El niño de La historia sin fin hoy, irreconocible: retiro y silencio



Fue un filme que marcó la infancia de millones de niños de los ochenta. La historia sin fin –película estrenada en 1984 y dirigida por Wolfgang Petersen- fue un boom basado en la famosa novela del escritor alemán Michael Ende. El relato se centraba en Bastian, un niño solitario que sufría bullying y se escondía en una librería.

El dueño de la tienda, el Sr. Koreander (Thomas Hill), le advierte al chico del peligro de un libro llamado La historia interminable, pero la tentación es más fuerte. Sumergido en la lectura, traspasa el libro y protagoniza esa historia de fantasía con seres extraños.

El rodaje de ese éxito fue en Alemania. Y el pequeño Oliver Barret terminó siendo una estrella, aunque en realidad ya tenía un interesante recorrido en TV y cine: en 1981 había participado de la serie El increíble Hulk, con Lou Ferrigno. Un año más tarde pasó a otra serie mítica, El auto fantástico, y tuvo un pequeño papel en la comedia musical Jekyll y Hyde.

Barret Oliver, el niño de “La historia sin fin”

Su camino cinematográfico fue breve desde La historia sin fin: encarnó a un niño prodigio en la película D.A.R.Y.L., de Simon Wincer, siguió con Cocoon (1985). Su último trabajo en pantalla grande fue en 1989, en Escenas de la lucha de sexos en Beverly Hills.

A más de 30 años de la última vez que se lo vio en una producción audiovisual miles de fans de La historia sin fin se preguntan qué fue de su vida, por qué no lo encuentran en redes sociales, por qué los medios no hablan de él. La razón: sencillamente decidió hacer silencio. Perfil bajísimo y una dedicación full time a su gran amor: la fotografía.

Hoy es un prestigioso fotógrafo que exhibe en varias galerías de arte del mundo. Lo llamativo: casi no hay fotos actuales suyas en Internet. Un trabajador de la imagen que prefiere que los demás sean los retratados.

Una escena de “La historia sin fin”

Oliver publicó un libro en 2008, Historia de la Woodburytipia, sobre los procesos fotomecánicos en el siglo XIX.

¿Arrepentido de la fama? ¿Lastimado? Para nada. Barret Spencer Oliver –su nombre completo, nacido en Los Ángeles el 24 de agosto de 1973- alguna vez declaró que no se arrepentía de haber sido actor y que dejó el mundo de la actuación porque no le generaba la emoción que sí le genera la fotografía.

En 2007 se lo pudo ver en un documental (In the usual Manner), donde muestra su trabajo fotográfico.

Barret Oliver hoy (Captura de TV)

Barba larguísima, anteojos, su look actual lo hace irreconocible. Muchos seguidores del filme teorizan que el muchacho hizo crecer su cabello y su barba para no ser reconocido eternamente como ese niño del cine. Un método para camuflarse en un mundo donde La historia sin fin sigue recordándose sin fin.

Oliver integra esa lista de chicos que pegaron el portazo. Golpe de timón y replanteo de la vocación, como lo hizo por ejemplo Mara Wilson, la adorable niña de Matilda, hoy de 33 años y con un libro publicado en el que devela ciertas crueldades de una industria que ve crecer a sus pequeños actores y les exige un parámetro de belleza y comportamiento.

Barret Oliver de “La historia sin fin”

“Un día vi en una revista a actrices como Scarlett Johansson y Keira Knightley y pensé: ‘No hay forma de que yo sea tan hermosa como ellas en dos años’. Me sentía molesta y aún a veces lo siento. Cada vez que conocía a alguien, muchos parecían decepcionados de descubrir que no era bonita”, declaró Wilson.

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