El Oscar, sin pasar por las pantallas de cine



El COVID-19 está matando a millones de personas y también está asestando un golpe que, esperemos no sea fatal, al cine.

Mientras aquí se mantiene la incertidumbre de cuándo reabrirán las salas, en los países sonde sí lo hicieron, como los Estados Unidos, casi no hay estrenos “importantes”. Las cadenas braman contra las majors de Hollywood porque no tienen ingreso de taquilla, ni del candy bar. No se ofrecen películas que movilicen a la gente hasta los complejos.

Las compañías productoras guardan sus películas para cuando entienden que la gente irá a los cines sin temor, cuando haya una vacuna, o decide estrenarlas en plataformas de streaming.

Gary Oldman interpreta a Herman J. Mankiewicz en “Mank”. FOTO, NETFLIX

La Academia de Hollywood entendió de primera mano que esto iba para largo, y no solamente postergó su ceremonia de premiación de 2021, de febrero para abril, sino que flexibilizó las normas.

Si no hay películas en las pantallas de los cines, ¿sobre qué producciones se podía premiar?

Ya no hace falta estrenar y proyectar una película una semana, en horarios centrales, en salas de Los Angeles y/o Nueva York. Si se demuestra que el filme en cuestión, originalmente, tenía previsto su estreno en una pantalla grande, se acepta que se haya emitido por streaming.

David Fincher marca una escena a Gary Oldman en “Mank”, la película en blanco y negro con aspiraciones al Oscar. FOTO: NETFLIX

Noviembre suele -solía- ser la fecha en que comenzaban a estrenarse los títulos con aspiraciones de Oscar. Lejos ya de la temporada alta de verano boreal, cuando los cines ofrecen más entretenimiento y los blockbusters acaparan las salas, ahora sin público que pague su entrada, a los académicos no les queda otra que sentarse en el sillón de su casa y ver por Netflix, HBO, Amazon o la plataforma que fuese las películas sobre las que puede elegir.

Netflix, que había adquirido la coqueta sala Paris, en Manhattan, a la vuelta del Plaza Hotel, para que sus películas originales pudieran entrar en discusión -como El irlandés, o Historia de un matrimonio, el año pasado-, ya no necesita proyectarlas. Igual, el 13 de noviembre estrena Mank, en cines estadounidenses, y el 4 de diciembre en su plataforma.

El poster de la película de Netflix, que subirá a la plataforma en diciembre. FOTO: NETFLIX

Fui invitado por el American Film Institute a una proyección virtual, que fue el jueves 29 a la noche, y si bien las críticas se encuentran embargadas, está claro que la película de David Fincher (Pecados capitales, Red social), esta demostración de amor por el cine, en blanco y negro y sobre un guion que dejó su padre fallecido, va a obtener muchas candidaturas al Oscar.

Mank es Herman J. Mankiewicz (Gary Oldman), coguionista ganador del Oscar por El Ciudadano (1940) junto a Orson Welles. Bueno, ya verán cuánto participó Welles en su escritura. La película va y viene entre que Mank, con una pierna fracturada, escribe contrarreloj el libreto sobre el magnate William Randolph Hearst (Charles Dance, de Game of Thrones y The Crown) y salta hacia atrás, cuando conoció a Hart y a su pareja, Marion Davies (Amanda Seyfried) y muestra cómo era el mundo interno -y el manejo- de los estudios de Hollywood, y la ligazón con la política.

¿Se le dará, finalmente, a Fincher, dos veces candidato como mejor director por El curioso caso de Benjamin Button y Red social?

Esteban Lamothe y Valeria Bertuccelli en “El cuaderno de Tomy”, que dirigió Carlos Sorín. FOTO: NETFLIX.

Por de pronto, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, que esta semana dio a conocer tardíamente -pero se entiende, por el coronavirus la demora- cuáles son sus candidatas al Premio Sur correspondiente a la temporada 2019, dará a conocer la postulante para el Oscar al mejor filme internacional (como se denomina desde este año el premio que antes se otorgaba al mejor filme hablado en idioma extranjero) la última semana de noviembre.

Claro, no hay muchas películas entre las que elegir, lo mismo que le pasa a la Academia de Hollywood. El 24 de noviembre Netflix estrena El cuaderno de Tomy, de Carlos Sorín, sobre el caso real de la mamá que, al enterarse de que padecía una enfermedad terminal, le escribió tweets a su pequeño hijo. Llega justo para poder estar en la conversación por un premio para el que la Argentina no entra en consideración desde 2015 (con la candidatura a Relatos salvajes, de Damián Szifron) y que no obtiene desde 2010, cuando Juan José Campanella recibió el galardón por El secreto de sus ojos.

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