El Museo Nacional de Bellas Artes y sus actividades gratuitas para niños



Casi nunca ir a un museo es la primera opción que tienen los chicos cuando se les pregunta qué quieren hacer en sus tres meses de vacaciones de verano. Pero el Museo Nacional de Bellas Artes ideó todo un cronograma para poder atraer a los más pequeños a la infinidad de posibilidades que esconden las obras.

El objetivo es poder introducir a los chicos al arte. “Es muy difícil que el niño pida venir al museo. Es el interés del adulto el que lo trae, por eso tenemos que estimular a los grandes. Muchas veces los niños son pensados como acompañantes y no como los protagonista de la visita. Eso es lo que hay que cambiar”, explica Mabel Mayol, responsable del área educativa del museo.

A través de diferentes vías, como la literatura, la narración y la imaginación, se propone el encuentro de las familias con piezas muy variadas que van desde la Edad Media al siglo XX. Las obras pasan a ser el escenario o el medio que permite el juego.

El Museo Nacional de Bellas Artes propone actividades para hacer en familia.

Sonidos en el viento ​incita a mirar obras, imaginarse los sonidos que podría haber en ellas y luego trabajar en el espacio de taller con pasteles al óleo y recrear las imágenes. “Es una invitación a la observación y a la participación”, explica Mayol.

Historias para contar y jugar es la otra actividad que se realizará en el museo. Roxana Pruzan, la educadora a cargo, le mostrará a  los chicos cartas y ellos deberán elegir. En cada una hay diferentes obras; la seleccionada dará lugar a contar cuentos a través de las piezas de arte, que fueron elegidas azarosamente. “La imaginación de los chicos es increíble y rápidamente conectan la historia con lo que ven en la imagen”.

“Pensamos de qué manera la familia puede encontrar en el museo un lugar de pertenencia. Si bien la institución tiene su propios códigos (no se puede comer, no se puede correr, no se pueden hacer las actividades que ofrece un parque), aún así es un estímulo sumamente necesario e interesante para desarrollar la imaginación, la creatividad y la sensibilidad de cada chico”, dice Mabel.

Las actividades en el Museo nacional de Bellas Artes son gratuitas para residentes argentinos.

Además de las actividades, existe la posibilidad de que las familias recorran el museo de manera autónoma. Hay folletos que están colocado a la altura de los chicos, cada uno con un color diferente. Un circuito se llama Sol profundo, otro Rojos extremos y el último Verde que te quiero verde. Los chicos deben ir encontrando lo que la actividad les propone.

“Hay que estrechar la relación con la imagen. Somos una cultura que está invadida por las imágenes pero la calidad es lo que hay que tratar de incentivar y estimular”, cierra Mabel.

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Sonidos en el viento se realizará el sábado 4 a las 11 e Historias para contar y jugar  será el mismo día a las 17. Ambas están recomendadas para niños entre 5 y 10 años. Deberán estar acompañados por un adulto, ya que “el museo no es una guardería o el depósito, sino un espacio para recorrer íntegramente y que todos se puedan nutrir” afirma Mabel. La entrada al Museo Nacional de Bellas Artes, ubicado en Avenida del Libertador 1473, es gratuita para los residentes argentinos.

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WD

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