Deuda: para no pagar tasas mayores, el Gobierno tomó 22% menos de lo que le vence



El Gobierno decidió hoy acudir a la “caja” que había obtenido en la licitación de deuda de la semana pasada para no tener que validar una nueva suba de tasas en pos de conseguir los $306.500 millones que necesitaba para enfrentar los compromisos de pago que enfrenta el viernes, cuando cortan cupones varios bonos y vence una Letra con capital ajustable por CER emitida tiempo atrás que -por la elevada inflación que hubo en el último semestre- lo obliga a pagar ahora más de $205.000 millones, o los hasta $320.000 millones que buscaba.

Aunque la Secretaría de Finanzas había tomado una serie de recaudos frente a la magnitud del vencimiento que le tocaba enfrentar (consciente de que marcaba además el inicio de una temporada alta de megalicitaciones, ya que en dos y tres meses tendrá test más exigentes) no consiguió el acompañamiento del mercado a los precios que considera “sustentables” razón por la que, aunque recibió 1381 ofertas de compra por $303.835 millones, sólo adjudicó títulos por unos $249.100 millones.

Es decir, prefirió asumir un faltante temporal de $57.400 millones (que en buena medida lo compensa con los $44.000 millones extras conseguidos la semana pasada) antes que validar tasas que juzga “inapropiadas”, en especial, “porque en una semana tenemos ya prevista una nueva subasta en la que apenas necesitaríamos captar unos $9000 millones para cubrir lo que vence, es decir, en la que tendremos espacio para captar el faltante para asegurar el refinanciamiento y, de ser posible, algo más para cumplir la meta presupuestada”, explicaron desde el Ministerio de Economía.

Aunque parte del tropiezo fue autoproducido, no dejó de llamar la atención el resultado de la subasta dado que Finanzas no sólo lanzó la convocatoria a inversores de manera anticipada (el viernes), sino que ella incluyó una variado menú de 10 instrumentos con distintas características y a distintos plazos (el lunes agregó uno más) en el que además apareció lo que algunos analistas denominaron su “bala de plata”: la reapertura de un bono dólar-link y la emisión de otro nuevo para atraer a quienes busquen cobertura cambiaria (como no emitía desde octubre pasado, es decir, desde la última zozobra de mercado), con los que tomó el equivalente a US$418 millones, monto que representa un valor efectivo de $38.901 millones.

Desde Economía remarcaron que lo que se buscó evitar fue la señal de estar dispuestos a validar cualquier precio para asegurar una refinanciación puntual, a la vez que se aprovechó para extender los plazos de colocación, dado que el cronograma de vencimientos se torna más exigente en los próximos meses. “Apenas el 24% de los instrumentos emitidos hoy vencen este año: 62% caduca en 2022 y 14% en 2023″, destacaron.

“Luego de esta licitación el financiamiento neto acumulado en el año continúa superando el 100%, con un total de $137.280 millones. En relación al mes en curso, restando aún una licitación a efectuarse el próximo 26, el porcentaje de renovación de los vencimientos del mes ($323.640 millones) es cercano al 100%”, insistieron en el comunicado.

“El Tesoro se quedó corto y no alcanzó a renovar todo lo que vencía, quedaron $10.000 millones abajo en el mes. Licitación difícil. Pero da una señal: quedan meses complicados con vencimientos complicados de deuda CER. Cuidado con la brecha y las elecciones, puede jugar en contra”, juzgó el economista Juan Ignacio Paolicchi, de Empiria Consultores.

“Rechazó bastantes ofertas jugando con que le queda una licitación en mayo todavía y que consiguió casi todo lo que se necesitaba hasta aquí con las dos subastas previas. Desde ese punto de vista fue buena en especial de cara a los próximos meses, que vienen bravos también”, prefirió valorar el analista Daniel Osinaga.

Los títulos más demandados por los inversores fueron aquellos que ajustan capital por inflación, lo que no sorprende a la vista de los problemas que enfrenta el Gobierno para doblegarla y las políticas que despliega con ese objetivo y, en la mayoría de los casos, no apuntan a solucionarla, sino sólo a diferirla. Con esos instrumentos captó a distintos plazos unos $117.000 millones, algo así como el 45% del total conseguido.

En la subasta se convalidaron tasas que van del 38,4% nominal para el corto plazo al 41% para el mediano plazo (más de un semestre) o de hasta 3,4% puntos por encima de inflación, como en el caso del Boncer +1,4% a vencer el 25 de marzo de 2023, el más largo de los instrumentos ofrecidos. En el caso de los ajustables por dólar pagará una tasa del 0,43% el que vence en un año y una del 1% el que vencerá en noviembre de 2022.

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