El año de la pandemia: los 20 hechos que marcaron al mundo del espectáculo en 2020



La industria del cine, la televisión, la música y el teatro quedaron golpeadas por el Covid-19; pero el streaming fue el triunfador inmune que se convirtió en el gran protagonista, entre muchos sucesos que no se olvidarán.

TEATRO

1. Protocolos: una comedia dramática de enredos. El acuerdo entre los gobiernos y el sector por la vuelta del público a las salas tuvo pasos y actos fallidos. Un lunes de octubre el gobernador de la provincia de Buenos Aires informó que no habría temporada de verano en la Costa. “Sentí una puñalada en el medio del corazón”, dijo el productor Lino Patalano cuando se enteró de la noticia. Tres días después, el Gobierno provincial anunció lo contrario. Un viernes de noviembre el Gobierno nacional decidió que varias jurisdicciones pasaban del aislamiento al distanciamiento social. Todo indicaba que los teatros del circuito porteño volvían a la actividad, pero no. “El teatro y la música en vivo no forman parte de la agenda política”, dijeron desde Aadet. Tres días después, mientras actores y actrices se quejaban en la puerta del Broadway, hubo una reunión entre unos y otros; se llegó a un acuerdo. En diciembre, no hay dos sin tres, mientras el Gobierno de Córdoba prohibió la actividad teatral y musical en la provincia, la municipalidad de Villa Carlos Paz confirmaba que sí habrá temporada teatral.

Los Bonobos, con Campi, Peto Menahem y Osqui Guzmán, gran éxito comercial, en el Lola Membrives

2. El circuito alternativo en cortocircuito; y el comercial, de la fortaleza a la debilidad. A principio de junio un revelamiento sobre 120 espacios culturales, teatros alternativos, clubes de música y espacios de circo porteños llegaba a la conclusión que solamente el 22 por ciento de estos espacios habían podido pagar el alquiler de abril. Para ese momento, ya había cerrado el Cultural Freire, en Colegiales. A lo largo de estos meses, el listado fue sumando nuevas salas. En otro relevamiento reciente realizado por distintas entidades vinculada al sector señala que el 74 por ciento de los trabajadores y artistas no tienen su trabajo registrado. Del 26 por ciento que sí tiene su trabajo registrado casi el 40 por ciento perciben un salario menor al salario mínimo. “Está en serio riesgo la existencia del sector”, sostiene un documento que presentaron este lunes. Y en esa afirmación no aplican ni metáforas ni sobreactuaciones. El derrotero de la escena comercial fue otro. En 2018 se hablaba de “la crisis del teatro” y en 2019 se titulaba sobre “la crisis del teatro”. El temor era que el público siguiera disminuyendo durante los primeros meses de 2020. Pero ocurrió todo lo contrario. Hubo un crecimiento enorme durante el verano, con las reposiciones de éxitos de 2019 como Una semana nada más, Cabaret, La verdad, ¿Qué hacemos con Walter? y Carcajada salvaje. Y se sumaron los sucesos inmediatos de Los bonobos y Kinky Boots, además de una buena taquilla recaudada por Después de nosotros y Hello, Dolly! Pero la pandemia sacudió al sector, que lucha por volver a la normalidad de a poco. Por ahora, sólo con aforo limitado, pero con el retorno de Brujas como bandera de victoria, los productores esperan un verano fructífero.

Hello, Dolly!, en el teatro Ópera no pudo concluir su temporada Fuente: Archivo – Crédito: Fabián Marelli / LA NACION

3. El público, un espejo roto. El FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) se abrió con El público, una inclasificable propuesta de Mariano Pensotti. La película (y más que eso) tuvo mucho de un gran rompecabezas compuesto por imágenes espejadas de actores haciendo de espectadores, de microhistorias que se terminaban proyectando en un teatro devenido en cine o de una manifestación performática del mismo público de El público que se desplazaba por la avenida Corrientes. En perspectiva, con la pandemia instalada con los teatros cerrados, con esos maravillosos actores de la escena independiente sin trabajo, con la avenida Corrientes diezmada, con el corrimiento de lo presencial a lo audiovisual, con la reflexión de cómo es ser ahora espectador permiten pensar a El público como un gran gesto alumbrador de lo que se venía.

El público, inauguró el FIBA como un gran gesto alumbrador de lo que se venía

PANTALLAS

4. Nueve meses sin cines abiertos en la Argentina. El año del Covid-19 fue devastador para los cines, afectados por una parálisis casi global. En la Argentina permanecen cerrados desde el 16 de marzo. Los grandes estrenos se cancelaron, se postergaron para 2021 o llegaron directamente (Mulán, Soul) a las plataformas de streaming, las únicas ganadoras de un escenario de incertidumbre. Netflix también sumó en la Argentina algunos títulos (Corazón loco, Crímenes de familia) que no pudieron pasar por las salas. Fue un año casi sin festivales: Cannes y el Bafici no se hicieron y otros, como Mar del Plata, adoptaron el formato online.

The Mandalorian, la gran apuesta de Disney+ Crédito: Gentileza Disney

5.Con Disney+ la guerra del streaming sumó un nuevo frente. Un año después de su debut en los Estados Unidos y Europa, la plataforma de los estudios Disney llegó a América Latina y lo hizo a su modo. A diferencia de otros servicios como Netflix, Amazon Prime Video y Apple TV+, por nombrar a sus competidores directos, la marca Disney no precisa de presentación ni aclaraciones, Sus contenidos llevan décadas siendo lo que son: entretenimiento enfocado a toda la familia. Y esa fórmula ganadora se trasladó al streaming, la gran apuesta de los estudios para su presente y futuro.

6. Crímenes verdaderos. La producción audiovisual local vivió un año de contrastes. A la falta de ficción local en la TV abierta y la crisis de Polka, de larga data pero agravada por la emergencia sanitaria, se le enfrentó la muy buena repercusión que tuvieron en la región algunos ciclos de temática argentina. A través de Netflix se vieron notables producciones como las series documentales Nisman. El fiscal, la presidenta y el espía, la más reciente Carmel, el film Crímenes de familia y la comedia Casi feliz.

Casi feliz, con Sebastián Wainraich Crédito: Netflix

7. Las cacerolas, el hit televisivo de una TV abierta sin estrellas. La pandemia dejó a la tele ausente de figuras consagradas. Sin “Bailando por un sueño”, Marcelo Tinelli cedió la conducción del Cantando 2020 a Laurita Fernández y Ángel de Brito. Intentó volver con un especial de humor en octubre, pero finalmente no se concretó. Mirtha Legrand le dejó la cabecera de la mesa de sus dos programas a su nieta Juana Viale y sólo reapareció para cenar con ella el sábado previo a Navidad. Susana Giménez directamente postergó su vuelta hasta 2021. Sin estrellas en el horizonte, la pantalla chica apostó a los realities gastronómicos. El renovado interés por la cocina generado por el encierro tuvo su correlato en la pantalla chica. Formatos como Bake Off, MasterChef Celebrity y El gran premio de la cocina se convirtieron en los protagonistas de la grilla televisiva. En Telefe, MasterChef Celebrity, con la conducción de Santiago del Moro, le devolvió al alicaído medio una producción importante en un año de recursos muy acotados. El rating acompañó: el ciclo llegó a picos de 21 puntos, un número inusual para la televisión actual. En eltrece, El gran premio de la cocina, conducido por Carina Zampini, también supo destacarse y brindarle al canal varias alegrías.

8. El año que Hollywood vivió en peligro. Cuando en febrero la película surcoreana Parasite hizo historia como el primer film extranjero no producido en los Estados Unidos que se llevó el premio Oscar a la mejor película, la Academia de Hollywood lo tomó como una señal para, por fin, ampliar sus horizontes. Con nuevas reglas que apuntan a una mayor diversidad tanto en la producción cinematográfica como en la votación de sus premios, la industria dio un paso hacia adelante. Una buena señal aunque haya ocurrido durante la crisis sin precedentes que vive el sector, con las salas cerradas, los escasos rodajes y los estudios tomando medidas drásticas con sus estrenos en favor del streaming.

Parasite, la película de Corea del Sur que hizo historia en Hollywood Crédito: Impacto Cine

9. Juana Viale. Con Mirtha Legrand en aislamiento obligatorio, su nieta Juana Viale cambió este año su papel de actriz por el de conductora y se hizo cargo del doble programa de los fines de semana con altura y muy buena repercusión, convirtiendo ese reemplazo forzado en uno de los grandes hechos televisivos del año. Además de Mirtha, los otros grandes nombres de la pantalla chica local sufrieron los avatares de 2020.

La ausencia de Mirtha, Tinelli y Susana convirtió en figura a Juana Viale

10. Autocine, autoconciertos, autoteatro. En julio se abrieron los autocines, como primer atisbo de regreso del espectador presencial. Pero hubo un hecho previo que tuvo a un público rodante. Durante la pandemia, el Cirque du Soleil, la gran fábrica del entretenimiento a escala global, se declaró en bancarrota. Mientras tanto, en silencio, la compañía Cirque XXI, quinta generación de artistas circenses, había quedado varada en Merlo, San Luis, en medio de un gira local. Caos total. Sin embargo, idearon el auto-circo. El 19 de mayo realizaron la primera experiencia escénica del país con público. Aquella tarde en Merlo fue la primera vez que los aplausos tomaron las forma de bocinazos. Luego Nito Artaza y Cecilia Milone inauguraron el autoteatro con sus shows.

Autocine en el club Obras Sanitarias. Buenos Aires Fuente: Archivo – Crédito: DIEGO SPIVACOW / AFV

MÚSICA

11. La venta de guitarras eléctricas. Fue el gran éxito inesperado de 2020. “Hemos batido tantos récords. Será el año de mayor volumen de ventas en la historia de Fender”, anunció el CEO de la legendaria casa de guitarras. La pandemia Covid-19 provocó además de encierros una introspección que hizo que muchos aficionados descubriera una nueva vocación. 2020 fue el año de la revancha de las guitarras frente a los sintetizadores y las computadoras que se usan para hacer música. La aplicación Fender Play, que utilizan los principiantes para aprender a tocar, creció en tres meses de cuarentena de 150.000 a 930.000 usuarios.

12. Los festivales solidarios. Si bien en la historia de la música popular aparecen megafestivales dedicados a grandes causas, especialmente en los últimos 50 años, la pandemia provocó la fugacidad del regreso de este fenómeno que comenzó con expresiones como el One World: Together At Home, en abril, a nivel global, para agradecer el trabajo del personal de la salud y otras áreas esenciales. Luego hubo proyectos vernáculos como el Quilmes Rock y el Cosquín Rock, orientados a apuntalar la frágil situación económica del sector de la industria de la música, especialmente de quienes en ella trabajan.

The Rolling Stones en One World: Together At Home Crédito: Captura de TV

13. Pérdidas económicas. La industria de la música termina el año con un saldo negativo que será difícil de remontar. 30.000 millones de dólares según Pollstar. Podríamos sumar ejemplos puntuales, como el de la mayor productora de show en vivo del mundo, Live Nation. En abril se anunció que el rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, había comprado el 5,7 por ciento de sus acciones. Pese a esto, la pausa por el Covid-19 mostró en sus balances una baja interanual del 81 por ciento de sus ingresos por conciertos. El golpe del virus al gigante del entretenimiento también llegó a las cuentas de productores medianos y pequeños.

14. ¿La música solo vale por sus números? Este año más que nunca, los números de reproducciones mandaron dentro de la industria y en los oídos del público. Obviamente la pandemia tuvo mucho que ver en la concentración de audiencias en sus hogares. Bad Bunny fue el artista más escuchado en el mundo desde la plataforma Spotify, con más de 8.300 millones de reproducciones. Y de los argentinos, el podio fue para el productor Bizarrap.

Bad Bunny fue el artista más escuchado en el mundo desde la plataforma Spotify, con más de 8.300 millones de reproducciones

15. Crédito local. Gracias al trap se acentuó la tendencia de artistas argentinos “de exportación”. A pesar de plagar ternas de los Latin Grammy como “Nuevo Artista”, no terminaron de imponerse en el “gusto” internacional. Sin embargo, no se puede desmerecer sino aplaudir el crecimiento de artistas como Cazzu, Conociendo Rusia, Nicki Nicole, Nathy Peluso y WOS, entre otros. También vale destacar la vigencia de otros, de muy larga trayectoria, que fueron muy premiados este año, como David Lebón y Fito Páez.

RADIO

16. Nuevos jugadores en el dial. Uno de los hechos más salientes del año es el avance empresario del Grupo Octubre, del sindicalista y presidente del PJ porteño, Víctor Santa María y de Marcelo Fígoli. El primero de ellos aumentó sustancialmente su participación en distintas emisoras (Aspen, Like, Oktubre, Malena, La 750, La 89.5, entre otras) con una visión de ampliar cierto predicamento oficial. Fígoli, por su parte, logró estructurar este año una programación coherente en Radio Rivadavia que había comprado el año pasado luego de que esa radio transitara un período largo de incertidumbre.

Víctor Santa María, cada vez con más emisoras radiales Crédito: Twitter / @victorsmaria

17. Un registro diferente en Mitre. El programa del escritor y periodista, Jorge Fernández Díaz, Pensándolo bien ( de 20 a 23, en la 790) fue una de las revelaciones del año que se vio reflejado en los números del share. Un tono, una voz y una forma de contar la realidad que se diferencia de las estridencias tan habituales en la radio actual.

18. El centenario de la radio. Un 27 de agosto de 1920, Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza, los llamados “Locos de la azotea”, concretaron esa propuesta aventurada transmitiendo, en directo, la ópera Parsifal, de Richard Wagner. En la Argentina nacía la radio a partir de un acontecimiento pionero en el mundo.

Jorge Fernández Díaz, conductor de Pensándolo bien ( de 20 a 23, en la 790) Fuente: LA NACION – Crédito: Rodrigo Néspolo

DANZA

19. El mundo a la vuelta de la esquina. Sin reemplazar los atributos de la presencialidad, fundamentales en la experiencia de las artes escénicas, el año de la pandemia abrió la innegable posibilidad de acceder a producciones que, de otro modo, no sólo eran lejanas para el espectador de danza sino directamente imposibles. Grabaciones de calidad de obras recientes realizadas por las principales compañías de ballet (el English National Ballet, la ROH, la Opera de París o el Stuttgart; el New York City Ballet, el Ballet de Santiago o el más cercano BNS) así como creaciones de los más importantes coreógrafos contemporáneos -por caso, Akram Khan-, fueron poniéndose disponibles al ritmo en que proliferaron las plataformas y canales para el streaming. Afortunadamente, nada será igual cuando el virus sea un mal recuerdo. Todo indica que la tendencia llegó para quedarse.

TRISTES DESPEDIDAS

Agustín Alezzo, director y maestro de actores, una pérdida muy lamentada por la colonia artística Crédito: Alejandro Guyot

20. In Memoriam. Este año dejó también sensibles pérdidas en el mundo del espectáculo. La Argentina despidió en 2020 a grandes figuras del folklore (Manolo Juárez y los Chalchaleros Juan Carlos Saravia y Eduardo Polo Román), al cantautor Gabo Ferro, al músico y actor Horacio Fontova, la cantautora Rosario Bléfari, al cantante popular Sergio Denis, al animador Raúl Portal, al Les Luthiers Marcos Mundstock; a los actores Carlos Calvo, Silvia Legrand, Beatriz Bonnet y Hugo Arana; y a los directores Hugo Urquijo (a comienzos de año), Agustín Alezzo y Fernando Pino Solanas. Algunos de ellos, víctimas de complicaciones provocadas por el Covid-19. En el mundo se sumaron a esa lista nombres inmensos como Sean Connery, Ennio Morricone, Eddie Van Halen, Kenny Rogers, Olivia de Havilland, Little Richard, Kirk Douglas, Luis Eduardo Aute, Terrence McNally, Kim Ki-duk. El sepelio en soledad obligado en estos tiempos, en algunos casos, se contrapuso con muestras conmovedoras de cariño en las redes.

Hugo Arana se internó por una complicación de salud y se le complicó con el coronavirus; pocos artistas recibieron tantas muestras de cariño a través de las redes como él Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Filipuzzi / Archivo Sean Connery, una de las estrellas que murieron este año Fuente: Reuters

Textos de: Mauro Apicella, Constanza Bertolini, Alejandro Cruz, Pablo Gorlero, Pablo Mascareño, Guillermo Courau y Franco Varise.

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