El regreso de Roger Federer: debutó en Ginebra, mostró altibajos y perdió frente a Andújar



Volvió y su presencia en un court de tenis, ya de por sí, es una gratísima noticia. A tres meses de cumplir 40 años y a 68 días de su último partido oficial [vs. Nikoloz Basilashvili, en los cuartos de final de Doha], Roger Federer reapareció en el circuito. Lo hizo sobre el polvo de ladrillo del ATP 250 de Ginebra, en su Suiza natal, certamen en el que nunca había jugado. Salió adelantado por ser el máximo preclasificado, pero su rival, en la segunda ronda, fue el español Pablo Andújar (75°, ex 32°, especialista en canchas lentas) y por derrotó por 6-4, 4-6 y 6-4, en 1h51m.

El rival de Andújar en los cuartos de final del Gonet Geneva Open será el vencedor del joven suizo Dominic Stricker (18 años, 419°, recibió una invitación, debutó a nivel ATP y venció al croata Marin Cilic por 7-6 [7-5] y 6-1) y el húngaro Marton Fucsovics.

El primer set fue muy ajustado, aunque rápidamente se advirtió la falta de competencia en el ex líder del ranking (actual 8°). Pese a su técnica académica, Roger no impactó en forma limpia en varios momentos. Algo oxidado, falló más de lo común con su saque: logró apenas el 40% de los primeros servicios, ganando el 67% de puntos con el primer saque y el 61% con el segundo. Andújar, que pese a su ampliar carrera en el tour (tiene 35 años, es profesional desde 2003) nunca había enfrentado a Federer, aprovechó la primera oportunidad de quiebre y se adueñó del primer set, por 6-4, en 36 minutos.

Federer comenzó más activo de piernas en el segundo set. Más ofensivo, buscando presionar al rival desde la primera pelota del punto, generó una primera oportunidad de quiebre en el tercer game, con Andújar sirviendo 1-1, y la concretó (2-1). El helvético ajustó más sus golpes, afinó sus desplazamientos y perfeccionó, ampliamente, su servicio. Ganó por 6-4 el segundo set, terminando con un 79% de primeros saques, un 84% de puntos adjudicados con el primer servicio y un 80% con el segundo, más un ace y sin doble faltas.

El suizo Roger Federer cayó ante el español Pablo Andújar en Ginebra. FABRICE COFFRINI – AFP

Mucho más lanzado y confiado, Federer intentó acorralar a Andújar en el tercer set, aceleró sus impactos y subió con más asiduidad a la red, una zona de confort para él. El suizo tuvo un puñado de oportunidades de quiebre en el tercer game y volvió a sacar ventaja (2-1), combinando hirientes derechas invertidas con sutilezas y precisos drops. El nivel del partido mejoró, aumentó la velocidad, Andújar se mantuvo muy alerta y si bien las acciones dependieron mayormente de la propuesta de Federer, el valenciano no se desmoralizó: al contrario, aceptó el reto y soltó más el brazo.

En el octavo game, sirviendo Federer por 4-3, Andújar fue agresivo, le hizo daño al suizo y recuperó el quiebre (4-4). Luego, el español, sostuvo su saque (5-4) y Federer sacó sin margen de error. Superó dos match points, pero el español tuvo una tercera oportunidad y Roger ya no pudo defenderla. Así, se terminó pronto la presencia de Federer en Ginebra. Exhibió su talento en cuenta gotas y, en lo inmediato, podrá aferrarse a las cosas buenas que sintió, aunque también se le abre una incógnita por su -lógica- falta de ritmo. Su próximo desafío será en Roland Garros, desde el 30 del mes actual.

El match se jugó ante un puñado de espectadores en el Tenis Club de Ginebra: por protocolo sanitario, sólo se permiten cien espectadores poro jornada. Aunque varias personas se las ingeniaron para escabullirse por el bosque en el que se encuentra el club y ver, a la distancia, el partido.

Federer sonrió y saludó a la pequeña multitud en el Parc des Eaux-Vives cuando salía del court central luego de su derrota, pero luego admitió estar decepcionado con el resultado y su actuación: “Es bueno estar de vuelta en la cancha, pero luego perdés un partido como este y estás abajo. Nunca se siente bien. Tenía muchas ganas de jugar aquí, de eso no hay duda. Pero esta es una conferencia de prensa en la que tengo que explicar cómo me siento por perder, nunca es la mejor manera tratar de explicar por qué y cómo sucedió todo. Pero, por supuesto, hubo momentos en los que estaba muy feliz de entretener a la multitud y valoré el largo camino en el que he estado desde el regreso”. Y añadió, sincero: “Esperaba algo mejor de mí mismo. Siento que en los entrenamientos he jugado mejor, incluso en los de aquí. Pero, de nuevo, como sabemos, los partidos son diferentes. Tengo mucho trabajo”.

Federer utilizó sus manos para ilustrar un movimiento de caída al vacío para graficar cómo perdió una ventaja de 4-2 en el tercer set. “Con 4-2 en el tercero te sientes como, ‘Oh, es bueno que pude darle la vuelta al partido’. Empiezas a sentirte mejor y ahí es cuando bajé y todo se terminó diez minutos después. Pero sabemos cómo va el tenis y ahí es donde a veces es tan brutal“.

Federer, campeón de Gstaad (2004) y Basilea (2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2014, 2015, 2017, 2018 y 2019), llegó al torneo de Ginebra con una racha de 32 victorias consecutivas en Suiza (entre partido de ATP, Copa Davis y la gira de exhibición Laver Cup). Su última derrota en su país había sido ante el tandilense Juan Martín del Potro el 27 de octubre de 2013, en la final de Basilea.

El suizo, además, no jugaba un partido oficial sobre polvo de ladrillo desde el 7 de junio de 2019 (711 días), cuando cayó en las semifinales de Roland Garros ante Rafael Nadal. Si bien la tierra anaranjada nunca fue su superficie favorita, sus registros en canchas lentas son envidiables: además de ganar Roland Garros 2009, tiene otros diez trofeos en esa superficie, con un récord de 223 victorias y 70 derrotas (76.1% de efectividad).

“Roland Garros no es mi objetivo. Mi objetivo es el césped, así que todavía tengo tiempo. Estoy decepcionado por el torneo más que nada. Ojalá hubiera podido quedarme y jugar algunos partidos más para la gente de aquí porque el ambiente aún es, considerando las circunstancias, muy bueno, y parecían muy felices de verme”, se lamentó el tenista que ostenta 103 trofeos.

“Diré a mis nietos que jugué contra Federer”, celebró Andújar antes de enfrentarse con la leyenda. También podrá contarles que le ganó.

Guido Pella fue el único tenista argentino en el main draw del ATP de Ginebra. Pero el bahiense, número 58° del mundo, se marchó en la primera ronda, al caer por un doble 6-2 frente al italiano Fabio Fognini, 29° del ranking y sexto preclasificado, en sólo una hora y 4 minutos. Pella seguirá en el certamen porque competirá en dobles, en pareja con el uruguayo Pablo Cuevas.

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