El emotivo mensaje de Eduardo Feinmann: “Te extraño padre de la vida”


Con el paso del tiempo, el recuerdo de los seres queridos que no están se intensifica, se agiganta. Y consciente de ello, Eduardo Feinmann (62) no olvida a su “padre de la vida”. Desde su cuenta de Twitter, el periodista de LN+ recordó a la gloria del automovilismo nacional Jorge Cupeiro (83) con una la tapa fundacional de una revista icónica.

El 10 de enero de 2021 pasó a ser una fecha negra para los amantes del automovilismo. Ese día falleció Jorge Cupeiro, la leyenda del automovilismo nacional que hizo historia con los Torinos en Nürburgring.

Golpeado por la noticia, Eduardo Feinmann despidió al automovilista y a la persona que, según sus palabras, fue un pilar en la vida, un referente sin igual. “Me acompañaste en todos los momentos más importantes de mi vida. Me guiaste. Mi Padre de la vida, te extraño. Te amaré por siempre. Donde estés, estoy”, escribió días después de la muerte junto a una foto de ambos junto al “Flaco” de Ramallo, Juan María Traverso.

Número 0, la tapa de la revista Corsa del 19 de abril de 1966.Twitter @EduFeiOk

Este martes, desde su cuenta de Twitter, Feinmann recordó al hombre que revolucionó el Turismo Carretera: “Te extraño padre de la vida”, reiteró junto al número 0 de la revista Corsa, lanzada hace 55 años, el 19 de abril de 1966. En la tapa, Jorge “el Gallego” Cupeiro celebra sonriente su triunfo por la Vuelta de General Pico, en La Pampa.

Quién era Jorge Cupeiro, a quien Eduardo Feinmann llama “padre de la vida”

Nacido en Buenos Aires el 15 de octubre de 1937, Cupeiro desarrolló desde muy joven una prolífica carrera en el deporte automotor. A los 18 años comenzó a deslumbrar en el motociclismo. Durante cinco temporadas, compitió con motos de distintas cilindradas (50cm3, 250cm3 o 350cm3) y marcas (Gilera, NSU, Guzzi, Aermacchi, Honda). Lejos de algún condicionamiento, “el Gallego” llegó a participar hasta en cinco categorías en un fin de semana.

Gracias a su fanatismo por su ídolo Oscar Gálvez, Cupeiro descubrió el automovilismo. “Ni mi papá ni mi mamá sabían manejar, nunca supe por qué me gustó tanto correr”, aseguraba. El debut en una competición en cuatro ruedas llegó recién en 1963.

Con una Chevrolet Súper Nova que el mismísimo José Froilán González había importado de Estados Unidos, Cupeiro empezó a correr en el Turismo Carretera. Su estreno victorioso fue en la Vuelta de Mar del Plata. En 1965 ganó en nueve competencias y resultó subcampeón de Dante Emiliozzi.

Al año siguiente ganó la Vuelta de General Pico, esa que quedó ilustrada en la tapa, y participó en la Fórmula 3 en Europa. Pero muy probablemente su hito más grande fue participar en la Misión Argentina en Nürburgring. Junto con Gastón Perkins y Eduardo Rodríguez Canedo, Cupeiro formó el inolvidable trinomio nacional. “Un campeón del mundo puede tener cualquier nacionalidad, pero no todos los países están preparados para hacer un F.1 que sea campeón del mundo. Y nosotros demostramos que teníamos capacidad deportiva para competir con los europeos”, aseguró “el Gallego” de regreso en la Argentina.

LA NACION



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