El lago de los cisnes para ver en cuarentena: el Colón sube la versión completa



El domingo 5, el Teatro Colón subirá online la versión completa del ballet El lago de los cisnes con la interpretación de su cuerpo estable y en la versión del coreógrafo Mario Galizzi (estrenada en 2017 y repuesta en 2019). En esta emisión, la pareja protagonista del doble rol de Odile/Odette y del príncipe Sigfrido está formada respectivamente por Nadia Muzyka y Juan Pablo Ledo.

Incalculables personas que jamás en su vida han visto un ballet saben, sin embargo, que existe algo que se llama El lago de los cisnes, los que no da una idea de la popularidad inmensa de esta obra estrenada en 1895 en San Petersburgo y que fue desde el principio un éxito rotundo. La triunfal recepción por parte del público puede a lo mejor explicarse por una milagrosa conjunción de dos coreógrafos muy opuestos entre sí: por un lado, Marius Petipa, todopoderoso director, admirado creador y autor de prácticamente todas las obras del siglo XIX que conocemos hasta hoy; por el otro, Lev Ivanov, su asistente, un hombre de gran timidez y poco seguro de sí mismo pero con un verdadero genio coreográfico muy adelantado a su tiempo. Y obviamente tenemos que sumar la maravillosa música compuesta por P.I. Tchaikovsky, fallecido dos años antes del estreno.

Difícilmente haya una compañía de ballet en el mundo que no tenga su propia versión –incluso más de una- de El lago de los cisnes: de Buenos Aires a Tokio, de La Habana a Helsinki, de París a la ciudad de México. Y es preciso decir “versión” porque además existen aquellas obras inspiradas en “Lago” y que utilizan la partitura original con un punto de vista totalmente distinto sobre la vieja historia: un príncipe enamorado de una princesa transformada en cisne y su archienemigo el brujo Von Rothbart que logra engañarlo y traicionar su juramento de amor con la ayuda de su hija Odile, el Cisne Negro.

“El lago de los cisnes”, en el Colón.

Poco se sabe sin embargo que el éxito de El lago de los cisnes de 1895 había sido precedido por un fracaso absoluto en un estreno previo de 1877. Esta es la historia: el Teatro Bolshoi de Moscú había encargado a Tchaikovsky la partitura de un nuevo ballet, y la coreografía a un mediocre maestro de danza austríaco de apellido Reinsiger.

​Al parecer, El lago de los cisnes fue creado con aportes de los propios bailarines, una práctica habitual en aquella época. Por otra parte, el director de orquesta del Teatro Bolshoi suprimió un tercio de la composición original de Tchaikovsky porque le parecía la partitura más complicada de entre todas las que había enfrentado. En 1875, es decir dos años antes del estreno en Moscú, el músico había escrito a su amigo, el famoso compositor Rimski-Korsakov: “Acepté el encargo, en parte porque necesito el dinero y en parte porque desde hace tiempo ambicionaba probarme en este tipo de música”. Rimski-Korsakov le había desaconsejado que aceptara la comisión de la partitura porque lo consideraba indigna del talento de Tchaikovski. Paradójicamente, el tiempo demostraría que el compositor había logrado, con sus obras para danza, llevar el género de la música de ballet a un nivel muy elevado.

Una anécdota curiosa de la producción (ya definitiva) de 1895: el rol del príncipe Sigfrido iba a ser interpretado, sí o sí, por Pavel Gerdt; una ley no escrita establecía que Gerdt debía asumir los roles principales de todos los ballets que se produjeran en el Teatro Mariinsky. Pero Gerdt tenía ya 51 años y le faltaba la fuerza para sostener o levantar a la bailarina en una escena exigente como la del dúo del segundo acto; es decir, cuando se produce el lírico encuentro entre Odette -el Cisne Blanco- y Sigfrido. ¿Cómo lo solucionó Ivanov, creador de la escena? Introduciendo un tercer bailarín, el escudero de Sigfrido, para sostener a la bailarina cuando fuera necesario y dejando a Pavel Gerdt para que expresara su amor con gestos y poses. Es decir, el príncipe Sigfrido no se separaba de su escudero ni siquiera para cortejar a Odette.

“El lago de los cisnes”, en el Colón.

Cómo ver la obra

Domingo desde las 20: www.teatrocolon.org.ar/es/culturaencasa

Curiosidades históricas

Otros coreógrafos más cercanos en el tiempo modificaron profundamente la obra pero conservando la partitura de Tchaikovsky, ciertas líneas argumentales y los personajes centrales. En 1987 el gran coreógrafo sueco Mats Ek creó su propio Lago de los cisnes para el Cullberg Ballet y sus extraordinarios bailarines. En ella recreó la historia con un vocabulario de danza contemporánea y un cierto enfoque psicoanalítico en la sumisión del príncipe Sigfrido a su dominante madre y su indecisión entre el Cisne Blanco y el Cisne Negro.

El inglés Mathew Bourne concibió su famoso Lago de los cisnes homoerótico, estrenado en Londres en 1995 y en el que el príncipe es la figura central. Rechazado por su madre y dominado por su secretario privado, que se llama Von Rothbart –y que a su vez tiene un hijo sexualmente perverso, como una encarnación del Cisne Negro- , el príncipe Sigfrido encuentra consuelo en una visión recurrente: una bandada de cisnes masculinos en los brazos de cuyo líder él terminará por morir.

En 2011 Jean-Christophe Maillot, director del Ballet de Montecarlo, estrenó un Lago de los cisnes cuyo libreto fue encargado a Jean Rouad, Premio Goncourt de Literatura 1990, que no tenía previamente ningún contacto con el género del ballet en general ni con El lago de los cisnes en particular. Pero a Maillot le interesaba que el escritor colaborara en exhumar del relato original los miedos de la infancia y los terrores nocturnos, asociados a un contexto familiar maquiavélico. El príncipe Sigfrido, también aquí en el centro simbólico de la escena, vacila a lo largo de la obra entre el blanco y el negro, el bien y el mal, el candor y el erotismo.

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