Diamantes en bruto, por Netflix, con un Adam Sandler desconocido



No, no es Después de hora, aunque Martin Scorsese sea uno de los productores. Pero esta película de los hermanos Benny y Josh Safdie es como si Good Time: Viviendo al límite, con Robert Pattinson, con la que compitieron en 2017 en el Festival de Cannes, hubiera sido el aperitivo -para el espectador- y la mejor preparación para este convite.

Adam Sandler se metió a medio mundo en el bolsillo con su interpretación de Howard Ratner. Salvando las distancias, lo mismo logró una década atrás Guillermo Francella con su Pablo Sandoval en El secreto de sus ojos. OK, Sandler tuvo en Embriagado de amor (2002), de Paul Thomas Anderson, una oportunidad que no supo aprovechar. Ambos cambiaron la consideración del público, que los ve con otras aptitudes e idoneidades que les desconocían.

Sandler se olvida el payaso en la sala de vestuario -aunque, inevitablemente, los Safdie le dejan servidas un par de humoradas- y se pone en el ropaje de un hiperkinético joyero de Nueva York. Nada parece irle bien, le debe dinero (y mucho) a más de un prestamista, está por separarse de su esposa, cela a su amante. Y confía solamente en una carta. Una carta fuerte.

Porque Howard es un jugador empedernido. Un tipo que no puede tener más de cien dólares en el bolsillo que va y los apuesta. Compró un ópalo negro, con varios kilates, que los mineros etiopíes le han vendido por la décima parte de lo que él supone que obtendrá cuando lo subaste. Así piensa saldar todas sus deudas y dejar de escapar hacia adelante, como viene haciendo día tras día, hora tras hora, segundo a segundo.

Esa vida frenética se compatibiliza con el ritmo que los Safdie le imprimen a Diamantes en bruto. Uno, sentado en el living de su casa, viendo esta coproducción de Netflix, siente que está en movimiento continuo. ¿Hacia dónde? Hacia el mismo lado. Porque cuando hay indicios de que Howard va a zafar, es él mismo el que parece -no parece, lo hace- boicotearse.

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Es 2012, pero poco importa más que para que Kevin Garnett, el ala pivot por entonces de los Boston Celtics, sea uno de los que quede fascinado con el ópalo. “Estoy conectado con esta piedra, irradia energía”, dice el basquetbolista que se interpreta a sí mismo. ¿Y qué hace Howard? Se lo presta -a días de la subasta- y va y empeña el anillo de campeón de la NBA de los Celtics.

No puede con su genio.

Bah. No puede con nada.

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Si hay algo que los Safdie saben es mantener la tensión. No importa los días que pasen, los lugares donde Howard se mueva y hable, o mienta y engañe. Hay una idea de estar corriendo contra el tiempo, que es lo que atrapa.

También rescataron a varios intérpretes, alguno como una suerte de guiño (John Amos es un vecino de Howard), llamaron a The Weeknd, el ex de Selena Gomez para también hacer de sí mismo. Y a Eric Bogossian (La radio ataca) y a Judd Hirsch (el psicólogo de Gente como uno) les dieron dos papeles de importancia.

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Suele suceder que cuando se hablan maravillas de una película o de una actuación, al verlas la experiencia sufra un desencanto. Diamantes en bruto no es Guasón, que tienen en común la sensación de agobio, y que tuvieron sus premières casi al mismo tiempo, una en el Festival de Toronto y la otra en la Mostra de Venecia.

Y así como Joaquin Phoenix va a ganar el Oscar y Sandler lo verá, como ha hecho con todas las ceremonias, en su casa, ambos actores logran acaparar toda la atención sobre ellos. De acuerdo, no es solamente la interpretación, hay una historia que engancha y atrapa.

Trate de recordar cuántas veces le ha pasado viendo una película en los últimos meses.

“Diamantes en bruto”

Muy buena

Drama. EE.UU., 2019. 135′, SAM 16. De: Con: Adam Sandler, Kevin Garnett, Julia Fox, Idina Menzel, Eric Bogossian. Disponible en: Netflix.

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