El conmovedor relato de Adriana Salgueiro sobre los últimos años de su madre: “Ya no era más mamá, era mi hija”



El conmovedor relato de Adriana Salgueiro sobre los últimos años de su madre: “Ya no era más mamá, era mi hija” Crédito: Archivo

La ronda de preguntas y respuestas en PH: Podemos Hablar suele ser un espacio en el que famosos y celebridades se animan a relatar historias privadas y personales. Allí, este fin de semana, Adriana Salgueiro contó como fueron los últimos años de vida de su mamá, Alejandrina y cómo esta situación la llevó a no tener hijos.

“Me convertí en la madre de mamá, porque desde que tengo recuerdos, ella estaba enferma”, contó la actriz antes de mencionar el momento exacto en el que sintió este cambio de rol. “Fue cuando quedó postrada en una cama. Tenía la edad que tengo yo ahora y fue muy fuerte”.

“Me necesitaba demasiado y para mí era mucha responsabilidad, pero ahí estuve hasta el último momento”, explicó. “Y me di cuenta que sí, que habían cambiado los roles y que ella ya no era más mamá, era mi hija y tenía que hacer lo que yo decía. Estuve acompañándola todo el tiempo”.

Casi sin programarlo, toda esta situación la llevó a replantearse el tema de la maternidad. “Eso influyo bastante también en el hecho de si yo podía o no tener hijos”, reflexionó la modelo, que decidió no tenerlos porque cuando Alejandrina falleció ya era grande.

“Ella era muy joven, tenía 63 años y estuvo postrada en la cama mucho tiempo. Cuando partió, ahí fue cuando yo sentí… no una liberación, nada más lejano, sino tranquilidad de saber que había sido una buena madre de ella”, afirmó antes de llegar a una conclusión sobre lo que esto implicó. “Pero no me había ocupado de mí”.

Durante toda la etapa en la que acompañó a su mamá, Adriana depositó su energía en cuidarla. “Lo único que hacía era trabajar y estar con ella. Tenía internación domiciliaria porque no quise que la internen en una institución siendo tan joven”, contó.

“Mi vida era salir corriendo de mis trabajos para estar con ella y acompañarla”, siguió la artista. Y agregó: “Estuvo así como ocho años, mucho tiempo. Ella sufrió tanto que ni al peor de mis enemigos le deseo lo que vivió… la verdad no”.

El dolor de Alejandrina era tanto que, por momentos, Adriana lo único que quería era que se termine el calvario. “Fue una tortura. Es feo lo que yo voy a decir, pero yo decía, ‘Dios mío, llevátela porque no merece estar sufriendo tanto, no merece’. Pero bueno, no era el momento y tenía que ser así, y yo estuve ahí”.

“La gran tranquilidad fue que, cuando mamá partió, me esperó a mí para hacerlo porque en ese momento ya estaba internada. Nos abrazamos con mi hermano y él me dijo, ‘Vos podés estar tranquila porque hiciste por ella todo lo que se podía'”, culminó.

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