El auto fantástico: secretos de un programa en el que alguien hablaba con su coche y no lo creían un loco



Era, por qué no, el sueño de todo fierrero de ley, de esos que se pasan la tarde del sábado manguereando con paciencia su rodado.

Michael Knight (el actor David Hasselhoff) le hablaba a su auto fantástico… y ¡su auto fantástico le contestaba!

Creada por Glen Larson y emitida por la NBC, la serie se transmitió durante cuatro temporadas, del 26 de septiembre de 1982 al 4 de abril de 1986.

En total fueron 90 episodios. Así como en la Argentina se llamó El auto fantástico, en España se tituló El coche fantástico y, en México, sin demasiada variante semántica, El auto increíble.

Como si hubiera sido compuesto por Erasure, Depeche Mode o alguno de los grupos tecno de la época, el tema musical de la serie se llamaba Knight Rider Theme Song. Su autor fue Stu Phillips, un genio.

El argumento de la historia era muy sencillo: un ex policía lucha por la justicia, los pobres y desamparados, y en esa contienda recibe el apoyo fundamental de su bólido ultramoderno, una máquina.

De campera de cuero y botas texanas, el protagonista, queda dicho, era Michael Knight, un David Hasselhoff con algún aire a Mariano Martínez: el pelo enrulado, los ojos claros, la dentadura perfecta…

Uno de los KITT originales de “El auto fantástico”.

Para las escenas de alto riesgo, eso sí, como atravesar de frente una pared o andar con el auto en dos ruedas, David le dejaba su lugar al volante a un doble algo más regordete, con papada. Un valiente cuyas facciones no eran del todo prioritarias, un trabajador de la televisión del que se pretendía más pericia con los pedales que sex appeal.

Tras el final de la serie, y como no conseguía ningún papel que le resultara interesante, Hasselhoff se dedicó a su otra pasión: la música.

En 1985 había grabado su primer disco, Night Rocker. Y, cuatro años más tarde, más precisamente el 31 de diciembre de 1989, se convertiría en el primer estadounidense que cantó en Alemania Oriental: sobre lo poco que quedaba del Muro de Berlín, que había sido derrumbado en noviembre de ese año, interpretó el tema Looking for Freedom (Buscando la libertad).

“El auto fantástico me dio un nombre en la industria del entretenimiento y me permitió empezar a ganar dinero…”, comentó Hasselhoff.

Y agregó: “Es increíble que algunos todavía se acuerden de la serie. En Europa la gente se queda mirándome y me pregunta: ‘¿usted es el del programa en el que un hombre hablaba con su auto?’. El auto fantástico fue un éxito en todo el mundo. Otra vez iba en un taxi y el chofer se dio vuelta y me dijo: ‘Sos mi mentor, el que me motivó a hacer esto’. ¡Y él era de Afganistán!”.

En 1989, David volvió a tener otro pico de fama gracias a la televisión, cuando protagonizó Baywatch, una serie que contaba las peripecias de un grupo de bañeros, entre los que se destacaba Pamela Anderson.

David, con su mujer, Hayley Roberts.

Algunos años antes, más precisamente el 12 de noviembre de 1986, David estuvo en la redacción de Clarín. Para las fotos, se sentó frente a una de las máquinas Olivetti que se usaban en aquel tiempo y, apoyando sus dedos cargados de anillos sobre las teclas, simuló que escribía. Sí, como si fuera Rómulo Berruti. 

El motivo de su visita a la Argentina era que se había armado una “exposición de KITT”.

Hasselhoff, en Clarín.

Por estos días, Hasselhoff tiene 67 años y está casado con la actriz Hayley Roberts. Y acaba de publicar un disco “con canciones propias y covers de heavy metal”.

“Hago de todo, porque puedo y porque quiero. Por eso este disco debería llamarse algo así como Todo está permitido”, explicó David, alguien que no está dispuesto a reprimir sus deseos.

El álbum, en realidad, se llama Open your eyes y cuenta con la colaboración de varias bandas. Por citar un caso, con Tracii Guns, de L.A. Guns, David canta Here I Go Again, de Whitesnake.

“Me gustan Iron Maiden y Metallica. Es el tipo de música que prefiero escuchar”, confesó Hasselhoff, durante una de sus presentaciones en el festival de metal Nova Rock, en Austria.

Su popularidad sigue intacta aquí y allá. En 2012, grabó una serie de publicidades en Mar del Plata para promocionar las playas de la costa argentina junto con Emilio Disi. En aquel momento, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires era Daniel Scioli.

David, en Mar del Plata, cuando filmó la serie de publicidades de “Vamos a la playa”.

“¿Vos querés venir a trabajar como bañero?”, le preguntaba Disi, con gorrito piluso, a Hasselhoff, que aparecía con su infaltable shortcito rojo y su salvavidas de plástico. “¿Vos tenés pito?”, le insistía Disi (y le mostraba un silbato).

En otra de las escenas, Emilio y David estaban parados frente al mar. Emilio, con el mismo estilo que podía desplegar en programas como Rompeportones, decía: “Regla número uno: nunca te pares al lado de un tipo más fachero que vos”. Y David le contestaba: “Sí, maestro”.

¿Qué fue lo que llevó a Hasselhoff a formar parte de semejante campaña, que incluía como cortina musical el clásico Vamos a la playa, oh, oh, oh, oh, oh, de Righeira?

Algunos años después de esa experiencia en la ciudad del casino y los lobos marinos, Hasselhoff le confesó al sitio TMZ que estaba “quebrado económicamente”: dijo que, apenas, le quedaban 4.000 dolares en efectivo.

Por si hace falta aclararlo, el otro gran protagonista de El auto fantástico era el carro. 

Futurista, de alta tecnología, se trataba de un Pontiac Trans Am V8, negro, modelo 1982.

David Hasselhoff y KITT, años después del final de la serie.

Tenía nombre, por supuesto. Se llamaba KITT, las iniciales de Knight Industries Two Thousand, que traducido sería algo así como Industrias Knight 2000.

En la trompa llevaba unas luces rojas que se prendían y apagaban y daban el efecto “dientes”, “lengua” o “boca que se abre y se cierra mientras el auto dice sus cosas”.

La voz de KITT estaba a cargo de William Daniels, que trabajó en películas como El graduado, junto a Dustin Hoffman, y fue presidente del Sindicato de Actores de los Estados Unidos en el período 1999-2001.

KITT y Michael Knight eran muy amigos. O más que eso: se trataban como si formaran parte de una misma familia. Y, por eso, se tuteaban.

KITT trasladaba a Michael Knigth pero también circulaba solo: los pedales y la palanca de cambios se accionaban sin que nadie los tocara.

Como era “autosuficiente”, no tenía problemas si aumentaba la nafta.

Y estaba protegido de una “coraza molecular” que lo hacía “indestructible”.

El volante era otra de sus características distintivas: no era circular, como los de los autos comunes, sino que tenía un diseño de avión o nave espacial. Sí, era un vehículo que podía formar parte de El auto fantástico o de Star Wars.

Y estaba lleno de computadoras, que identificaban “rostros humanos” y localizaban “objetos perdidos”.

Y el techo se abría.

“KITT, ¡te necesito!”, le decía Michael Knight a la distancia, a través de un micrófono que se activaba en su reloj pulsera, y KITT aparecía enseguida, metiendo rebajes, tirando trompos a lo Marquitos Di Palma.

El encargado de tunearlo para la serie fue una eminencia en este rubro: George Barris, diseñador que ya había armado el Batimóvil original y el General Lee, de Los Duques de Hazzard.

El trabajo de Barris era intenso: para grabar las distintas escenas de la serie, la producción necesitaba unos 20 KITT por capítulo.

Como había muchos accidentes, el constructor contaba con un equipo de chapistas que trabajaban a contrarreloj durante el rodaje.

Con el tiempo, la mayoría de estos autos fueron subastados. En 2014, el mismo Hasselhoff remató una réplica de KITT que tuvo un precio base de 15.000 dólares y y finalmente fue comprado por 152.600.

A esta altura, el coche parlante se ha convertido en una pieza de museo, una joya de colección. Y una buena parte de sus prestaciones ya se pueden encontrar en los móviles de calle. ¿Los autos hablan? Sí, y en especial si se activa el GPS. ¿Los autos andan solos? También. ¿Los autos tienen motores que no hacen ruido? Sí, y en especial si son eléctricos.

Lo que no tienen los autos comunes, por ahora, son las armas de KITT: el rayo láser, el gas lacrimógeno…

¿Cuál fue el auto más rápido de los que han aparecido en la pantalla a lo largo de la historia?

Según una lista publicada por la revista Forbes, primero figura Blurr, de la serie de dibujos animados Transformers, que llega a los 1.287 kilómetros por hora.

Segundo se ubica el Mach 5, de la serie animada Meteoro, que alcanza los 415 kilómetros por hora.

Y tercero queda el Batimóvil: el auto de Batman acelera hasta los 354 kilómetros por hora.

KITT, a su vez, es un poco más lento: se planta en los 326 kilómetros por hora.

El elenco de El auto fantástico también lo integraba Edward Mulhare, uno de los actores más populares de los Estados Unidos, un Arturo Puig, un Osvaldo Laport, que se ponía en la piel de Devon Miles y era quien le encargaba las misiones a Michael Knight. En 1997 falleció de cáncer de pulmón.

Como parte de la misma “fundación” que enfrentaba el delito, y en rol de “asistente”, en la cuarta temporada se sumó Peter Parros, que hacía de Reginald Cornelius III o, simplemente, RC. Hoy tiene 59 años y dos hijos.

Adelantadas a su época, la serie también contó con dos “mecánicas”, mujeres que no tenían problemas en engrasarse las manos o tirarse debajo del auto para arreglarlo.

Con coloridos mamelucos -blanco, azul o rojo-, Patricia McPherson interpretó a Bonnie Barstow. Entre Michael Knight y Bonnie había química: se abrazaban, se acariciaban, pero nunca consumaban. Cuando estaban a punto de besarse, algo los interrumpía. Y Bonnie volvía a lo suyo: medir el aceite, cambiar las bujías.

Por “problemas contractuales”, el personaje de Bonnie fue retirado de la serie en la segunda temporada y, “a pedido del público”, volvió para la tercera y cuarta.

Mientras Bonnie no formó parte del programa, su lugar lo ocupó la actriz Rebecca Holden, que en la ficción se llamaba April Curtis.

“¿Cómo está KITT?”, le preguntó Michael Knight en uno de los capítulos a Bonnie. Y ella le respondió: “Ya he terminado mi trabajo. Sólo calibré su sincronizador de suspensión”. “¿Y ya no volverá a hacer sonar esa música odiosa?”. “Nunca jamás”. “Sos preciosa”. 

Actualmente, McPherson lucha “para preservar los animales salvajes y los bosques”, especialmente los del sur de California.

Su último trabajo como actriz fue en la película Men In Black, de 1997, en la que hizo un cameo como la mujer del Agente K (Tommy Lee Jones).

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¿Cómo eran las “misiones” de Michael Knight y compañía? Había de todo: tenían que rescatar valijas llenas de dinero, atrapar a quienes arrojaban desechos químicos en los lagos o en los jardines de las casas…

Con empeño, y a las chapas, las resolvían. Eso sí: hoy juntarían pilas de multas. Michael Knight llegaba a levantar vuelo con KITT cuando apretaba el botón del “turbo propulsor”, pero nunca se ponía el cinturón de seguridad. No le hacía falta. Por algo era el héroe de El auto fantástico, no de los autitos chocadores. 

WD

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