Divididos hizo vibrar a Mar del Plata con un recital gratuito



Cantan miles. Y los gritos retumban como si fueran millones. Los acordes se desprenden del pentagrama para quedar grabados en el corazón. De Ivonne, que con 21 años se subió al primer micro que la dejará a metros del Paseo Hermitage de Mar del Plata. O de Ignacio, quien se instaló en la ciudad costera hace tiempo, pero ni los cientos de kilómetros le impidieron ver a Divididos por décima vez. También calan profundo en los recuerdos de Marcela, una mujer que se crió escuchando a la banda y le transmitió ese legado a su hija, Rocío, su acompañante en una noche única. Porque el sábado, en La Feliz, la histórica banda brindó un show gratuito en el marco del Movistar Fri Music.

El festival inició temprano con algunas demostraciones de Científicos del Palo y, posteriormente, de Julieta Rada. Pero, llegadas las 20.40, las luces se apagaron anunciando el momento más esperado: sólo iluminaban las sonrisas al oír las estrofas del himno nacional en la voz de Ricardo Mollo. Y, cuando el tridente salió al escenario, las olas del mar que golpeaba de fondo vibraron al compás de varios clásicos. Fue una aplanadora, Divididos. Como lo marcan su apodo y su esencia, el conjunto se lució con un repertorio que contó con más de 20 canciones y que se extendió durante dos horas y media.

Divididos tocó ante una multitud en Mar del Plata.

“Sobrio a las piñas”, “Haciendo cosas raras” y “Alma de budín”, tres hits de otras décadas que se mantienen indemnes, dieron inicio a un show que tuvo espectadores de todas partes del país. Hasta presentó a algunos invitados sobre el escenario, como Rubén Rada, quien cosechó centenares de aplausos por su performance con los tambores al interpretar “¿Qué tal?”. Luego, el Negro le puso su impronta a “La rubia tarada”, una de las obras de Sumo que hicieron rugir a la arena.

Pero detrás de los clásicos y la nostalgia hubo una serie de homenajes a otros artistas. El primero de la noche llegó con “Huelga de amores”, en memoria del escritor Eduardo Galeano. Y, a continuación, la joven banda llamada Otro Mundo se ubicó cerca del bajista Diego Arnedo y del batero Catriel Ciavarella para interpretar “Guanuqueando”, dedicado a los pueblos originarios. “Un abrazo a todas las personas que se fueron de este país”, deslizó Mollo en las notas finales.

Mollo homenajeó a Spinetta, Pappo y Luca Prodán.

Unos minutos más tarde, de los acordes de “Amapola del 66”, surgió la primera estrofa de “Plegaria para un niño dormido”, el himno de Spinetta que el líder de Divididos eligió por los 70 del Flaco. “Feliz cumpleaños, Luisito Alberto. Dondequiera que estés, te esperamos. Y si no, te encontraremos en otro lugar de este mundo loco. Ya vas a volver”, esbozó ante el micrófono al entonar esos versos. ¿Cómo siguió? Con otro tributo: además de mantener vivo el recuerdo de Luca Prodan a lo largo de todo el recital, el trío sumó a la lista “Sucio y desprolijo”, cuya autoría le corresponde a Norberto Pappo Napolitano.

Así, con otra buena tanda de clásicos, Divididos volvió a impregnar su esencia. Porque hizo delirar a más de 140.000 fieles con creaciones como “Ala Delta”, “Spaghetti del rock”, “Par mil” o “El 30″​. Y, cuando el show parecía llegar a su fin con “El arriero”, los amplificadores explotaron la noche con “El ojo blindado” , y la playa fue el epicentro de un multitudinario pogo. Una verdadera aplanadora.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *