Documental sobre John Shepherd en Netflix, en busca de extraterrestres



Con una tenacidad digna de un Quijote, John Shepherd dedicó casi 30 años de su existencia a establecer contacto con los extraterrestres. Para llevar adelante esta misión -en un pueblo rural de Michigan en el que vivía con sus abuelos- construyó un sofisticado laboratorio y una antena de radio de espacio profundo de dos pisos. Para conectar con cualquier inteligencia no humana, trasmitía durante 8 horas diarias, todos los días, una variedad de música instrumental que iba de la electrónica, el jazz y el reggae, hasta los ritmos étnicos.

Esta es la historia de este ingeniero electrónico sin preparación académica, que fue capaz de ensamblar equipamiento científico de alto nivel tecnológico, para enviar señales a las estrellas. Esta aventura se refleja en el cortometraje John Was Trying to Contact Aliens, del británico Matthew Killip, que ya se puede ver por la plataforma Netflix.

“La mayor parte de lo que hice fue autodidacta, pero mi abuelo, que había trabajado como fabricante de herramientas en Detroit, me ayudó con las cosas prácticas a menudo muy precisas. Sin embargo, fue mi abuela quien compartió mi interés por los temas más exóticos. Definitivamente lo sentía y trajo mucha inspiración a mi vida”, cuenta a la cámara.

El gran mérito del director fue que, en lugar de ahondar en la excentricidad del personaje, eligió sostener un relato de tono idealista, plagado de matices emocionales, donde la veta paranormal queda casi relegada, para reforzar las dificultades de sostener a fuerza de voluntad, una creencia inverosímil.

John Shepherd convirtió la sala de sus abuelos en una laboratorio espacial

“Mientras mi cuerpo permanecía atado a la comunidad rural, mi mente estaba en el espacio y en otros reinos, viajando por el cosmos”, narra con sus ojos bien abiertos.

El cortometraje arranca con John contando cómo nació su proyecto S.T.R.A.T (Investigación y Seguimientos Especiales de Telemetría, en español), en la cabaña de sus abuelos, en Michigan. Y las complicaciones que suponía ser un joven homosexual, solitario y tímido, en un ámbito campestre, en plena década de los setenta.

El hecho que lo marcó a fuego, poco tiempo después de ser abandonado por sus padres e irse a vivir con sus abuelos, fue un avistamiento que ocurrió cuando tenía apenas 10 años.

En el verano de 1972, con 21 años, puso en funcionamiento la primera baliza de frecuencia ultrabaja (40 hertz a 15 kilohertz) y comenzó a transmitir una secuencia de tonos electrónicos hacia otros mundos posibles. Esto coincidió con una ola de avistamientos que ocupaba los titulares de diarios y noticieros.

“Me encontré envuelto en uno de los eventos más intrigantes de mi juventud. Durante este tiempo, llegaron muchos informes de ovnis del área local. Algunos fueron nada menos que asombrosos”, sostuvo en una entrevista.

Mientras todo esto sucedía, los instrumentos del proyecto detectaron algunas perturbaciones electromagnéticas inusuales, principalmente en forma de interferencia armónica (400 a 1000 hercios), entremezcladas con la frecuencia de la línea eléctrica de 60 hercios.

Un mundo de perillas e instrumento de visualización electrónico rodean a John Shepherd

A medida que el proyecto crecía en ambición, el instrumental electrónico que ocupaba 100 metros de la sala familiar, pronto necesitó aumentar la potencia y el alcance de sus maquinarias. Así que, con la financiación de sus abuelos, comenzó a construir un granero de dos pisos junto a la vivienda principal para mudar sus componentes.

Con la instalación de amplificadores lineales de alta y baja frecuencia consiguió que la señal viajara grandes distancias en el espacio y fuera capaz de atraer la atención de cualquier inteligencia extraterrestre que pudiera captar el espectro de estas ondas.

El mensaje que eligió para atraer la atención de estos visitantes fue la música, considerado como un lenguaje universal. En su selección musical figuraba música alemana de Kraftwerk y Tangerine Dream, pero también, algunas piezas de jazz de Ornette Coleman, Charlie Parker y Lee Morgan.

“Este es el Proyecto STRAT Earth Station One, transmitiéndote desde el hermoso noroeste de Michigan. Estás escuchando al grupo Harmonia”, anuncia desde una pared de osciladores electrónicos.

Durante sus comienzos, los equipos de John Sheperd estaban acomodados en el living de la casa

La proeza técnica de Shepherd era bien conocida en su ciudad natal. Hasta que 1989, logró una aparición en The Joan Rivers Show. En YouTube se lo puede ver a este joven de pelo largo y abundante barba, explicando que, después de 16 años, los extraterrestres aún no han devuelto sus llamadas.

“Como un artista puede seguir pintando incluso si no vende sus pinturas, puedo seguir construyendo equipo y trabajando en ideas”, respondió al ser consultado por sus escasos resultados.

Hasta que en 1998, debido a la falta de fondos para una segunda ampliación, Shepherd decidió desmantelar su laboratorio y guardar todos sus materiales en un almacén, donde todavía permanece embalados.

“Confieso que todavía los extraño, realmente lo hago, pero lo guardé todo. Es como una colección de hermosos objetos. Esperando”, concluye.

WD

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