el grand finale de Foo Fighters

El grand finale del Lollapalooza Argentina 2022 se comenzaba a definir al anochecer de la tercera jornada del festival. Foo Fighters, los auténticos pesos pesados de este gran periplo multimusical decían presente en el escenario Flow. En los demás espacios solo restaba el set de Martin Garrix.

Acaso junto a Pearl Jam, Foo Fighters sea la banda que la generación X entregará al pedestal de las grandes bandas clásicas del rock’n’roll y eso se nota ni bien salen a hacer lo suyo.

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Dave Grohl, el ídolo perfecto

Es ridículo a esta altura destacar los dotes de showman de Dave Grohl quien se caracteriza constantemente: es un adorable cantautor estadounidense, al rato un demonio desatado y luego una suerte de Capusotto del rock.

En definitiva es un buen ejemplo de ídolo perfecto: completo, atractivo, talentoso y amable. Quienes hayan sucumbido a su forma de seducir lo defenderán a capa y espada y por ende, si es que están presentes en esta ventosa noche en San Isidro, lo pasarán en grande en este show.

La espera se termina cuando comienzan los emotivos acordes de Times Like These. En pos de conectar de inmediato con buena parte de los 100 mil presentes, qué mejor que salir hablando de los (delirantes) tiempos que corren, una cuestión que atraviesa a todo el mundo, desde cualquier integrante del público a cualquiera de los artistas.

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

La emoción está instalada y luego de varias vueltas del tema con la guitarra y voz de Grohl como únicos canales sonoros, la canción llega al punto de ebullición y aunque el sonido no logra brillar de entrada, el poder conmovedor del rock dice presente.

Pretender sube la apuesta con fuerza y dinámica. El volumen y la calidad del audio mejoran y la banda muestra su buen quehacer a la hora de combinar virtuosismo y potencia.

Learn to Fly y otra vez la emoción a tope. A diferencia de lo que hicieron la noche anterior The Strokes, que eligieron una lista de temas bastante apta para fans, prescindiendo de algunos de sus máximos éxitos, Foo Fighters no tiene vueltas con el tema: tocan lo que el público quiere escuchar (y suman varias perlas inolvidables) Es que a pesar de los casi 28 años de carrera, los de Dave Grohl siguen siendo una banda hambrienta, honesta y con un gran sentido del espectáculo.

Grohl pasa a la batería

Pasó ese gran blues polvoriento que es The Sky is a Neighborhood, pasó la histeria hitera de Breakout, la sentimental -y una de las canciones casi perfectas que tiene la banda- My Hero hasta que el show, que ya venía con la vara alta, tiene un quiebre.

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

“Taylor Hawkins es el mejor cantante de esta banda”, asegura Grohl y propone un cambio de posiciones instrumentales. Él toma la batería, Hawkins el micrófono.

El cambio es win-win: Grohl aporrea los parches como si estuviera volando con un tema de Nirvana o de Queens of the Stone Age mientras Hawkins demuestra estar a la altura de la aseveración de Grohl que abre este párrafo.

Bajo este formato se despachan con una versión heroica de Somebody to Love de Queen. Si, Hawkins hace muy bien de Freddie Mercury, su actuación es de piel de gallina.

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Siguen las emociones con Walk, Wheels y Best of You, clásico que horas antes sobre las mismas tablas Idles (en lo que posiblemente fue el mejor show del festival) versionó de manera particular.

Hablando de Idles ¿habrán craneado Grohl, Hawkins y Perry Farrell el siguiente cover del concierto mientras veían a Idles al costado del escenario?

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Cuestión que el Farrell (cantante de Jane’s Addiction y creador del Lollapalooza) se sumó a los Foo para interpretar el clásico de su banda, Been Caught Stealing.

Previo a la colaboración Grohl tuvo sentidas palabras para Farrell, mientras contaba que estuvo en el primer Lollapalooza “hace 31 putos años”.

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Foo Fighters en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Los Foos tomaron la recta final a toda velocidad trayendo Monkey Wrench y la mejor canción del grupo e inoxidable clásico de los 90s, Everlong. Extasiaron a la masa y expresaron el deseo de volver pronto a ver al mejor público del mundo, como juró Grohl sobre sus fans locales.

El show de Babasónicos

Más temprano, Babasónicos dio un show enigmático en el que mostraron muchas de sus canciones más populares con arreglos sutilmente inusuales, logrando una extraña sensación de mareo placentero, un lugar sensorial desafiante pero amable.

Si bien el sonido fue bajo durante todo su concierto y el viento no ayudó en ese sentido, Babasónicos tiraron de oficio y de esa inmensidad de temas que abrazan la sofisticación desde la psicodelia y lo hacen mejor que nadie en el rock nacional, y así cerraron satisfactoriamente la última actuación de un artista nacional en todo el festival.

MFB

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