¿cómo es? Cuando fantaseas con el sexo, ¿es el que deseas tener?”. Las preguntas parecen sencillas, pero son poderosas y sirven para disparar un mundo en torno a nuestras fantasías. De esa manera, comienza El sexo, en pocas palabras.

La docuserie, producida por Netflix, tiene cinco episodios narrados por la cantante y actriz Janelle Monáe, que giran en torno a cinco grandes temas: fantasías sexuales, atracción, anticoncepción, fertilidad y parto. Cada uno puede verse de forma independiente y tiene la estructura narrativa de un breve documental.

Las fuentes consultadas son tan variadas como las preferencias en la cama; van de comediantes a educadores sexuales, pasando por psicólogos, escritores y hasta una ingeniera, que explica con admiración que no hay otro material con la resistencia a la distensión que tiene el tejido del cuello uterino.

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A lo largo de los episodios (108 minutos en total), la serie va contestando algunas preguntas que parecen obvias y otras que no lo son, con la idea de vencer el misterio y la desinformación. Lo hace con simpleza, claridad y usando los recursos más efectivos para mostrar las evidencias.

Pueden ser nubes de palabras para explicar las fantasías. Fragmentos de películas o viejos noticieros. La palabra de especialistas y de gente de a pie. O puede acercarse al significado a una palabra a través de su etimología.

En castellano, la serie se conoció como El sexo, en pocas palabras; en inglés, lleva el título Sex, explained. Quizás en esa última palabra está su principal virtud: la explicación. Con la misma premisa, los productores de esta serie realizan otros videos educativos (tienen uno excelente llamado The mind, explained).

Sin ser innovadora ni controvertida, la serie resulta una herramienta valiosa, que ordena una gran cantidad de información que quizás está en las redes, pero de forma dispersa.

¿A quién está dirigida? Su público es amplio. Los temas van desde el abuso de las cesáreas y la opción por el parto natural a la cultura motoquera en los Estados Unidos (impuso el uso del cuero en el BDSM) pasando por la pregunta de cómo se hacen los bebés.

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Con gran acierto, los episodios evitan una mirada exclusivamente occidental del tema. Por ejemplo, explican de qué manera nuestras fantasías son una extensión de nuestra cultura. “En japonés, la palabra flechazo se traduce como ‘el sentimiento de conocer a alguien de quien te enamorarás’”, dice uno de los fragmentos sobre la atracción.

El episodio sobre anticoncepción relata brevemente cómo las pastillas fueron importantes en el desarrollo de un país como Bangladesh, al permitir a las mujeres un mayor acceso a la educación, servicios de agua potable y expectativa de vida.

La voz de Janelle Monáe es, por momentos, sexy y juguetona (de hecho, su música tiene esas características). Y nunca desentona con el espíritu de la docuserie, que está lejos de lo enciclopedístico. Los temas que trata pueden resultar incómodos o integrar la larga lista de tabúes de nuestra cultura. Pero nunca dejan de ser fascinantes y entretenidos.

FICHA

Calificación: Muy bueno. 

Género: Documental. Creador: Shant Alexander. Emisión: Netflix. Duración: cinco episodios de veinte minutos. Narración: Janelle Monáe.

¿POR QUÉ SÍ? Con buena información, los episodios son un buen punto de partida para explorar temas de nuestra sexualidad, que siguen siendo tabú o desconocidos.

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