Don Adams, el Super agente 86, aquel temible operario del recontraespionaje

Un día como hoy, en 2005, moría Don Adams, el Super Agente 86, temible operario del recontraespionaje. La causa: bronconeumonía, una infección pulmonar mientras se sometía a un tratamiento en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, complicada por un linfoma óseo.

Don, que no se llamaba Adams, apellido que tomó prestado de su primera esposa para no quedar siempre último en los llamados de las audiciones, se había salvado de una muerte mucho más prematura. Como marine, en la Segunda Guerra Mundial fue el único en su pelotón en sobrevivir en la batalla naval de Guadalcanal, en noviembre de 1942, contra las fuerzas japonesas.

Por entonces tenía apenas 19 años. Más que nada, era instructor de ejercicios entre los marines.

Con el Zapatófono, celular de avanzada en tiempos en los que no existía la telefonía móvil. Foto Archivo Clarín

Con el Zapatófono, celular de avanzada en tiempos en los que no existía la telefonía móvil. Foto Archivo Clarín

Había nacido como Donald James Yarmy un viernes 13, en abril de 1923, lo que evidentemente no le significó mala suerte. Aunque cayó enfermo de malaria, y estuvo hospitalizado por más de un año. De vuelta a la vida civil, se dedicó a la comedia, a la imitación y al stand up. Se ganaba la vida como podía, como acomodador de un teatro, y escribiendo sus propios monólogos en clubes de Florida y de Washington, allí donde, justo, veinte años más tarde estaría el Cuartel General de CONTROL.

Se casó joven, apenas terminó la Segunda Guerra Mundial, con la cantante Adelaide Adams, con quien compartía cartel en los night clubs. Y cuando llegó al Super Agente 86, ya tenía un nombre, al menos en la televisión estadounidense.

“¡Un momento, Jefe! ¡Exijo el Cono del silencio!”, decía Maxwell. Y El Jefe accedía. Nunca se entendían. Fotos Archivo Clarín

“¡Un momento, Jefe! ¡Exijo el Cono del silencio!”, decía Maxwell. Y El Jefe accedía. Nunca se entendían. Fotos Archivo Clarín

Con su voz nasal había pasado por los programas de Steve Allen, Ed Sullivan y Perry Como. Y hasta actuado con Anthony Perkins (Psicosis) en la obra Harold, en Broadway.

El paso anterior a ser Maxwell Smart lo tuvo luego de haberse divorciado (mantuvo el apellido de su ex artísticamente) y vuelto a casar, ya no con una cantante sino con la bailarina Dorothy Bracken, y al trabajar de nuevo con su amigo de la infancia Bill Dana. En The Bill Dana Show (1963) interpretó a un inepto detective de hoteles, Byron Glick.

Casi dos años antes de fallecer, Don Adams en el Mueso de Televisión y Radio, en Beverly Hills, en noviembre de 2003. Foto AFP

Casi dos años antes de fallecer, Don Adams en el Mueso de Televisión y Radio, en Beverly Hills, en noviembre de 2003. Foto AFP

Seguro recuerdan la apertura, la presentación de cada episodio del Super Agente 86. Y se acuerdan que, tras estacionar su descapotable rojo, Maxwell entraba a un edificio, bajaba las escaleras y aparecía detrás de una puerta que simulaba un ascensor. Luego, se abrían otras cuatro puertas de metal, hasta que llegaba a la cabina de teléfono público.

El humor sencillo e ingenuo era el mejor arma del Super Agente 86.

El humor sencillo e ingenuo era el mejor arma del Super Agente 86.

Lo que siempre, pero siempre me intrigó era ¿qué número marcaba en el teléfono público antes de cortar, cruzarse de brazos y desaparecer hacia abajo?

Pero Don no estaba interesado en protagonizar la serie. Solo aceptó cuando se enteró de que Mel Brooks y Buck Henry la escribirían. Y como tenía contrato con la cadena NBC…

Mel Brooks fue uno de los creadores de la serie. Y el Zapatófono fue una idea suya. Foto AFP

Mel Brooks fue uno de los creadores de la serie. Y el Zapatófono fue una idea suya. Foto AFP

El Super agente 86 nació de la enloquecida mente de Mel Brooks y de Buck Henry en los ’60. Parodiaba a las películas de espías, principalmente a las de James Bond, que ya tenía cuatro protagonizadas por Sean Connery estrenadas en cine, y Max era un primo no tan lejano del Inspector Clouseau, a quien Peter Sellers le había dado vida en ese momento en La pantera rosa y Un disparo en la sombra.

Maxwell Smart (Smart es inteligente, todo lo contrario a lo que es el agente 86) y la 99 trabajaban para CONTROL, una agencia supersecreta del gobierno de los Estados Unidos, que emprendían misiones alrededor del mundo. Y si las misiones tenían éxito, eran pese a la torpeza de Max y al ingenio de la 99. Edward Platt era el Jefe, que en un episodio dijo que quedó calvo por culpa de su subordinado.

Siegfried (Bernie Kopell), principal villano de KAOS. Con Maxwell se respetaban.

Siegfried (Bernie Kopell), principal villano de KAOS. Con Maxwell se respetaban.

Si CONTROL era una parodia de la CIA estadounidense, la contra era KAOS (parodia de la KGB), la organización internacional del mal. Estábamos en plena Guerra fría, y los nombres de las agencias no eran siglas, sencillamente marcaban la némesis, que afortunadamente tanto en inglés como en castellano son vocablos que significan lo mismo.

La serie tuvo cuatro temporadas en la NBC, donde debutó el 18 de septiembre de 1965, y pasó a CBS para su última temporada, entre 1969 y 1970. Ganó 7 Emmys, tres de ellos para Don, como mejor actor de serie de comedia, por las temporadas 2, 3 y 4.

La 99 (Mel Brooks quería llamarla 69, pero temía a la censura...), Max y el Jefe (Edward Platt, fallecido en 1974, a los 58 años).

La 99 (Mel Brooks quería llamarla 69, pero temía a la censura…), Max y el Jefe (Edward Platt, fallecido en 1974, a los 58 años).

Eso sí: Don odiaba las risas grabadas que le adosaban al programa. “Los primeros episodios que vi me enfurecieron tanto que sentí ganas de tirar la televisión por una ventana. No podía soportar la pista de la risa…”, dijo.

Encuentren, al pie, sus frases, sus compañeros, como Jaime, el robot, o sus gadgets, como el Zapatófono…

Hubo otra temporada de la serie, recién en 1995, pero quedó cancelada tras siete episodios. Volvían Maxwell y la 99. Ya habían sido matrimonio en la cuarta temporada y tenido gemelos en la quinta, que ya eran grandes. La competencia directa con una serie animada que ya estaba afianzada (Los Simpsons) fue letal.

Don era más bajito que Barbara, y por eso se subía a una plataforma en las tomas en las que no se los veía de cuerpo entero.

Don era más bajito que Barbara, y por eso se subía a una plataforma en las tomas en las que no se los veía de cuerpo entero.

Igual que su hermano y comediante Dick Yarmy, Don era un compulsivo apostador de carreras de caballos. Se la pasaba burreando, o en la mansión Playboy, jugando a las cartas (?) con Hugh Hefner, James Caan y Don Rickles. Pasaba una noche por semana a jugar en lo del dueño de Playboy. Pero también fue poeta y pintor, y le fascinaba la historia. Era un experto en las vidas de Abraham Lincoln y Adolf Hitler.

Adams fue un adelantado en esto de resignar un alto sueldo para ir a porcentaje de las ganancias. Por ejemplo, hace más de 50 años, en lugar de cobrar por episodio US$$ 12.500 semanales, decidió aceptar un salario menor y una participación del 33%. Como el programa no dejaba de repetirse por todo Estados Unidos, ganó una fortuna.

Y solía hacer que un asistente de guion le leyera su parte una o dos veces justo antes de una escena, en lugar de aprender sus líneas.

Don en "La bomba que desnuda", el primer filme que rodó. Con él, Sylvia Kristel, de la erótica "Emmanuelle" (falleció a los 60 años, en 2012).

Don en “La bomba que desnuda”, el primer filme que rodó. Con él, Sylvia Kristel, de la erótica “Emmanuelle” (falleció a los 60 años, en 2012).

Como era apenas 5 centímetros más bajo que su coprotagonista, su amiga Barbara Feldon -que vive, y tiene 88 años-, para que pareciera que él era más alto que ella, o se paraba en una pequeña plataforma o Feldon se agachaba en algunas tomas en común.

Con una carrera más en la televisión que en el cine, le puso la voz al Inspector Gadget, la serie animada de TV.

Don Adams volvió a ser el Superagente en la primera película que filmó en su vida (La bomba que desnuda, 1980, con Sylvia Kristel, la actriz de Emmanuelle), que fue un rotundo fracaso de taquilla. Igual, él odiaba la película.

Anne Hathaway y Steve Carell en la película de 2008. Fracasó, y no hubo secuela.

Anne Hathaway y Steve Carell en la película de 2008. Fracasó, y no hubo secuela.

Recién en 2008 hubo otra adaptación de la serie de los años ’60. Steve Carell, que venía de Virgen a los 40, Pequeña Miss Sunshine y de The Office, en TV, y fue el Superagente 86, Anne Hathaway, tras El diablo viste a la moda, la 99, Alan Arkin era el Jefe, Terence Stamp, Siegfried, y un Dwayne Johnson que no por asomo era lo que es hoy en día, encarnó al Agente 23.

No tuvo el éxito que se esperaba, y no hubo secuela.

Es que Super agente 86 hubo uno solo.

Su salud comenzó a deteriorarse cuando le descubrieron el linfoma óseo, y empeoró cuando en 2004 murió la mayor de sus hijos (tuvo 7), la actriz y directora de casting Cecily Adams. A su lado, en el Cedars-Sinai Medical Center en Beverly Hills, lo acompañaron en su lecho de muerte dos de sus tres ex esposas y tres de sus hijos.

Gadgets, compañeros y frases célebres

Bernie Kopell era Conrad Sigfried, de Control. También fue el Dr. Adam Bricker, en "El crucero del amor". Hoy tiene 88 años.

Bernie Kopell era Conrad Sigfried, de Control. También fue el Dr. Adam Bricker, en “El crucero del amor”. Hoy tiene 88 años.

Maxwell Smart tenía señas (muy) particulares. Distinguidas. Entre sus gadgets y compañeros de elenco recordemos a:

El Zapatófono

"Hola Jefe.... Haaaaabla Max".

“Hola Jefe…. Haaaaabla Max”.

Una idea de Mel Brooks. Un celular revolucionario para la época, ya que no existía la telefonía móvil. Tenía un disco oculto, corriéndole la suela. Y si marcaba el 117, se transformaba en una pistola. También contenía escondidas -de acuerdo a la necesidad- una pastilla suicida, otra explosiva y hasta una bomba de humo.

El cono del silencio

Fue idea de Buck Henry. El jefe Thaddeus (en pocos episodios se lo menciona por su nombre) no entendía por qué Max siempre insistía en cumplir los protocolos de seguridad y usar el Cono del silencio. Eran como dos cápsulas de plástico, unidas por un tubo, que bajaban del techo. Y nunca se escuchaban ni entendían nada, por lo que se la pasaban gritando. Estaba en el despacho del Jefe.

La 99, la agente sin nombre

La agente 99 no tenía nombre. Cada vez que Max la llamaba por uno, ella decía que ése no era el suyo.

La agente 99 no tenía nombre. Cada vez que Max la llamaba por uno, ella decía que ése no era el suyo.

En varios episodios Max la llama por diferentes nombres (Susan o Ernestine), pero ella niega que sean reales. Mel Brooks y Buck Henry querían llamar al personaje 69, para que esté seguido del 68, pero para obviarse probables problemas con la censura, saltó a ser la 99.

Jaime, el robot

Dick Gautier era Jaime, un robot veloz y forzudo, pero de mentalidad lineal. Lo interpretó Dick Gautier (murió a los 85 años, en 2017).

Dick Gautier era Jaime, un robot veloz y forzudo, pero de mentalidad lineal. Lo interpretó Dick Gautier (murió a los 85 años, en 2017).

Si bien no tenía inteligencia artificial, sino literal (cuando Max le pide que le dé la mano, Jaime se la arranca y se la entrega), posee una fuerza y una velocidad sobrehumanas.

Larabee

El secretario del Jefe, Larabee. Era Robert Karvelas, primo de Adams. Actuó también en "La bomba que desnuda".

El secretario del Jefe, Larabee. Era Robert Karvelas, primo de Adams. Actuó también en “La bomba que desnuda”.

Es el secretario del Jefe. Aparentemente, si algo le sucedía al 86, Larabee debía reemplazarlo, pero como es casi tan inútil como Max, ése es el motivo por el que el Jefe prefiere nunca despedir a Max. Lo interpretaba Robert Karvelas, que era primo de Don Adams.

Colmillo

O el agente K-13, aparece en las dos primeras temporadas. Dejó de hacerlo porque el perro que lo interpretaba era tan inútil como su amo y costaba mucho filmar sus escenas.

Sus frases

Al clásico “¿No me diga que… (lo que fuera)”, le acompañaba el no menos clásico “Le dije que no me lo dijera”.

“El viejo truco de…”

“¡Un momento, Jefe! ¡Exijo el Cono del silencio!”

“¿Creería que…?”

“Hola Jefe… Haaaaaaabla Max”. 

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