el gran cierre de Miley Cyrus y Bizarrap

Si algo sobra en un mega-festival como Lollapalooza son opciones. Y al caer el sol hubo de todo, desde el poderoso y convincente rock de Airbag hasta el DJ sueco Alesso y el rapero A$AP Rocky. En cuanto al cierre, fue nada menos que con los muy esperados Miley Cyrus y Bizarrap.

A las 21 horas, por ejemplo, apenas sale A$AP Rocky y despliega su arsenal de graves, el mensaje es claro: “¿Quién manda acá?”, pregunta a más de 25 mil fans. Se comunica en perfecto español y pide “bulla” a gritos. En cuestión de segundos tiene al público en el bolsillo.

A$AP Rocky en vivo. Foto: Emmanuel Fernández

A$AP Rocky en vivo. Foto: Emmanuel Fernández

Su música es lineal y avasallante, definición clásica del trap: sórdida, peligrosa y técnicamente acotada a lo que pide el género. Cubre su cara en actitud gángster. con una remera que muestra la palabra WAR tachada y completa el curioso outfit con pollera sobre jean.

Glúteos y senos en las pantallas

El show tiene un quiebre cuando suena la mega popular colaboración con Kendrick Lamar y Drake, Fucking Problems. Las visuales son elocuentes. Glúteos y senos turgentes copan las pantallas y el rapper los describe como un maldito problema para él. La reacción de parte del público no se hace esperar y muchos se retiran en desacuerdo con el polémico mensaje, que dicho sea de paso, desafía los empáticos principios del festival.

En un horario central como producto de la baja de C Tangana, Turnstile copa el escenario Alternative poco después de las 22 y con total naturalidad deja en claro por qué son el nombre que todo el mundo pronuncia en el panorama de la música de guitarras.

Las claves de Turnstile

El joven quinteto de Baltimore hizo tocar el cielo con las manos a su numeroso público que se entregó en pogos sentimentales y llenos de groove.

Con la clara sensación de estar viéndolos en su momento de oro, Turnstile hizo uso de su particular visión del crossover -el cual condimentan con pop, thrash metal y hardcore del de toda la vida- y dio un golpe de realidad brutal a un festival en el que reinan los overdubs, samples, autorice y demás artificios.

Cinco tipos dejando sangre, sudor y lágrimas y haciendo justicia a una filosofía musical que cada vez tiene menos espacio en este tipo de eventos.

Miley Cyrus en el inicio de su show. Foto: Martín Bonetto.

Miley Cyrus en el inicio de su show. Foto: Martín Bonetto.

La hora de Miley

La chica pop de Hannah Montana demostró que esa imagen fresca e inocente quedó atrás: sonó rockera y hasta se dio el gusto de hacer covers y citas a Blondie y Nancy Sinatra.

Miley subió con anteojos negros y ropa negra, arremetió con todo y mostró toda su poderosa personalidad. Hizo referencias a la guerra de Ucrania, se permitió un respiro con temas más tranquilos y cerró con hits como Wrecking Ball.

Bizarrap. Foto. Martin Bonetto

Bizarrap. Foto. Martin Bonetto

Final con Bizarrap

Luego del emocionalmente intenso espectáculo de Miley Cyrus, en el cual toda una generación de veinteañeros debutó en las tramposas arenas de la nostalgia, quedaba espacio para el cierre a cargo del gran crédito nacional, el productor Bizarrap.

Enigmático y convocante a partes iguales, cuando rompió el hielo el público respondió como hormigas que ven profanado su hogar por un pisotón.

Directo a la yugular arranca con Bzrp Music Sessions , Vol 36, su colaboración con Nathy Peluso y así se inaugura una sesión de DJ en la que el hombre pincha pistas a tope de emoción, entre otras cosas porque los temas son de él.

Es que posiblemente el gran mérito de Bizarrap haya sido colarse instantáneamente en el inconsciente popular y de esta manera tener todas las de ganar a la hora de pilotear esta fiesta, que es como cualquier otra con la diferencia que acá hay 100 mil personas.

Bizarrap. Foto: Martin bonetto

Bizarrap. Foto: Martin bonetto

El show confirma un cambio de paradigma que se viene observando desde las primeras ediciones de este festival en Argentina y que cada vez se siente con más intensidad: ahora el show (también) es el sonido propiamente dicho. Porque Bizarrap, más allá de contar con un diseño escenográfico de primera línea, no ofrece más que sus canciones grabadas, su propia emoción y un audio que levanta muertos.

Siguen los invitados virtuales con un auténtico elenco de pesos pesados: L-Gante, Thiago PZK, Nicki Nicole, Frijo, Dillom y su último socio en el frenesí de la viralidad, el portorriqueño Residente.

Bizarrap. Foto: Martin bonetto

Bizarrap. Foto: Martin bonetto

Promediando un show bastante más corto que lo que prometía la grilla oficial, el setlist toma un giro inesperado y de alguna manera demagogo. Las guitarras punzantes del clásico ricotero Jijiji re encienden al público y traen el pogo más grande mundo a lo que parece ser el cumpleaños de 15 más grande del mundo.

La presencia esta vez en vivo, en carne y hueso, del guitarrista de Los Fundamentalistas Del Aire Acondicionado, Gaspar Benegas -quien hace propio el solo de Skay Beilinson de este standard del rock nacional- suma interés al extraño pero festejado momento.

Luego de agradecer y mostrar respetos al Indio Solari, Bizarrap declara cumplir un sueño y agradece con emoción a su entregado público. Acto seguido, el show se cierra curiosamente con Malbec, el anteúltimo tema que Duki cantó como parte de su concierto unas pocas horas antes en el mismo escenario.

Se cerraba la primera jornada de la séptima edición de Lollapalooza Argentina, vivida con total entusiasmo por parte de artistas y público, lo que evidencia la algarabía popular por volver a la posibilidad de experimentar la música en vivo con estas potentes dimensiones de producción.

MFB

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