El regreso de Line of Duty, el policial inglés que no da respiro, aunque le vendría bien un cambio de aire

 A diez años de su estreno en la BBC, Line of Duty representa sin dudas un buen policial. Y de los británicos, con todo lo que eso implica. La serie creada por Jed Mercurio está bien contada y bien presentada en pantalla, sólo que en su sexta temporada, disponible ya en DirecTV Go, el relato se empieza morder la cola y gira sobre sí mismo más de lo que avanza.

Esta sexta entrega de siete episodios tiene el mismo nivel de las anteriores en todos sus frentes, sólo que el ritmo vertiginoso que se propone para reflejar cómo funciona una unidad policial de control de asuntos internos termina, en esta etapa, tapando el contenido.

Line of Duty no sólo es un buen producto de la television británica, sino que ha rendido muy bien en la mayoría de los países en los que se ha emitido, como Suecia, los Estados Unidos, Países Baos, Japón, Rusia y la Argentina. Aquí se ve también por Netflix, pero DirecTV acaba de estrenar la sexta para sus clientes del cable y ahora está disponible, completa, por sus servicio de On demand.

Line of Duty, sobre una unidad policial de asuntos internos que investiga a los propios.

Line of Duty, sobre una unidad policial de asuntos internos que investiga a los propios.

Y la verdad es que es un buen plan par ver cuando uno quiera, pero lejos del menú del maratón. Porque, decíamos, lo que tenía de distintivo y atrapante, que es ese encadenado de situaciones sin pausa que apunta a desmantelar una trama de corrupción policial, llegó a una suerte de punto muerto en el que asoma más confusión que claridad.

No hace falta aclarar que tanto los británicos como los franceses, para dar dos ejemplos concretos, saben hacer policiales sin caer en el trillado trazado de buenos y malos, pero, en esta instancia, el rendidor condimento de la adrenalina sobre los cambios sorpresivos en el curso de la investigación llega en sobredosis y el espectador, algo desorientado, queda más tomado por la jerga y la dinámica de los interrogatorios que por lo que se intenta construir detrás.

Uno de los pilares de esta nueva entrega sigue siendo el tridente policial que integran el superintendente Ted Hasting, a cargo de la división de Asuntos Internos AC-12, y los detective Steve Arnott y Kate Fleming. La química, alimentada en el tiempo, entre los tres actores (Adrian Dunbar, Martin Compston y Vicky McClure) tracciona la vara de la calidad.

A ellos se les suma Kelly Macdonald, como la inspectora Joanne Davidson, investigada por sus compañeros por su participación en un asesinato ajeno que la dejó enredada. Con diálogos picantes, matizados por la sospecha, la repregunta y la estrategia, el ping-pong entre los cuatro echa leña al fuego de quién, finalmente, investiga a quién.

¿Se sabrá de una vez quién se esconde detrás de la hermética presentación de “H”, personaje clave en el tejido de corrupción?

Más allá de los puntos que se han debilitado con el paso de las temporadas, lo mejor del guión radica en la insistente idea de que los trapitos sucios se limpian en casa. Y, más, cuando no queda claro quién lava y quién ensucia.

Ficha

Calificación: Buena

Policial Protagonistas: Adrian Dunbar, Martin Compston y Vicky McClure Creación: Jed Mercurio Emisión: Los siete episodios de la sexta temporada disponibles en DirecTV Go.

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