Diego Peretti y Julieta Cardinali, encerrados en una casa llena de problemas y misterios

Afuera el sol brilla, pero adentro y por razones de guión es noche cerrada y diluvia. La magia del cine, sí. Un temporal sacude la casona en San Isidro, una de las locaciones elegidas para Ecos de un crimen, la nueva película del director Cristian Bernard, que estrenará en cines el 20 de enero próximo de la mano de Warner Bros. Pictures, y que luego estará disponible en HBO Max.

En un alto del rodaje, Diego Peretti y Julieta Cardinali formalizan este reencuentro a nueve años de sus recordados personajes de la primera temporada de En terapia, donde Julieta era Marina, la paciente de los lunes, y Diego el licenciado Guillermo Montes.

-En aquella escena del final quedó pendiente el amor, entre otras cosas…

“Estaba muy bien contada esa historia, cada personaje, los libros eran espectaculares, y sí, la historia de Marina con el doctor Montes generó muchos ratones”, reconoce Cardinali.

Julieta Cardinali y Diego Peretti ya habían trabajado juntos en "En terapia", en TV. Foto Germán García Adrasti

Julieta Cardinali y Diego Peretti ya habían trabajado juntos en “En terapia”, en TV. Foto Germán García Adrasti

-¿Cómo viven el reencuentro con un regreso al set en una situación tan diferente?

Cardinali: A mí me pasa que trabajar con Diego, entrar en una película donde somos marido y mujer, ya conociéndonos es más fácil y es más rápido, porque hay más confianza. Hay un terreno ganado, un camino que no tenés que construir porque ya está construido.

Peretti: Una cosa es lo que genera la pandemia, un denominador común con diferente variable para todos, pero trabajar con Julieta es bárbaro. Cuando supe que estábamos juntos en esta película enseguida empezamos a hablar.

El sonido de la claqueta indicando acción, paraliza al personaje de Diego, un célebre escritor de nombre Julián Lemar. Él y su mujer Valeria (Julieta), son aquí testigos de la violencia física y psíquica que “El sin nombre” (Diego Cremonesi) ejerce sobre Ana (Carla Quevedo).

Trabajar con Messi

– ¿Julieta, tenerlo a Peretti, que siempre hace éxitos, es como tener a Messi en un partido?

Peretti: (interrumpe). Eh! No sé si es tan así…

Cardinali: ¡Sí! Como actriz trabajar con un actor que me gusta, que admiro y, en este caso, que quiero también, me da una confianza extra de saber dónde te estás metiendo y qué es lo que vas a hacer, sabiendo que el resultado más o menos te va a gustar.

Peretti: Yo con ella me entiendo perfectamente. Y además, me pareció una elección de atinada estética con respecto a la película.

La placa en el rodaje de "Ecos de un crimen", el thriller psicológico de Cristian Bernard. Foto Germán García Adrasti

La placa en el rodaje de “Ecos de un crimen”, el thriller psicológico de Cristian Bernard. Foto Germán García Adrasti

-Le dijeron que sí a un género difícil, ya que existe un prejuicio con el thriller “hecho en argentina”.

Cardinali: Hoy hablábamos de eso. Yo soy espectadora de cine de género, me gusta consumir el cine de terror, suspenso o thriller psicológico. No le tengo miedo al “a lo mejor porque es argentina no está buena”. Me parece que tenemos capacidad de trabajo, técnicos espectaculares, el director es muy bueno y el elenco también. Encima cuando leí el guion dije: ¡Está buenísimo!

Peretti: Sí, ¡es muy bueno! Siempre los guiones son de setenta y cinco u ochenta hojas, si no son más, y cuando te dicen: “Leelo a ver qué te parece”, el otro no tiene conciencia de que tenés que leer todo eso antes de decidir. En este caso es de esos guiones que fluyen y te atrapan.

Cardinali: ¡No te levantas ni a hacer pis!

Los personajes

-¿Qué se puede contar de sus personajes?

Peretti: El mío es un escritor con mucho éxito, de una saga que cuenta la historia de un asesino serial de familias. Sufre un estrés por la presión de estar obligado a seguir escribiendo y viene a descansar acá, donde se entera perversamente del engaño familiar que lo rodea y reacciona identificándose con ese personaje que él creó.

Cardinali: Mi personaje trabaja también en el mundo literario. Viene con la familia (un bebé de cuatro meses y una nena de nueve años) para acompañarlo y ayudarlo a que salga de ese momento de estrés, pero también para encarrilarlo, porque necesita que vuelva a escribir.

Peretti: Esta es la trama, pero… la trama está mucho más contaminada que eso. Yo te fui más sincero, pero ¿quién es ella en realidad?

-Desde que comienza el rodaje hasta la presentación de la película existe una pausa larga, ¿cómo vuelven a conectar con sus personajes al momento del estreno?

Peretti: Es cierto. Desde que hablás por primera vez de un proyecto hasta que se estrena por lo menos pasan tres años… Yo lo conecto fácil porque son experiencias fuertes y en cada película hay una emocionalidad que se puso en juego mientras la hacías. Sos como un arquitecto que no se olvida jamás cómo hizo un edificio.

Cardinali: Te acordás cómo filmaste la película, qué pasó y cuáles fueron tus sensaciones. Son jornadas muy largas de catorce horas todos los días… ¡y ahora embarbijados!

Peretti: ¡Claro! ¡Nos vamos a acordar de eso! Es la película que hicimos en pandemia. Los ensayos con barbijos son raros, porque no te ves la cara, no te ves la boca… Entonces hasta que sale la escena cuesta más.

-¿Tienen escenas íntimas?

Cardinali: No, no nos besamos.

Peretti: Tiene que ver con el juego dramático. La relación de ella hacia mí es de una esposa muy atenta y asistencialista, en donde lo sexual pareciera está como reprimido. Es una relación que se dibuja de esa forma, pero tiene una explicación también. La película es entretenidísima. Es de esas películas que empiezan y te llevan a otra cosa y a otra cosa…

Cardinali: Y cuando pensás que entendiste, no entendiste.

Peretti: Es como un círculo vicioso que tiene que ver con una mente.

Suspenso hasta el final

Dicen que no pueden contar más. Y es lógico. Pero al igual que el director, admiten que la cultura de no spoilear es vital para mantener el suspenso del cine de género hasta el final.

El director de "Ecos de un crimen", Cristian Bernard, durante el rodaje. Foto Germán García Adrasti

El director de “Ecos de un crimen”, Cristian Bernard, durante el rodaje. Foto Germán García Adrasti

Bernard prefiere solo adelantar que Peretti y Cardinali le alquilan a Carola Reyna una cabaña del bosque para pasar sus vacaciones. La primera noche se corta la luz y, en medio de la tormenta, aparece en penumbras una mujer aterrada pidiendo ayuda, dice que su marido mató a su hijo y ahora viene por ella.

“Sí puedo decir que es una película muy hermosa, muy distinta, eso fue lo que me atrapó cuando leí el guión de Gabriel Korenfeld. Es un thriller psicológico a lo Hitchcock, pero también es una película de terror. A mí me encanta el género fantástico, de hecho mis próximos proyectos tienen que ver con eso (Bajo tus pies, una película de terror que protagonizaría Natalia Oreiro), dice Bernard.

-¿Como director tener un elenco reducido y tan potente es una ventaja o una desventaja?

-Es una ventaja enorme porque es una película que parece contenida con un elenco chico, pero hablando mal y pronto es un quilombo hacerla, porque transcurre un sesenta por ciento acá adentro y el cuarenta por ciento restante en bosques y con persecuciones de autos.

Es una película de acción, y no para. Incluso tuvimos que armar en esta casa una ingeniería especial para que llueva todo el tiempo y poder filmar durante el día la noche. Usamos el recurso de “noche americana”, que ya se ha dejado de usar, que es filmar de día secuencias nocturnas con una obturación, un filtro y una colorimetría especial, y es hermoso como queda.

Son viejas técnicas que utilizamos con ingenio para contar esta historia que es una mezcla de cuento fantástico con thriller de suspenso, con cuento de horror infantil te diría, y hasta tiene cosas de Borges.

-¿Qué te aportan los actores elegidos?

-Yo laburé con excelentes actores, pero nunca había trabajado con ellos y son una cosa de locos.

Trabajamos mucho previamente a la filmación, tuvimos una preproducción larga de tres meses y fue bárbaro tenerlo a Peretti a disposición para mejorar escenas o profundizar en el personaje.

Julieta es una maravilla, de una precisión absoluta. A Carla la había visto en algunas películas pero acá hace otra cosa y es bestial, es un animal escénico. Con Cremonesi siempre quise laburar y finalmente se dio, es uno de los grandes actores y soy fanático de él. Carola Reyna tiene un papel chiquito pero precioso. No quiero spoilear, pero termina siendo un personaje importante.

Una Carla diferente

Se hace difícil reconocer a Carla Quevedo, hay que decirlo. Su look es totalmente distinto al que vimos en la serie Monzón y tampoco tiene que ver con sus últimos meses en Uruguay donde grabó Iosi, el espía arrepentido, con Daniel Burman y Sebastián Borensztein. Parece una europea recién llegada a Buenos Aires.

“Como actriz lo más divertido es verme distinta. Cuando hablé con Cristian la primera vez dijimos: ¿Qué hacemos para Ana? Y pensamos en este corte de pelo para darle una cosa más freak. Teníamos referencias de El bebé de Rosemary o la chica de El quinto elemento (Mila Jovovich) y a mí me divirtió. Tengo una cara que cambia mucho según el pelo y eso aporta mucho a cada personaje que hago”, cuenta.

Diego Cremonesi y Carla Quevedo, dos de los protagonistas de "Ecos de un crimen". Foto Germán García Adrasti

Diego Cremonesi y Carla Quevedo, dos de los protagonistas de “Ecos de un crimen”. Foto Germán García Adrasti

-Acá interpretas a una mujer muy sufrida.

-Soy la pareja de Cremonesi e irrumpo en la tranquilidad de esta familia que vino de vacaciones y a raíz de eso van a pasar cosas en la casa. Es una mujer que tiene un pasado complicado y que ha vivido una situación reciente muy fuerte y traumática.

-¿Qué te entusiasmó de este proyecto?

-¡Todo! Cuando leí el guion me sorprendió y me gustó muchísimo. Cristian me parece un gran director, su película 76 89 03 es de culto y la primera vez que la vi me partió la cabeza, por eso sabía que él iba a manejar la oscuridad con mano muy firme.

Diego Cremonesi, el hombre de las mil caras, se puso en la piel del “El sin nombre” después de participar en las películas Chau Buenos Aires y Rinoceronte y en la serie Santa Evita.

“Como actor audiovisual me formé filmando cine de terror y suspenso. Entonces para mí esto es parte de lo que aprendí a hacer, y es algo que me gusta. El cine de género tiene unas posibilidades expresivas que, en general, el realismo o el costumbrismo no te permiten”, asegura.

“Acá uno puede jugar con unos niveles extremos, ya sea de la energía, de lo expresivo o de lo actoral que no lo encuentro en todos lados. Para mí la actuación es un juego y esto te permite probar colores y cosas que no podés hacer habitualmente. Además tenía el condimento de Diego Peretti. Es un actor que admiro y era la posibilidad de trabajar con él por primera vez”.

“Y cuento con compañeras y compañeros bárbaros como Carla Quevedo, con quien ya compartimos proyectos pero no tuvimos escenas juntos (en Monzón él era el fiscal y ella Alicia Muñiz) o Julieta Cardinali, con quien tampoco había trabajado.

El director también es alguien a quien admiro de hace muchísimos años. Siempre ha sido muy generoso conmigo desde que me vio en Masacre esta noche, una película de terror que en el 2009 ganó el Festival “Buenos Aires Rojo Sangre”, Cristian era jurado, yo gané además como actor y ahí me empezó a seguir.

Una escena del rodaje de "Ecos de un crimen", de Cristian Bernard. Foto Germán García Adrasti

Una escena del rodaje de “Ecos de un crimen”, de Cristian Bernard. Foto Germán García Adrasti

-¿Qué tiene de especial tu personaje?

-¡Es una pesadilla! Podría decir que es la pesadilla que va a vivir el protagonista, o sea Peretti. Mi rol es el de sacudir la tranquilidad de la pareja que encarnan Diego y Julieta e imprimirle un poco el tono de suspenso que tiene esta película. Es una peli que estoy disfrutando mucho hacer, aparte es una bomba visual y creo que en la pantalla va a estallar. Le tengo mucha fe.

Elenco atractivo. Thriller en puerta. Y promesa de buen cine.

WD

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