día de gloria para Wos y Duki

El sol de las seis de la tarde parecía desmentir la lluvia tempranera. Sólo el barro confirmaba las precipitaciones caídas y complicaba los desplazamientos por el Hipódromo de San Isidro en el Día 1 del Lollapalooza 2021.

Esa fue la hora en la que Wos salió a escena. Apoyado por su banda, el joven maravilla del hip hop confirmó que lo suyo es, a juzgar por la multitud que fue a verlo (la mayor hasta el momento del festival), algo para nada pasajero, sino todo lo contrario.

Wos en vivo. Foto: Martin Bonetto

Wos en vivo. Foto: Martin Bonetto

En un concierto muy similar al que hace poco más de un mes brindó en el Cosquín Rock, de nuevo demostró que su banda suena mejor cuando se adentra en las aguas del hip hop más clásico, regado por viñetas más souleras o funkosas, que cuando combina rap con metal, en un ejercicio de estilo más retro noventas.

Saltos y correrías

Así y todo, lo definitorio es su carisma y su energía inagotable más allá que sus saltos y correrías escénicas también remiten a Los Brujos, IKV e incluso a los duetos hip hoperos que se daban en sus inicios entre los hermanos babasónicos Adrián Dárgelos y Diego Uma.

Y también, claro está, su inmenso talento como freestyler. La aparición de Acru, que devino en una competencia amistosa de “call and response” (no con la acepción góspel del estilo sino con la apropiación que las batallas del hip hop hicieron del mismo) produjo que 50 mil almas suben y bajen sus brazos, en ese inequívoco gesto rapero de aprobación.

Como era de esperarse, Canguro fue festejado como el clásico contemporáneo que ya es desde su aparición. Y Púrpura, con Wos mezclado entre la gente, hizo notar la falta de una pasarela para los artistas en el Escenario Flow, a la vez que denotó que su recital tiene en sus asistentes una pata en el que se apoya siempre. Un recital que fue de menor a mayor.

Lollapalooza Argentina, con Duki en un gran show.
Foto: Emmanuel Fernández

Lollapalooza Argentina, con Duki en un gran show.
Foto: Emmanuel Fernández

Al terminar Wos, el éxodo humano se traslado a la otra punta del Hipódromo. Y es que, pegado, Duki arrancaba otro de los actos más esperados de este primer día.

Emocionado por la multitud

Apoyado en un uso de las pantallas en las que se podía leer su apodo con una tipografía similar a las que utilizan las bandas de death metal en sus logotipos y distintas tonalidades y combinaciones entre rojos y blancos, Duki se mostró muy emocionado por la multitud que fue a apoyarlo de manera incondicional.

Ese apoyo es mutuo. Al transcurrir Modo diablo (llamaradas incluidas desde el escenario) Duki paró el concierto, y no solamente pidió asistencia para alguien que no la parecía que estaba descompuesto (no se llegaba a ver qué pasaba, ya que las pantallas se entraron en su persona).

El hecho que se volvió a repetir. Un gesto que pone de manifiesto el cuidado de la generación hip hopera post Cromañón tiene para su gente, y un detalle siempre digno de destacar.

El concierto transcurrió con un artista consciente no solamente de que era la noche más importante de su vida a nivel convocatoria, sino que también sabía de antemano que había un montón de personas que lo veían por primera vez. Emilia subió como invitada, y hubo perreo para todos y todas Duki, entonces, vio, vino y venció, para propios y para ajenos. Una noche consagratoria.

MFB

Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *