Diez curiosidades sobre la vida de Guillermo Francella: de vender ropa al encuentro con Fidel Castro


Este 14 de febrero cumple 66 años Guillermo Francella, uno de los grandes actores y comediantes argentinos que tiene en su haber éxitos como La familia Benvenutto, Poné a Francella y Casados con hijos. Jamás renegó de la enorme popularidad que le dieron los programas familiares, las películas pasatistas y los vodeviles de teatro. En escena, deslumbró en musicales como Los productores y comedias brillantes como La cena de los tontos. Sin embargo, en 2009 pegó un golpe de timón y mostró su cara dramática gracias al ofrecimiento del director Juan José Campanella para integrar el elenco de El secreto de sus ojos, donde impactó con un personaje atípico a sus habituales criaturas de ficción. En esa línea, en 2015 se puso en la piel de Arquímedes Puccio en El clan, dirigido por Pablo Trapero, y volvió a demostrar su ductilidad para manejar diversos lenguajes.

Hay uno y hay varios Guillermo Francella. Cultor del perfil bajo, contrarresta su inevitable fama con una vida sin exhibicionismos ni escándalos. ¿Quién es Guillermo Francella? A continuación, diez datos curiosos para conocerlo mejor.

1. Infancia. Vivió sus dos primeros años de vida en Villa del Parque. A pesar que se lo considera un nacido y criado en Beccar, lo cierto es que cuando nació, su familia estaba radicada en ese barrio capitalino donde su padre era entrenador de levantamiento de pesas en Racing Club.

2. Se vende. Casi nadie sabe que, en su juventud, Francella atendió la inmobiliaria que montó en sociedad con su tío y que llevaba su apellido. Hoy, el emprendimiento familiar es comandado por su hermano en un local en la zona de Belgrano.

3. Periodista. El actor no siempre fue actor. Terminado su colegio secundario en un instituto privado de San Isidro, estudió periodismo en el Instituto Grafotécnico y su primer trabajo fue en una revista de actualidad como reportero y bajo las órdenes de Chiche Gelblung. La afición no duró mucho: a los tres meses fue despedido. Una excusa para volcarse a la actuación, su otra pasión.

4. De eso no se habla. Fue novio de Carmen Barbieri a comienzos de los 80. Él nunca se refirió al tema, pero la actriz se encargó de publicitarlo, aunque no en los mejores términos. Barbieri reconoció la relación, aunque dijo que, luego del idilio, Francella se mantuvo siempre muy distante y hasta trata de evitarla si se cruzan en algún evento. “Me paro a hablar con la mujer y él sigue de largo, me saluda de lejos”, confesó la exvedette con su habitual desparpajo.

5. Coquetería. Tiene ciertos problemas capilares. La caída del cabello no lo obsesiona, pero ha recurrido a diversos tratamientos para impedir el avance de la calvicie. De todos modos, reconoció que cuando sea una batalla perdida no recurrirá a un aplique capilar.

Antes de ser famoso como actor, Guillermo Francella tuvo distintos trabajos: desde atender la inmobiliaria familiar hasta ser periodista, pasando por vendedorIgnacio Sanchez – LA NACION

6. Mojitos. Fidel Castro pidió conocerlo cuando visitó La Habana para participar en el Festival Internacional de Cine. El motivo del interés tenía un fundamento insoslayable: Fidel era fanático de Poné a Francella, programa que se emitió en la isla con una notable repercusión popular. En aquella visita a Cuba, al actor lo esperaban multitudes en la puerta del hotel donde se hospedaba para saludarlo y tomarse una selfie con él. Antes de regresar a la Argentina, compartió un encuentro con Castro.

7. En el gallinero. Cuando El secreto de sus ojos ganó el Oscar, el actor casi pierde el gran momento de subir al escenario del Dolby Theatre para acompañar al director Campanella y a sus compañeros en la entrega de la estatuilla más famosa del universo. A Francella le habían asignado una ubicación muy lejana al escenario y fue uno de los asistentes de la sala quien, al reconocerlo, lo dejó avanzar desde las últimas filas de la platea. El hombre era un mexicano que admiraba su trabajo en cine.

8. Apellido. Francella es una verdadera marca de la industria del espectáculo. Sin embargo, se trata de una derivación del Frangella original que llevaba en su documento Doménico, su abuelo paterno, quien había llegado de Falconara Albanese, en la zona de Calabria. Aquel Frangella del italiano derivó en el Francella argentinizado.

9. Mostradores. Mientras comenzaba a dar sus primeros pasos sobre los escenarios amateurs, se ganó la vida como vendedor de seguros y en una tienda de ropa. “Todo me sirvió para conocer gente de lo más variada que me inspiró para componer a mis personajes de ficción”, sostuvo hace algunos años.

10. Fanatismo. A la hora de firmar un contrato, siempre aclara a sus productores que, si el horario laboral coincide con un partido de Racing, él abandonará la faena para recluirse a seguir de cerca el destino del club de sus amores. A esta altura de su éxito y de su vida, nadie le puede decir que no.

LA NACION



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