“Don’t You Want Me”: el efímero éxito de The Human League que tuvo sabor a venganza



“Dont You Want Me”: el pegadizo y efímero éxito de The Human League Fuente: Archivo

Tras las deserciones de Martyn Ware y Ian Craig Marsh, miembros fundadores del grupo en 1977, The Human League quedó reducido a un dúo conformado por el vocalista Phil Oakey y Philip Adrian Wright, encargado de los sintetizadores, las visuales y los efectos especiales en vivo. A pesar de haber decidido continuar con el proyecto, ambos músicos atravesaban un período de profunda desazón y abatimiento ya que, más allá del explícito apoyo de una estrella de la talla de David Bowie (quien había calificado públicamente a la banda británica como “la próxima gran cosa”) y de que sus dos primeros álbumes [Reproduction, de 1979, y Travelogue, de 1980] tuvieron ambos una mediana repercusión, todo venía desarrollándose en el ámbito del under.

A esa sensación de ser ignorados por el mainstream se le sumaba el tremendo fastidio de Oakey al observar que otros artistas de synth pop contemporáneos (e incluso algunos surgidos con posterioridad, como Gary Numan, Orchestral Manoeuvres in the Dark, Ultravox y Visage), ya habían colocado al menos un tema entre los primeros puestos de los charts del Reino Unido. The Human League, en tanto, brillaba por su ausencia en las listas.

No obstante, y en medio de ese panorama desalentador, nuevos integrantes fueron incorporándose al grupo. Así se acoplaron Ian Burden (bajo), Jo Callis (guitarra y teclados) y las coristas Joanne Catherall y Susan Ann Sulley, dos chicas que Oakey descubrió bailando en Crazy Daisy, la discoteca más célebre de Sheffield. De todos modos, la reconstrucción total y pieza fundamental de los resucitados The Human League se concretó con el arribo de Martin Rushent, experimentado productor que, después de trabajar con The Stranglers y Buzzcocks para la compañía discográfica United Artists y de comandar por muy poco tiempo Genetic, su propio sello discográfico independiente, construyó un estudio de última generación para grabar exclusivamente música electrónica. Además de programar todas las baterías, él fue el responsable de delinear y otorgarle al grupo el ansiado estilo que tanto anhelaba: una atractiva combinación de bases funk con melodías pop bailables sumada a su característico sonido sintetizado aunque mucho más poderoso y punzante antes que gélido y distante como en sus inicios, algo que los medios musicales del momento sintetizaron hábil e irónicamente como “más cerca de ABBA, más lejos de Kraftwerk”.

Esta segunda y esperanzadora etapa comenzó a ver sus frutos a través de “The sound of the crowd”, “Open your heart” y “Love action”, los tres singles extraídos de Dare, el tercer álbum del ahora sexteto lanzado el 16 de octubre de 1981 y que mostraba a una agrupación sumamente fresca y renovada. Sin embargo, el “golpe de gracia” para The Human League se dio cuarenta días después con la aparición de “Don’t you want me”, el cuarto corte de difusión del disco que, además de alcanzar el primer puesto de los rankings británicos en la navidad de ese año, liderar el Billboard Hot 100 de Estados Unidos durante tres semanas en julio de 1982 y superar el millón y medio de copias vendidas, se transformó en su canción más exitosa, emblemática y conocida en el mundo entero.

Con una estructura muy simple pero a la vez altamente contagiosa y bailable (gracias a los buenos oficios de Rushent), “Don’t you want me” fue compuesta por Oakey, Callis y Wright y si bien en un primer momento fue concebida y grabada con una única voz masculina al frente, fue el propio cantante quien, inspirado en la película Nace una estrella y tras leer una fotonovela en una revista para adolescentes, decidió volver a registrar esta convencional historia de amor como un dueto de voces mixtas junto a Susan Ann Sulley, una de las jóvenes coristas.

Otro factor que incidió notablemente en el enorme suceso del tema más allá del Reino Unido (junto al inestimable apoyo de la naciente cadena de videos musicales MTV) fue el estreno de su respectivo clip. Grabado en noviembre de 1981 en Berkshire, bajo la dirección de Steve Barron, el video exhibía el delante y el atrás de escena de la filmación de una película de crimen y misterio donde una exitosa actriz (Sulley) abandonaba al director (Oakey) en pleno rodaje mientras el resto de los músicos de la banda aparecía interpretando al staff de producción y edición de la misma.

La gran repercusión de “Don’t you want me” marcó además un punto de inflexión en el devenir de la música del Reino Unido, dejando atrás a los últimos estertores del postpunk, dándole una nueva bienvenida al pop (en Inglaterra, a esa escena se la denominó new pop) e impulsando lo que se conoció como la segunda invasión del pop británico en Estados Unidos, con The Human League, Soft Cell, ABC y Haircut 100 a la cabeza. Todas estas precursoras bandas pavimentaron el camino para la explosión internacional que a partir de 1983 obtendrían, entre muchos otros nombres y estéticas particulares, Duran Duran, Culture Club, Eurythmics, Thompson Twins y Wham!.

Desde fines de 1981 y durante todo 1982, “Don’t you want me” estableció a The Human League en el centro de todas las miradas y las portadas de las principales publicaciones especializadas. Pero poco tiempo después, abrumado por las presiones de la fama y lamentando el alejamiento de Rushent, el grupo comenzó a despedirse paulatinamente de su efímero reinado pop.

“(Keep feeling) Fascination” (1983) y “Human” (1986), sus siguientes hits, le permitieron dar algunas señales de vida amén de la falta de ideas y ciertas reiteraciones. Y si bien continuó editando álbumes y en la actualidad permanece activo como trío (Oakey más las dos coristas) y en plena celebración del aniversario número 40 de Dare, jamás pudo superar, o al menos igualar, el descomunal éxito de principios de los años ochenta, engrosando así el extenso listado de los llamados “one hit wonders” (algo así como “artistas de un solo éxito”).

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