del trap de Luck Ra al rock desaforado de Idles

Desde siempre, el festival Lollapalooza tiene un escenario dedicado de manera íntegra a presentar a nuevos artistas, dándoles la chance de tocar con el mismo sonido y la misma calidad técnica que los consagrados. Curado por el propio Perry Farrell (el factótum del evento), es ese el motivo que lleva su nombre de pila.

Así fue que pasadas las 16:15 horas el Perry’s Stage se vio sacudido por Luck Ra. El cordobés, de esta manera, buscó afianzar su vínculo con el público por fuera de sus pagos.

Luck Ra en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Luck Ra en Lollapalooza Argentina. Foto: Emmanuel Fernández

Dos guitarras, bajo, batería, teclados, cello, violín y saxofón. Tal como ocurre con sus compañeros de camada, Luck Ra sabe que el oficio de manejar programaciones para que sirvan como bases de sus canciones ya lo tiene. Entonces, su legitimación pasa por encontrar buenos camaradas musicales para ejecutar sus canciones.

Y el objetivo, entonces, se cumple. Más allá de algún desacierto a la hora de disparar alguna pista grabada (y esto no es un reproche sino una observación), la banda suena ajustada y fresca. El inicio, con una tonada que coqueteaba con un heavy prog para desembocar en Me gusta (con la interpolación del Me gustas tú de Manu Chao) fue una prueba cabal al respecto.

Qué casualidad, con Tuli de invitado, fue el momento culminante de un recital que hace que se ponga atención en los pasos que Luck Ra seguirá en un futuro cercano. La madera para un futuro bosque parece estar: todo dependerá de él.

El público en Lollapalooza Argentina. durante el set de Luck Ra. Foto: Emmanuel Fernández

El público en Lollapalooza Argentina. durante el set de Luck Ra. Foto: Emmanuel Fernández

El clásico FMS, Freestyle Master Series

Acto seguido, y también en el Perry, la Freestyle Master Series arrancó con un video introductorio de sus reglas, su manera de puntuación y las distintas instancias que tiene cada una de las batallas hasta llegar a su resultado final, ascensos y descensos de raperos incluidos.

La lógica, claro está, es ciento por ciento deportiva, y hay que entenderla de esa manera. No será este el lugar para discutir o no esa metodología, sí se puede decir que el fenómeno funciona demasiado bien como para ser cuestionado. Como bien se dijo desde la pantalla, muchas personas tienen de estas competiciones su modo de vida, y parece que lejos está de ser una moda pasajera.

Sub, y el chileno Theorema, fueron quienes mostraron sus habilidades en modo “pacífico”. Esto es: no hubo agresiones ni descalificaciones de uno a otro o viceversa, sino que su show fue más que nada un acto introductorio para el “partido por los puntos”, que no se dará en el ámbito del Festival.

El desaforado cantante de Idles. Foto: Emmanuel Fernández

El desaforado cantante de Idles. Foto: Emmanuel Fernández

Los británicos Idles

De allí, a correr al Escenario Flow para uno de los conciertos que más curiosidad despertaba en este Lollapalooza 2022: el de los británicos Idles. Y si las expectativas eran altas, se cumplieron de sobra.

The Faces, The Clash, The Jam, Manic Street Preachers, The Libertines: una enumeración incompleta de “bandas del pueblo” de la Vieja Albión. Esto es: grupos que combinan predisposición para la joda rockera con un compromiso político, un sonido sin fisuras, grandes discos y un vivo desbordante.

Tras este conciertos, sin dudas hay que sumar a Idles a este listado. Él tándem que conforman el cantante Joe Talbot (con su pinta que mezcla a un camionero con un rugbier profesional) y los dos guitarristas Mark Bowen y Lee Kiernan (dos cuasi bebedores cosacos) pueden salir para cualquier lado, ya sea tirándose al público o, en medio de Love Song, improvisando un popurrí que incluyó Hey Jude, el tema de Titanic, Nothing Compares 2 U y All I Want For Christmas Is You de Mariah Carey. Increíble pero real. Pero para eso, la base del batero Joe Beavis (un verdadero animal, un pulpo total) y el bajista Adam Devonshire hace posible todo desde una solidez granítica.

Uno de los dos guitarristas de Idles. Foto: Emmanuel Fernández

Uno de los dos guitarristas de Idles. Foto: Emmanuel Fernández

Colocar en una coctelera pizcas de punk rock clásico, hardcore a lo Fugazi, la ensalada de estilos y la energía de los Oh Sees, mezclar, agitar y servir en un copón: ese trago denominado Idles se bebe entre natural y caliente, y no tiene contraindicaciones. Satisfacción garantizada arriba y abajo del escenario.

El final, con todos improvisando un ritmo tribal (Talbot y un plomo como apoyo de algo que empezó como un solo de batería pero que derivó en un free absoluto), dio cuenta de eso. De lo mejor del Festival Lollapalooza 2022, sin ninguna duda.

MFB

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