El pasado argentino de Anya Taylor-Joy, la protagonista de Gambito de reina, miniserie de Netflix



Anya Taylor-Joy deslumbra en Gambito de reina, la miniserie que acaba de estrenarse en Netflix, sobre una campeona de ajedrez con una vida oscura. El público argentino tal vez recuerde a este joven de películas como The Witch (2015) o Fragmentado (2016), pero lo que la mayoría ignora es que tal vez alguna vez se la cruzaron por la calle, porque Taylor-Joy creció en la Argentina y suele venir de visita.

“Mi papá es escocés-argentino. Nací en Miami, pero a las dos semanas ya estaba instalada acá (Buenos Aires). Mis primeros años de colegio y mis primeras amistades fueron locales, mi lengua materna fue el castellano. Todavía tengo familia acá y suelo venir siempre en Navidad”, le contaba a Clarín en una entrevista en 2016, cuando vino para la segunda edición de Comic Con Argentina.

En ese momento, cuando le preguntaban si le gustaría filmar en el país respondía afirmativamente con un gran entusiasmo: “¡Me encantaría! Además me permitiría estar más tiempo con mi familia, sería como poder estar en casa. La idea de pasar más tiempo en Buenos Aires me haría muy feliz”.

Anya Taylor-Joy, actriz argentino-británica. Foto DPA.

Anya Taylor-Joy nació en Miami hace 24 años, pero vivió hasta los seis años en la Argentina y aún después de que su familia se mudara a Londres siguieron volviendo dos veces por año para visitar a su familia paterna. Es la menor de seis hermanos. Su madre, que trabajó como fotógrafa y diseñadora de interiores, es de ascendencia inglesa y española. Su padre es un ex banquero.

La familia Taylor-Joy llegó a la Argentina cuando Anya era una bebé. Acá fue a la primaria en el exclusivo colegio bilingüe Northlands School, y ya en Londres siguió asistiendo a establecimientos privados, como la Hill House School, en Kensington, y la Queen’s Gate School.

Su crianza entre dos países, dos idiomas -cuando llegó a Londres sólo hablaba castellano- y dos culturas diferentes le resultó un tanto traumática. “Nunca me pude integrar bien en ningún lado cuando era chica, ocasionalmente notaba que tenía algo diferente, pero no sabía qué podía ser”, contó en una entrevista con The Hollywood Reporter.

Anya Taylor-Joy en “Gambito de reina”.

De chica quería ser bailarina, pero empezó a trabajar como modelo después de que la descubrieran por la calle paseando a su perro, aunque sólo hizo dos sesiones de fotos. En una de ellas recitó un poema y un agente se encargó de ayudarla para cambiar de rumbo y poner proa a la actuación.

Después de un par de participaciones televisivas en series como Endeavour y Atlantis, el dúo GTA, compuesto por los Djs Julio Mejía y Matt Toth, la eligió para protagonizar el video de su canción Red Lips. Ahí se dio cuenta de que podía aprovechar su particular rostro para una película que buscaba protagonista: La bruja, de Robert Eggers.

Después de atravesar el casting, su primer papel importante en cine fue notable: hacía de Thomasin, la hija mayor de una familia de colonos en el siglo XVII en los Estados Unidos. Desde el bosque cercano a su precaria casa, una presencia maligna acechaba a la familia, y especialmente a ella, que se veía tan aterrorizada como atraída por esa situación.

Anya Taylor-Joy en “La bruja”.

Tenía apenas 19 años. “Creo que para ser actriz sacrifiqué tener una adolescencia normal. Pero, en esencia, no me arrepiento de nada de eso: éste era el camino vital que estaba destinada a tener”, reflexionó por estos días en una entrevista con la agencia EFE.

La gran repercusión de La bruja le abrió las puertas de Hollywood. Fue convocada para Fragmentado, de M. Night Shyamalan, donde compartió el protagonismo con nada menos que con James McAvoy (y repetiría el papel en Glass).

Ese año, 2016, también fue parte del thriller de ciencia ficción Morgan, opera prima de Luke Scott, hijo del gran Ridley, con la compañía de Paul Giamatti y Kate Mara.

Anya Taylor-Joy en “Glass”, de Shyamalan, donde repitió su papel de “Fragmentado”..

Entre otros trabajos destacados, protagonizó El secreto de Marrowbone y Emma, basada en la novela de Jane Austen. También apareció en seis episodios de la exitosa serie Peaky Blinders, en el papel de Gina Gray. Pronto la veremos como la protagonista de Furiosa, la precuela de Mad Max: Fury Road.

En los seis capítulos de Gambito de reina, que está ambientada en los años ‘50 y ‘60, es Beth Harmon, una niña prodigio del ajedrez con una vida durísima.

Hija de una genia de la matemática que al principio de la serie choca intencionalmente su auto con su bebé adentro, Beth pasa su infancia en un orfanato: ahí descubre el ajedrez gracias a un bedel que juega a solas en un sótano, y también se hace adicta a los tranquilizantes.

Anya Taylor-Joy en “Emma”.

La miniserie es un retrato del submundo del ajedrez y una historia de crecimiento con pulso feminista. Uno de los núcleos es la conflictiva relación entre Harmon y su madre adoptiva, Alma (Mariele Heller).

Con otras actuaciones destacadas, como las de Thomas Brodie-Sangster y Harry Melling, esta ficción de Scott Frank (creador de la miniserie Godless y guionista de Logan) tiene un tono clásico y una fina puesta en escena con reflexiones sobre la salud mental, las adicciones y el feminismo.

“Estoy muy agradecida de haber podido tocar esos temas y estar en un camino que encaja con mi sensibilidad. Estoy muy agradecida de que la gente me permita hacer arte. Me encanta el arte, quiero dedicar toda mi vida a esto y simplemente estoy contenta de que se me permita hacerlo ahora mismo”, dice Taylor-Joy, que ya está pensando si estas Navidades pandémicas le permitirán cumplir con el ritual de recibir a Papá Noel en Buenos Aires.

SL

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