El difícil y doloroso presente de Carmen Sevilla, la estrella española que filmó con Sandro



Actriz, cantante, bailarina y conductora de televisión, Carmen Sevilla tuvo una carrera brillante y fue una celebridad en los años ’50 y ’60, no sólo en España, su país de origen, sino también en América Latina y en Hollywood inclusive. Sin embargo, en el presente atraviesa una triste realidad.

A los 90 años (los cumplió el viernes 16 de octubre), Carmen Sevilla no puede recordar nada de su época dorada de estrella del cine y la televisión debido al Alzheimer que padece desde hace varios años, que avanza inexorablemente.

La actriz y cantante nació el 16 de octubre de 1930 en Sevilla, como María del Carmen García Galisteo, y adoptó su nombre artístico en homenaje a su ciudad natal. De familia de músicos, su abuelo y su padre componían coplas para distintos artistas, a los 14 años Carmen ya bailaba y deslumbraba con su gracia andaluza.

Carmen Sevilla. “La novia de España”, cumplió 90 años.

A lo largo de su extensa carrera, además de bailar, filmó más de setenta películas, protagonizó decenas de publicidades y estuvo al frente de varios programas de la televisión española, lo que hicieron de su figura, una de las más famosas de España durante largo tiempo.

Pero su fama trascendió fronteras y fue requerida de otros países para protagonizar películas: Italia, México, Argentina y también la Meca del cine, Hollywood. En 1948, compartió pantalla con la estrella mexicana Jorge Negrete y con 22 años, llegó uno de sus filmes más famosos: Violetas imperiales.

Con Hollywood tuvo una relación tirante. Filmó junto a figuras Yul Brynner y Charlton Heston pero también rechazó un importante contrato que la ligaba por cinco años a uno de los estudios más conocidos. Prefirió seguir trabajando en Europa.

Carmen Sevilla. Estrella del cine y la televisión española a lo largo de varias décadas del siglo XX.

Por otra parte, su paso por Hollywood también tuvo impacto en su vida personal. Por entonces se hablaba de varios romances de Carmen con estrellas como el mismo Heston, Marlon Brando y Frank Sinatra.

Sin embargo, ella nunca los confirmó. En cambio, tuvo dos matrimonios: uno con el compositor y director de orquesta Augusto Algueró, en 1961, con quien tuvo a su único hijo, Augusto José.

En ese marco de trascendencia internacional, solicitada desde diferentes lugares del mundo, su fama también la trajo hasta la Argentina, en 1970, donde se ganó un espacio en el público y filmó la película Embrujo de amor con Sandro, una de las estrellas del momento.

En el filme, rodado en una estancia de la provincia de Buenos Aires, la pareja vivía una historia de amor prohibido entre una mujer de la alta sociedad y un gitano. Con un perfil similar de símbolos sexuales y con la popularidad de ambos en su pico máximo, la fórmula que reunió a “la novia de España” con “Sandro de América” no podía tener otro resultado que un rotundo éxito.

Carmen Sevilla. Con Sandro en “Embrujo de amor”, en 1971.

Muchos años después, la actriz volvió a la Argentina y fue entrevistada por Alejandro Romay en su canal durante su visita al país.

En ese mismo canal, entre 1984 y 1985 y con su popularidad algo opacada en su país por ese vendaval que fue el llamado “destape”, que dejó algo fuera de tiempo su estilo, Sevilla protagonizó por primera vez una serie de televisión, La viuda blanca, junto a Alejandro Rodrigo y Gerardo Romano.

Durante varias décadas del siglo XX, Carmen Sevilla fue una de las figuras más queridas y populares del público español. Pero hoy, todos esos recuerdos permanecen en las sombras para ella.

Carmen Sevilla. En su época dorada. Ahora la actriz, a los 90. sufre de Alzeheimer.

Muchos aseguran que Algueró compuso Te quiero, te quiero, el tema que se convirtió en hit interpretado por Nino Bravo, para ella. Y también otro tema famoso de Bravo, Noelia, para su amante.

La relación era complicada: dicen que Algueró llegaba a cronometrar los besos de la actriz en sus películas. La combinación de infidelidades y celos terminó en el divorcio de la pareja, una década más tarde. 

No obstante, Sevilla reincidió, en 1985, en el matrimonio. Esta vez, fue con el empresario Vicente Patuel, con quien vivió hasta el año 2000 cuando quedó viuda. Con esa relación llegó una etapa en la que Carmen Sevilla decidió alejarse un poco de su carrera artística, presionada por su esposo que prefería tenerla en su casa, y hacer vida de campo criando ovejas junto a su marido.

Amiga íntima de otra estrella como Lola Flores, la fama de Carmen Sevilla era tal que cobró una suma millonaria por los derechos exclusivos de las imágenes de su segunda boda. 

Ramón García y Carmen Sevilla, durante una presentación en la TVE, en 2003. La artista siempre mantuvo su chispa frente a la pantalla, hasta que el Alzheimer comenzó a minar su condición. /Foto EFE

A pesar de la resistencia de su segundo marido, en 1991 Carmen retomó su actividad y volvió al ruedo, esta vez a la televisión, como presentadora de un show tipo concurso en el que participaba el público. Su fama seguía intacta y su estilo despistado, incluso con errores y metidas de pata al aire, no afectaron el cariño que el público español aún sentía por ella.

La televisión se mantuvo como su espacio de trabajo y de éxito. Condujo un famoso ciclo de la Televisión Española (TVE), Cine de barrio, fue la presentadora de otro tradicional evento de Navidad en la misma emisora y también participó de Mira quién baila, una edición ibérica de Bailando por un sueño.

Pero su drama comenzó en 2009 cuando esos despistes llamaron la atención: en realidad eran problemas de memoria y se transformaron en un diagnóstico de Alzheimer.

Carmen Sevilla, en una gala en el Teatro Real de Madrid, en 2008, poco antes de ser diagnosticada con Alzeheimer (Foto EFE)

Fue por esa razón que en 2010 Sevilla dejó la conducción del tradicional ciclo Cine de barrio, aunque recién dos años más tarde se hizo pública su enfermedad. Su despedida de la televisión fue de una enorme tristeza para la audicencia del programa, casi un duelo.

Su estado empeoró paulatinamente hasta que en 2015 el deterioro era tal que la actriz y cantante ya no podía reconocer a ninguno de sus afectos, ni siquiera a su propio hijo. Es él quien se ocupa de cuidarla actualmente, a pesar de que Carmen vive desde hace varios años en una residencia especializada en enfermos de Alzheimer, en Madrid, donde la visitan sus familiares y amigos.

Es su hijo, Augusto, quien mantiene a resguardo la figura pública de su madre, intentado que el público se quede con las imágenes de la época dorada de la artista.  El doloroso presente de Carmen Sevilla contrasta con el brillo de su pasado, donde la actriz desplegaba desde las pantallas y los escenarios su belleza, simpatía y deslumbraba con un carisma con el que conquistó a todo el mundo.

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E.S.

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