diez canciones esenciales de un crack del rock nacional

Usina musical y poética incansable, diez años después de su muerte, Luis Alberto Spinetta sigue siendo una referencia ineludible para el rock local en particular y la música argentina en general, y un abanderado de la libertad creativa y sin complacencias.

A lo largo de su trayectoria, que tuvo un puntapié inicial a sus 14 años, según él mismo recordaba en un concurso televisivo del programa Escala Musical, por Canal 13, para consolidar su rumbo a partir de 1967, cuando los cimientos de lo que sería Almendra, Spinetta buceó en un universo estético del que desconoció las fronteras, si es que eso existe.

Identificado con esa híbrida y mutante especie musical llamada “rock argentino”, lo cierto es que Luis Alberto expandió su campo de acción al folclore, el jazz y el tango; o será tal vez que fue a partir de esos terrenos que su camino se abrió paso hacia el rock. Poco importa, a la luz de una obra en la que los rótulos suelen hacer agua.

Como pocos otros artistas, Spinetta combinó el riesgo artístico con el reconocimiento popular.

Como pocos otros artistas, Spinetta combinó el riesgo artístico con el reconocimiento popular.

Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Los Socios del Desierto, una veintena de álbumes solistas, un repertorio y una actitud incorruptible frente a la idea de la creación musical y la vida; dos hijas y dos hijos, una valoración unánime de sus amigos y de la comunidad artística sintetizan el paso de Luis Alberto Spinetta por este planeta, en el que su presencia es definitiva.

10 canciones esenciales de L.A.S.

Muchacha (Ojos de papel): su máximo hit, un desborde de ternura que abre el primer álbum de Almendra. Renegó del tema durante años y no lo cantó mucho en vivo, pero cada tanto volvía a darnos el gusto, Fue el cierre del recorrido histórico que desandó en el Vélez de Bandas Eternas.

Para ir: una joya del álbum doble de Almendra, publicado en , que cierra el disco 1 con un clima de ensueño y la magia de pedir “descálzate en el aire para ir”.

Todas las hojas son del viento: incluido en Artaud, es un gran inicio para un álbum monumental editado como Pescado Rabioso pero de clara factura solista, grabado con una pequeña ayuda de amigos, que intervinieron en algunas canciones.

Cantata de puentes amarillos: una compleja suite acústica que condensa desde las cartas de Van Gogh hasta el Heliogábalo de Artaud, pasando por la poesía surrealista, las referencias a La balsa y la violencia del país a comienzos de los años ’70.

Los libros de la buena memoria: vino, licor, el mar y un ejemplo poético perfecto del delicado aire tanguero del tercer disco de Invisible, con el bandoneón de Juan José Mosalini y la guitarra de Tommy Gubitsch.

Canción para los días de la vida: en plena etapa jazz-rockera se cuela una gema que parece compuesta para el nacimiento de su primer hijo Dante, pero que en realidad pertenece a la ópera inédita de Almendra.

Quedándote o yéndote: tras la reunión de Almendra y la creación de Spinetta Jade aparece un disco acústico y solista en el cual el piano de Diego Rapoport se suma en cinco temas. Entre ellos se cuenta este clásico.

La tapa de Artaud, una creación de Juan Gatti, que le da marco a una de las obras cumbres del Flaco.

La tapa de Artaud, una creación de Juan Gatti, que le da marco a una de las obras cumbres del Flaco.

Todos estos años de gente: descriptivo y entrañable, el tema es un exponente de las altas cumbres de la la la, el LP doble grabado con Fito Páez en 1986.

Seguir viviendo sin tu amor: al nacer Vera, en 1991, surge en el álbum Pelusón Of Milk un sorprendente Spinetta pop y radial, con toda su lírica intacta y una melodía inolvidable.

Atado a tu frontera: una perla de Pan, un disco lleno de belleza publicado por Spinetta en 2005, en el que se combina su sencillez  con un aire, a partir de su instrumentación, a la época de Spinetta Jade.

E.S.

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