el centenario de una estrella inolvidable

Este lunes 14 de marzo se cumple el centenario del nacimiento de la uruguaya Concepción Matilde Zorrilla de San Martín Muñoz, más conocida como China Zorrilla, una actriz capaz de ser popular sin renunciar a su arte.

Como predijo su abuelo, el poeta Juan Zorrilla de San Martín, a la niña nacida el 14 de marzo de 1922 le corría la actuación por las venas. “Me vas a dar el gusto y serás actriz”, le habría dicho de niña, según contaba ella.

Tenía apenas 21 años y corría el año 1943, cuando la jovencita, hija de una familia distinguida de Montevideo, se iniciaba en el teatro independiente con el grupo de estudiantes católicos Ars Pulcra haciendo su debut en La Anunciación a María (L’Annonce faite à Marie), de Paul Claudel, dirigida por Román Viñoly Barreto.

China Zorrilla en París durante la década de 1950.  Falleció en 2014. Foto EFE

China Zorrilla en París durante la década de 1950. Falleció en 2014. Foto EFE

A los 24 años, partió rumbo a Londres a estudiar teatro en la Royal Academy of Dramatic Art, donde hizo obras en castellano dirigida por el español José Estruch, emigrado desde España tras la Guerra Civil.

Su época más feliz

En 1948 regresó a Uruguay y se incorporó al elenco de la Comedia Nacional, en Montevideo. Allí vivió por once años la que consideró “su época más feliz”, porque además de actuar en unos 40 títulos, tuvo la libertad de desmarcarse al escribir, traducir y dirigir obras.

“Fue una de las primeras de Latinoamérica en dirigir obras de teatro”, subraya el actual director de la Comedia Nacional, Gabriel Calderón, quien asegura que la impronta de Zorrilla “quedó marcada” en la compañía fundada en 1947.

Discípula de la española Margarita Xirgu (1888-1969), maestra del elenco junto a la que interpretó Bodas de sangre, de Federico García Lorca, Zorrilla fue, para Calderón, la “cabal demostración” de que “no es necesario descender para agradar”, algo que Xirgu pregonaba mucho.

Zorrilla  posa, junto a integrantes del elenco de la Comedia Nacional, durante un ensayo de la obra "El alcalde de Zalamea", en Uruguay. Foto EFE

Zorrilla posa, junto a integrantes del elenco de la Comedia Nacional, durante un ensayo de la obra “El alcalde de Zalamea”, en Uruguay. Foto EFE

Según el director, no renunció “a un ápice del arte” y aun así convocó a un público masivo. “Ella agradaba, en cualquier conversación se volvía centro, era muy amable, simpática y popular, pero era capaz de un arte extremo, de hacer los autores más difíciles y las actuaciones más complejas”, resalta quien considera la figura de Zorrilla fundamental hasta hoy.

Cuando mató de risa a un espectador

“Sigue siendo un faro que nos enseña, que nos ‘matriza’ en que no solo no es necesario descender para agradar, sino que, como decía, hay que tener una serena confianza en el talento y en los modos, porque el público va a agradecer y venir hacia él”.

Amigo de Zorrilla, el director Mario Morgan dice que era algo “puritana”. Explica: “Consideraba que había palabras que no se debían decir arriba de un escenario y, a medida de que el mundo fue cambiando y se hizo más boca sucia, los problemas eran mayores”. Y recuerda discutir cuando le pedía eliminar las “palabrotas”.

Otro momento del ensayo de "El alcalde de Zalamea", en el Parque Rivera de Montevideo (Uruguay), en 1954.

Otro momento del ensayo de “El alcalde de Zalamea”, en el Parque Rivera de Montevideo (Uruguay), en 1954.

El don de Zorrilla para hacer reír es innegable y Calderón se remite al estreno de Fin de semana, de Noël Coward. Corría 1955 y la obra llenó la taquilla inesperadamente: un espectador había, literalmente, muerto de risa en la primera función. El tragicómico mérito era de China Zorrilla.

“Esa anécdota hizo que la obra fuera un éxito y que todo el mundo llenara; no sabemos si querían morir de risa, pero sí querían ver qué era lo que hacía allí China, que la dirigió y protagonizó; eso marca su impronta”, señala.

Comedia y tragedia, el mismo arte

En una entrevista, la artista que desarrolló gran parte de su carrera en Buenos Aires, adonde se mudó en 1971, remarca que las máscaras del teatro “son del mismo tamaño, la tragedia no es más grande”.

China Zorrilla en el programa "Atreverse", un éxito que se vio por Telefe. Foto Archivo Clarín

China Zorrilla en el programa “Atreverse”, un éxito que se vio por Telefe. Foto Archivo Clarín

Calderón señala, con dichos de la actriz, que ella reivindicó una comedia “tan peligrosa y dolorosa” como su gemela trágica porque “un humor bien hecho y fuerte es peligroso”.

Morgan añade que a Zorrilla “no le gustaba ensayar” porque “redondeaba fácil” y opina que era “una cuentista por naturaleza”, equiparable en algún sentido hasta al estilo del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

“Para contar su vida tenía ese poder de poesía o, mejor dicho, humor. Tenía risa, con China te reías mucho”, resume. Además, resalta su faceta menos conocida de escribir canciones para musicales con un fuerte apoyo en las rimas y destaca su “sentido del ritmo”.

Soledad Silveyra con China Zorrilla. "Hay cosas como actriz en que a veces tengo la tonalidad de ella", cuenta. Foto Archivo Clarín

Soledad Silveyra con China Zorrilla. “Hay cosas como actriz en que a veces tengo la tonalidad de ella”, cuenta. Foto Archivo Clarín

“De pronto te decía en voz baja ‘ya’, porque el tiempo que generalmente demora el actor no es el tiempo que requiere la comedia, que es en lo que tenía el timing (ritmo) perfecto”, subraya.

Mentora y consejera

Para Soledad Silveyra, Zorrilla fue una mentora y consejera sin igual. Desde que la conoció como coprotagonista de la novela Pobre diabla, quiso seguir sus pasos y, hoy, cuando mira fotos suyas de esa época, se ve a sí misma de joven mirándola fijamente con “amor” en los ojos.

“Me conmueve esa piba mirando a esa mujer poniéndose un sombrerito, con esas caritas que hacía la China, admirándola profundamente y siento que la tengo adentro mío, que hay cosas como actriz en que a veces tengo la tonalidad de ella”, cuenta.

"Elsa & Fred" fue uno de sus últimos éxitos en el cine. Foto Archivo Clarín

“Elsa & Fred” fue uno de sus últimos éxitos en el cine. Foto Archivo Clarín

Recordada por sus papeles en teatro (Emily o El camino a La Meca), sin dudas el cine la llevó al estrellato con papeles tan inolvidables como Elvira, una malvada nuera en Esperando la carroza, o Elsa, la protagonista de una historia de amor entre ancianos -junto al español Manuel Alexandre- en la deliciosa Elsa y Fred.

Murió el 17 de septiembre de 2014, a los 92 años. Se había retirado de los escenarios en 2011, con una larguísima cantidad de premios y distinciones: tres Cóndor de Plata, tres Konex, mejor actriz en el Festival de La Habana, en Moscú, en Málaga, tres Martín Fierro, dos Clarín, un Iris, un ACE, un Estrella de Mar, un Florencio Sánchez, un Trinidad Guevara y un María Guerrero.

Fuente: EFE/Alejandro Prieto

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