El rock de los ’70 como Arca de Noé del rap



La semana pasada, el enlace musical Eminem/Pescado Rabioso supuso un sacudón estelar para el (globalmente) postergado acervo musical de nuestro primer rock. Ese nuevo corte del rapero de Detroit, Stepdad, utilizando el riff de Ámame Petiribí, de los hard rockers porteños como carrocería sonora, estableció un modelo de producción eficaz y emotivo para estas playas.

Lo difícil es establecerlo novedoso dentro del conchabo de hip hop + rock blanco de los ‘70. Una de las grandes contras de los que quisieron fantasear la idea de que el rap era el punk de los ‘80 fue la asimilación de muchos de los sonidos que los jóvenes iracundos de fines de los ‘70 desdeñaban y militaban en contra: el hard rock, el progresivo, y hasta el jazz rock. Vaya un listado para recordar algunos hitos de esta asociación lícita y sustanciosa para la evolución del género.

Planet Rock (Afrika Bambaataa, 1982). Una encrucijada sonora, donde se jugaron los destinos futuros del hip hop, el electro, el techno, el house y la música por venir.Clave, la producción de Arthur Baker, para introducir, por primera vez en el género, la caja de ritmos Roland 808. En esencia, toma dos temas de los tecno-pioneros alemanes Kraftwerk (Trans-Europe Express y Numbers) como respectivos anzuelo y patrón rítmico. En la era pre-sampler, la opción entre ambas partes fue llegar a un acuerdo de abogados.

Walk The Way (Run DMC y Aerosmith, 1986). Otro hito de la música contemporánea. Los raperos neoyorquinos rehabilitaron el riff punzante de Joe Perry para un matrimonio de suma conveniencia. Mientras los de Boston remontaban su duro presente en los ‘80 (donde bandas más jóvenes como Mötley Crüe, Bon Jovi y Ratt les estaban quitando el lugar que ellos mismos habían pavimentado), los DMC veían como el tema, incluido en Raising Hell, ayudaba a posicionar su música en audiencias blancas. Por primera vez se usaba la palabra crossover (cruce de estilos), y pocas veces fue tan apropiada.

She’s Crafty (Beastie Boys, 1986). El visionario Rick Rubin fue el que instó a los tres chicos bestia a templar su gusto por el hardcore con un viaje al pasado reciente. The Ocean, un clásico de Led Zeppelin que puede ubicarse en su quinto álbum (Houses of the Holy, 1973) acusa el atractivo de un riff de guitarra contundente y la pesada herencia percusiva del golpe de John Bonham, vital para el beat suspendido en el que el tema encalla y arranca . Se encuentra estratégicamente en el debut de la banda, Licensed to Ill.

Eye Know (De La Soul, 1989). Los chicos de Long Island que comenzaron la llamada “Daisy Age” dentro del hip hop (cualquier referencia al Margaritas de Babasónicos en su debut, Pasto, no es pura coincidencia) decoraron este single de su primer disco (3 Feet High and Rising) con un preciso paneo de guitarra, teclado y voz de Peg, una preciosa canción de los Steely Dan que, sépanlo, no sólo influenciaron a Serú Girán. La banda de Donald Fagen y Walter Becker fue compulsivamente asaltada en vasto perímetro del hip hop, y desde Kanye West (Kid Charlemagne) hasta Ice Cube (Green Earrings), pasando por Wiz Khalifa (Josie), los visitaron.

Power (Kanye West, 2010). En el último álbum de su período de gracia (esas primeros cinco entregas de escandalosa creatividad), My Beautiful Dark Twisted Fantasy, el hoy reducido a payaso mediático y marido-de-Kim Kardashian se servía de fragmentos del clásico 21st Century Schizoid Man (King Crimson) como separador de una oda a Obama, que también fue elegida para una publicidad de Paco Rabanne. Porque todo tiene que ver con todo.

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