el actor, guionista y ex payamédico que está detrás de un gran personaje de El Reino

La fiscal Roberta Candia desfila por las escalinatas de la Iglesia de la Luz. No está sola: siempre, sin importar la circunstancia, la escolta Ramiro Calderale, su asistente. Ambos intentan, indicio a indicio, resolver el crimen de Armando Badajoz, un candidato a presidente asesinado durante el acto de cierre de campaña.

A los ojos del televidente son Nancy Dupláa y Santiago Korovsky, dos de los actores de la serie argentina El Reino, uno de los últimos fenómenos de Netflix. Lo que pocos saben es que sus papeles en la ficción esconden rasgos de su personalidad real. “Hay algo de la insistencia del personaje en la que yo me identifico”, sustenta Santiago. No lo duda.

No lo duda, Santiago, porque para componer a Ramiro debió remasterizar varios de sus gestos cotidianos. Los transformó en la timidez que de a ratos se oculta detrás de la curiosidad, en las caminatas destartaladas y, sobre todo, en la fidelidad: es, para el guión de Dupláa, el faro que le indica hasta cuando luce desaliñada.

Nuestros personajes -describe- tienen una relación de compinche y eso ayuda, no sólo delante de cámara, sino también detrás”, comparte el actor, en charla con Clarín.

-¿Ella es de darte consejos?

-Nancy es muy buena compañera. Me acuerdo que un día no me salía la letra, porque mi personaje tiene que decir a veces unos choclazos de información… Y en una escena no me salía. Iban dos o tres tomas, era la primera vez que me pasaba y empecé a ponerme nervioso, porque yo suelo improvisar, pero acá no podía. Ahí estaba Nancy para tranquilizarme y ponerme el hombro.

Parte de los protocolos necesarios para el rodaje de El Reino. Foto: Instagram @santikorovsky

Parte de los protocolos necesarios para el rodaje de El Reino. Foto: Instagram @santikorovsky

-Tu personaje tiene algo particular: es secundario, sí, pero de alguna manera le marca el camino a uno de los principales…

-Tiene el rol también del espectador que trata de indagar qué está pasando y en qué está metido durante la mayor parte de la temporada. De alguna manera motoriza un poco la búsqueda con la fiscal para entender qué es lo que pasó… Bueno, con Nancy y Néstor Guzzini (Comisario Lamas) llevamos también un poco el comic relief, es decir el alivio cómico: es una de las partes menos oscuras de la trama.

De comunicador social y payamédico a actor

Se crió disfrutando de las obras de Hugo Midón, Korovsky (36 años) y nunca imaginó que su destino estaría ligado a la actuación. Lo entendió durante aquel mes en el que decidió anotarse en un curso de payamédico en Facultad de Medicina para divertirse con sus amigos finalizado el Secundario. “Me encontré con un mundo que salía de la solemnidad de lo que creía que era el teatro”, cuenta.

Pronto, con 21 o 22 años, decidió hacer teatro como una actividad alternativa al básquet y a la carrera que había elegido: estudió Ciencias de la Comunicación porque “tenía ganas de ayudar a cambiar cuestiones de la sociedad que parecían injustas“, otro vínculo con su personaje en la ficción en la que comparte cartel con Chino Darín, Joaquín Furriel, Diego Peretti, Peter Lanzani y Mercedes Morán.

-¿Qué tan identificado te sentís con Ramiro Calderale?

-En la insistencia me identifico bastante. Todos pasamos por trabajos en los que hacer las cosas bien no es fácil. A mí me ha pasado esa sensación de ser un rompebolas para tratar de hacer bien mi trabajo o lo que yo consideraba. Entonces, esa búsqueda me representa. Después, mi personaje tiene cierta torpeza, pero eso está en mí aunque no lo quiera, ja.

-Comunicación es una carrera que suele empujarte a eso: a insistir. Y vos, entre tanta insistencia, terminaste reinventándote…

-La carrera me brindó la sensación de que hay que autogestionarse y no esperar a que te llamen, por ejemplo, de un medio. Eso me impulsó a hacer un documental, que fue la tesis de mi carrera; después a hacer cortos; a juntarme con amigos y subir cosas; mover las redes… Eso fue lo que terminó derivando en que me llamen para actuar, pero el comienzo fue la autogestión: hacer, subir y mostrar.

Rey de redes

Poco antes de calzarse camisas con rayas verticales y arremangárselas por arriba de los codos para encarnar a Ramiro, Korovsky optó por generar contenido y hacer crecer sus redes, donde acumula más de 80.000 seguidores: grabó varios videos que terminaron viralizándose a partir de sus guiones creativos. Lo hizo tras evaluar junto a su profesora Nora Moseinco la posibilidad de mostrar su trabajo.

Los llamados no tardaron: Martín Piroyansky lo invitó a formar parte de Tiempo libre, recibió una propuesta de Martín Garabal, estuvo en Peligro sin codificar y, entre tantos proyectos, Sebastián Wainraich le planteó la idea de protagonizar Casi feliz, la serie de Netflix que fue furor durante la cuarentena y significó la antesala del casting al que llegó tras la gestión de Martina López Robol.

-¿Llegaste a imaginar esto cuando empezaste a actuar?

Nunca me consideré actor, ni tuve esa meta: esto llegó medio de casualidad. Quizá por eso lo puedo disfrutar. Aparte, actuar con todos estos cracks… Me sorprendió cuando veía la trama y notaba que era un papel mucho más serio de los que suelo interpretar. Me gustó el desafío de poder darle mi tono.

-Al momento de interpretar un papel, ¿te ayuda el hecho de ser guionista o realizador?

-Puede ayudarme a pensar cuestiones del texto o para proponerle algo al director, pero al mismo tiempo es un arma de doble filo: hace que me desconcentre muchas veces de lo que tengo que hacer porque estoy medio atento a todo y no me corresponde.

Korovsky y Wainraich en Casi feliz. Amigos y colegas.

Korovsky y Wainraich en Casi feliz. Amigos y colegas.

-¿Te pasó en “El Reino”?

-Por suerte en esta serie pude dedicarme y no distraerme con esa idea de que soy realizador. Obviamente que puedo proponer cosas, y tanto Miguel Cohan como Marcelo Piñeyro están súper abiertos a que eso suceda. Entonces, por un lado estaba bueno, pero traté de entregarme a su mirada. Esta vez hice el ejercicio de tratar de seguir el texto.

Familia de artistas

Con poco más de 15 minutos de apariciones distribuidas a lo largo de ocho episodios, Korovsky empezó a consolidar aquello que nunca imaginó, pero que siempre llevó en la sangre: su bisabuelo Bernardo era dramaturgo, su abuela Miriam trabajaba en el mundo teatral y su tío Ernesto ya ganó tres Martín Fierro por su labor como guionista. Hasta su hermana, Daniela, se dedica a la actuación.

-No tenías mucha escapatoria…

-Y, tardé en llegar a lo que estoy haciendo. Mi papá era profesor de Educación Física y, mi mamá, licenciada en Ciencias de la Educación, entonces di varias vueltas hasta llegar al mundo del cine, del arte. Si bien ellos me bancaron, hasta hice una carrera… Empecé un poco más de grande en esto, pero estaba dando vueltas en la familia.

De su familia no sólo heredó aquella pasión por las historias guionadas o el rock. También palpó desde chico el fanatismo por el fútbol. “Soy hincha y Socio Refundador de San Lorenzo por mi papá”, dice Santiago, quien hoy procura abstraerse de las noticias “para no sufrir”, aunque es en vano: “Es un esfuerzo infructuoso, porque uno termina mirando. Somos adictos a esta locura”.

Santiago Korovsky en El Reino. Foto: Instagram @santikorovsky

Santiago Korovsky en El Reino. Foto: Instagram @santikorovsky

-¿Y ahora? ¿Qué proyectos tenés?

-En algún momento de 2021 se va a filmar la segunda temporada de El Reino y en los próximos meses voy a estrenar unos sketches que estuve haciendo antes de la pandemia. Y estoy escribiendo, desde hace un año, una serie para K&S, la productora de El Reino. Espero poder filmarla el año que viene: ahí voy a actuar también… Estoy un poco estresado, ja.

-¿Hacés algo para despejarte?

-Bueno, ése es el problema de ser tu propio jefe. Estoy tratando de aprender a cortar para no quemarme, para no estar a las 3 de la mañana escribiendo… Estoy intentando buscarle la salida, aprender a meditar, entrenar... No sé. Hacer algo que me saque de eso.

-Otra similitud con Ramiro: un adicto al trabajo…

-(Risas) Sí, me identifico bastante.

-Ya le tomaste el gusto a la actuación… ¿Te imaginás en un papel principal en algún momento?

-No tengo ese objetivo, pero, en general, en las cosas que escribo suelo hacer el papel principal. No por un tema de ego, sino para poder llevar a cabo esa historia. Me gustaría hacer personajes que vayan más allá de la comedia, no me cambia tanto si son protagonistas o secundarios, porque les tengo mucho respeto a los personajes secundarios.

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