El culo de Dios: quién fabrica los sillones de Maradona



Del Luis XV al Diego X. Madera de lenga, tachas plateadas y cuerina dan como resultado un “Colonial King”, diseño elegido para que Diego Armando Maradona tenga un sillón personalizado, a la altura del mito viviente que es. Del ídolo se sabía todo menos su preferencia por la goma espuma rellena a la altura del trasero y, en lo posible, respaldo con estopa de lino, algodón y polyester.

La mueblería elegida le hizo el sillón a medida como si se tratara de un traje de Armani. Asiento sin almohadón. Resortes. El Diez intervino. Se tuvieron en cuenta todos los detalles y hasta sus mínimas reacciones de ánimo. Se pensó en el Maradona nervioso y DT, con esa tirantez que le sale a la altura de la garganta y lo lleva a agarrarse a los brazos de cuero hasta que le duelan las manos.

Una vez terminada la mullida operatoria, le mostraron el producto y Diego dio el visto bueno. “Estoy muy cómodo. Quiero uno igual en casa”, sonrió Maradona, sentado en el trono de prueba.

Apoyarse pero no hundirse. Y más ancho de lo acostumbrado para que el Patriarca pueda dejar caer el aerolito de su prodigiosa humanidad.

Luciana Marino, Carlos González y Santiago López Blanco. Con tres de punta ataca la mueblería Los Vasquitos, ubicada en la localidad bonaerense de Rafael Calzada. Tercera generación de fabricantes de “antigüedades y estilo”, ellos son los responsables directos del apuro de los clubes. Estos sillones suelen entregarse en 40 días, pero tratándose de Maradona, la producción se detiene y la prioridad la tiene el Rey.

En el showroom tiene un ejemplar firmado por el Diez. “No se vende por nada del mundo”, dicen. Foto. Juan Manuel Foglia

“La cosa empieza cuando se comunican de Newell’s”, dice Luciana, hablando de lo que pasó en octubre de 2019. “Encargaron un sillón con cierta urgencia, y lo hicieron pidiendo un modelo determinado sin dar muchas precisiones porque se trataba de una sorpresa. Usaron esa palabra: sorpresa. Un sillón con los colores del club. Atendí yo el pedido. El primer modelo, el rosarino, fue un Berger de un cuerpo”.

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Así empezó la moda de los “tronos” maradonianos en cada cancha. Newell’s enfrentaba a Gimnasia. Diego volvía al club donde jugó en 1994, y tanto directivos como hinchas tuvieron la idea de ponerlo en un pedestal. 

¿Cómo llegaron desde Parque de la Independencia, en Rosario, al simpático local de Rafael Calzada? “Ni idea”, dicen los dueños. Dos días antes del partido, el club mandó un flete y pagó 20 mil pesos más IVA por el primer sillón de Maradona.

“En ningún momento entendimos lo que se venía para nosotros. Fue una locura total y absoluta. Llegamos a casa un viernes y nos sentamos a ver fútbol, porque somos muy futboleros y altamente maradonianos. Jugaba Gimnasia y por el Diego nos hicimos todos un poquito hinchas del Lobo -cuenta Carlos González, bostero de alma-. Bué, te la hago corta: arranca la transmisión y enseguida vemos nuestro sillón… Fuerte, ¡muy fuerte!”

Claro, no era para menos: Maradona sentado en un producto elaborado por ellos. La mejor publicidad del mundo. “Nos emocionamos. No lo podíamos creer. Sin saberlo, habíamos hecho un sillón para el Diego…”

Diego Maradona, junto a los creadores de su sillón y sus hijos.

Ahí arrancó el boca a boca. Ahí empezaron los pedidos extraños de hinchas de Maradona: uno igual pero tamaño infantil para la pieza del nene. Otro para vestir el living comedor de un “enfermo” de Gimnasia.

El encargado de marketing de la mueblería, Santiago, empezó a tener contacto directo con la gente de los clubes rivales de Gimnasia. El sillón de Los Vasquitos había aparecido en todos los diarios deportivos del mundo: “Maradona dirige desde un trono”, se leía. Algo sin precedentes estaba ocurriendo.

Diego, firmando firmando su sillón durante el partido entre Gimnasia y Esgrima y Vélez. Después el mueble iría a una subasta. Foto: EFE.

De Gimnasia los contactaron al toque. Los de Huracán hicieron lo mismo. Independiente se cortó solo, pero tomó la idea nacida en Rosario. Si el coronavirus lo permite, la singular tradición continuará como pandemia devocional y esponjosa aquí y allá donde Maradona se presente.

Gimnasia estrena un sillón distinto en cada partido que juega de local. Sillones similares, Colonial King, el modelo que a Maradona le gusta, firma y después se subasta.

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Las noticias provenientes de La Plata decían: “Los fanáticos de Diego Maradona ofrecieron hoy casi un millón de pesos en la subasta del sillón que usó el Diez en el partido que su equipo, Gimnasia y Esgrima de La Plata, disputó ante Vélez el viernes pasado, por la 17ma. fecha de la Superliga”.

Ese concurso arrancó con una base de 80.000 pesos y, en la página oficial del club, superó los 900 mil en pocas horas.

La verdad es que Maradona viene siendo más interesante que la Superliga. Cancha donde va, cancha donde sucede algo mágico alrededor de una figura superadora de cualquier conflicto. Indiscutido es poco. Al parecer, el fútbol local lo quiere en estado de homenaje permanente.

Un trono para el Rey Arturo de la pelota. Nunca un mueble ha sido tan mediatizado. Nadie sabe, por ejemplo, qué modelo usa Mirtha Legrand en sus legendarios almuerzos. La historia de Los Vasquitos cambió para siempre. Durante años habían puesto avisos clasificados en diario locales y hoy fabrican el sillón más caro de la Argentina. Un solo uso, y a subastarlo.

Hasta Sacachispas se hizo eco de la moda y mandó hacer uno idéntico color lila. Desde la cuenta oficial de instagram, el equipo de la B Metropolitana escribió: “En Soldati ya tenemos uno preparado para cuando vengas a visitarnos”.

Huracán agradeció formalmente a Los Vasquitos y comunicó que el sillón ya tenía ¡dueña! “Le agradecemos a María Pía García por participar de la subasta y hacerse acreedora del sillón quemero autografiado por uno de los emblemas del fútbol mundial: Diego Armando Maradona”.

¿Luis VX? No, Diego X. Goma espuma rellena a la altura del trasero y respaldo con estopa de lino, algodón y polyester. El modelo preferido del ídolo. Foto: Juan Manuel Foglia

A pedido de la oferente, nada se dice del dinero que se pagó, pero el club de Parque Patricios aclaró que lo recaudado (se habla de unos 400 mil pesos) fue destinado para las distintas áreas del fútbol amateur del club.

Shhh, esto es entre nosotros. Gimnasia pidió seis sillones similares y en la mueblería hicieron un séptimo que ahora se puede ver cual reliquia en el showroom de Rafael Calzada. Uno para quedárselo ellos en su local con la firma inequívoca del Diez. “No se vende por nada del mundo”, corean los dueños. 

-¿Y si te dan un millón de pesos?

-Maradona se sentó acá, en nuestro sillón… ¡¿Vos sabés lo que es eso?! Tenemos fotos con él mira -y nos muestran una del grupo familiar rodeando al Gordo-.

-Pero si viene alguien con dos millones…

-No se vende -interrumpe Carlos, grandote y ya medio ofuscado ante nuestra impertinencia-.

Tocamos la firma de Maradona con la mano una y otra vez. La acariciamos.

“Por favor, no lo vuelvas a hacer”, pide Carlos.

-¿Se borra si se toca?

-No creo. Pero por las dudas no la toques más.

Después explicará que ellos dan ciertas pautas de uso: “Les pedimos a los clubes que se fijen de apoyar las cuatro patas sobre una plataforma para que el ejemplar no se hunda en el pasto. A Diego le gusta tener una base sólida”.

En cuanto al respaldo de Maradona, para que sea cómodo, debe tener entre 85 y 90 centímetros de altura. Sucede que de a ratos, en los partidos, a Diego se lo ve como echado, ocupando toda la superficie del asiento. Daría la impresión que el sillón, con todo su confort hecho a medida, le permite cabecear un poco. Es más, algunos periodistas deportivos consultados para esta nota insisten en que hubo al menos dos minutos de un partido de Gimnasia donde el Diez no sólo se durmió en sus laureles.

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WD

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