Descubrimos una playa nueva donde hay río en vez de duchas

Nos encanta estrenar cosas, así que un día de octubre, rendidos a la tentación de lo posible, vamos en busca de otra novedad. Somos inauguradores. Pertenecemos a un grupo de Facebook integrado por gente a la que convocan para decir: Che, abrieron un bar en Almagro, ¿vamos? Un equipo que vive yendo de una inauguración a otra.

De cualquier cosa. De línea de subtes, de baños de cementerio, de tachos de basura municipales, de cajeros automáticos, de rotondas.

Un garganta profunda habla sobre lo que hay que hacer en San Pedro: “Dar una vuelta por el paseo público y la barranca, cafecito en La Perla o el Butti, almuerzo en el náutico, vuelta en lancha e ir a Vuelta de Obligado a conocer la playa nueva que hicieron…

Playa con toques de turismo ecológico y antediluviano, en San Pedro.

Playa con toques de turismo ecológico y antediluviano, en San Pedro.

En camino hacia el río

¿Playa nueva en San Pedro, a menos de dos horas de la Capital? ¡Faaa, mirá vos! Seguimos oyendo: Balneario municipal, orilla pública con acceso al río…. Stop. ¿Alguna vez estrenaste sunga en playa nueva? ¿Cuantas veces apoyaste tu culo en arena reciente? Esa clase de experiencias son las que persiguen los amigos del Face

Mientras tanto, charla en el camino. ¿Tema? Si la tarjeta del Santander Río sólo te la toman si vas a algún lugar con río.

Leemos más sobre San Pedro: ensaimada en panadería cinco estrellas. Tomar mate en algún banco tipo plaza que hay en las puertas de las casas o en plaza principal.

La playa se abrió como un comercio de barrio hace cosa de un año en plena pandemia. Pero lo que sería abrirse, abrirse, se abrió ahora que empezó el calorcito y nos han devuelto ciertas libertades individuales & colectivas.

Una playa con toques de turismo ecológico y antediluviano. El lugar que estamos pisando en ojotas, aquí, bajo nuestros pies, ahora mismo, en esta cueva –cueva, sí- fue una especie de reservorio donde hallaron restos del Holoceno.

Historia y Prehistoria

Estrictamente, el paraje ubicado en el Partido de San Pedro se llama Vuelta de Obligado. El 20 de noviembre de 1845 en la Vuelta de Obligado se produjo la batalla homónima, un enfrentamiento sobre las orillas del Paraná entre la Confederación Argentina, comandada por Juan Manuel de Rosas, y una escuadra anglofrancesa que pretendía controlar la navegación de los ríos (cualquier otra inquietud, googlear Vuelta de Obligado + Rosas + batalla).

Como en Colonia, hay un cañón de metal pesado que mira al río y chicos que parecen de otra época jugando a los soldaditos. 

En todos estos años sólo hemos asistido a dos playas recién inauguradas. Una, este finde de octubre. La otra fue con las retorcidas playas del Gobierno de la Ciudad, donde estuvimos un rato para saber cómo se sentía eso de hacer fila para ducharse.

Con la novedad de la playa de San Pedro, la campiña de Mónica y César tiene competencia. ¿Llamamos? “Dale”. Ring, ring, nos atiende la queridísima conductora de televisión.

-¡Hola Mónica! ¡Mó…!

Tardamos un segundo y medio en darnos cuenta del contestador automático. Si quiere reservar en el restorán marque 1, si quiere hablar con la administración, 2, para el almacén marque…

El inaugurador, por definición, es un ser humano diligente y meticuloso que necesita saber todo lo que puede sobre el lugar que honrará con su presencia. Los inauguradores suelen ser adelantados, gente que, obsérvese, a veces termina metiendo su nombre en calles, obras o monumentos. Así, con ese indómito espíritu colonizador llegamos al encuentro de la playita desconocida.

Mónica y César en La Campiña, otro atractivo de la zona.

Mónica y César en La Campiña, otro atractivo de la zona.

Al lado hay un paseo con bajada de línea: Centro de Interpretación de Flora y Fauna Vuelta de Obligado. Ahí la gente hace picnics en pastos prolijos, cortados tipo cancha de fútbol. Del otro lado, food trucks, baños químicos y un paseo de artesanos. ¡¿Para qué Cariló?!

Dejamos el auto en una calle que parece no tener salida. Un trapito ordena el tránsito sin más pretensiones que las de mandar sobre el desparramo de vehículos. Nos hace un ademán regalado y pasamos.

Fondo a la derecha. En un chiringuito atendido por un gaucho explican que esta playa data de diciembre de 2020 y que fue iniciativa municipal. Desde un mirador, en las alturas del morro, tomamos varias fotos. Siendo personas de bien deberíamos confundir el paisaje con alguna isla de Florianópolis.

Las inauguraciones -no todas, pero la mayoría- suelen ser eventos pomposos y aburridos. Por eso el inaugurador de raza va al encuentro de lo estrenado tiempo después, pero aún con la pintura fresca.

Ahí está la playa. La vemos de frente. Un balneario tamaño estancia con sombrillas de paja y cancha de fútbol. Alrededor, una feria y locales donde venden jugos hawaianos y tostados por ridículos 100 pesos. Pasa un transatlántico, pasa un kayak. Todo se funde en un señor paisaje. En esta época del año, sin bañeros, la gente solo tiene permitido mojarse los tobillos. Un mes y pico habrá que esperar para tener el plan de alquilar esa cabaña azul francia.

La playa Vuelta de Obligado se inventó de la nada. No sabemos de dónde salió la arena, ni si es natural o llegó empaquetada en hilera de camiones. “Son restos de caracolas”, prefiere alguien que camina por la orilla con look anfibiótico de jean arremangado hasta las rodillas.

Hay gente de acá y gente de por allá. Dos chicas leyendo a Piglia en voz alta. En la playa venden agua caliente para mate a 30 pesos. Toda la gente toma mate.

Un tipo que vende “80 golpes” –¡es una torta!- nos dice que esta playa es un invento de la naturaleza: algo pasó con la bajante del río Paraná y la cosa fue quedando como un espacio interesante para inventar una playa.

De golpe, casi de la noche a la mañana, San Pedro, conocido por sus naranjas y su orgullo cítrico, decide popularmente darle pelota al río, y el río con playa es un foco de atención tan necesario para el hombre de a pie, que ¡gracias!: nos sale decirle gracias San Pedro.

En los diarios locales, la playa, obvio, es noticia permanente. El fin de semana pasado, luego de la accidentada creciente del río Paraná como consecuencia de la sudestada, la playa de Vuelta de Obligado logró recomponerse tras haber sido uno de los puntos donde mayormente se notó la influencia de la creciente.

Lamentablemente, la playa del paraje histórico sufrió las consecuencias de la creciente que provocó que buena parte destinada al disfrute de los bañistas, se cubra al igual que el sector de sombrillas. No obstante, algunas personas que se encontraban en el lugar la disfrutaron.

La arena de la playa termina bruscamente en el barro que empieza con el agua, y con el agua -y el barro- las patinadas del inaugurador son un surf muy poco estilizado. Pero arena para llevar el balde y hacer castillos es lo que sobra. Y para caminar. Y para entibiarte al sol también. San Pedro ofrece respetables días de playa.

Cuadro que representa la Batalla de la Vuelta de Obligado. Como recuerdo, en San Pedro hay un cañoncito amable mirado al río.

Cuadro que representa la Batalla de la Vuelta de Obligado. Como recuerdo, en San Pedro hay un cañoncito amable mirado al río.

San Pedro Hoy informa: “Concejales piden saber por qué no se licitó y cómo se adjudicó la explotación del restobar de la playa de Vuelta de Obligado”. “Clausuraron un parador dentro de la Playa de Vuelta de Obligado por falta de habilitación”

Vida de ciudad balnearia San Pedro. Una alegría. Aguante La Ibiza del Paraná.

WD

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