Darío Yazbek Bernal, de su hilarante personaje en La casa de las flores a protagonista de una pesadilla distópica



Darío Yazbek Bernal, de su hilarante personaje en La casa de las flores a protagonista de una pesadilla distópica

De chico quería ser político sin embargo, la herencia familiar lo llevó por el camino de la interpretación. Es que Darío Yazbek Bernal creció en una familia de artistas, de quienes sin duda ha heredado el talento necesario para triunfar. Hijo de la actriz Patricia Bernal y del director de fotografía Sergio Yazbek, este mexicano -que acaba de cumplir 30- también es medio hermano del actor y productor Gael García Bernal, con quien mantiene una excelente relación y sueña trabajar algún día.

Lo cierto es que a pesar de cargar con un gran apellido dentro de la industria, él decidió hacer su propio camino. Fue así como ni bien terminó el colegio, hizo las valijas y se marchó a estudiar a Inglaterra, donde estuvo viviendo durante una larga temporada y aprendió a hablar inglés a la perfección. Y si bien ha pasado casi una década para que el público se percate de su profesionalismo, fue su interpretación de Julián de La Mora en La casa de las flores lo que le dio un gran reconocimiento a nivel mundial.

A partir del boom que representó la serie de Netflix, Yazbek Bernal se convirtió en una de las jóvenes promesas de la industria. Si no está actuando, está produciendo, dirigiendo o poniéndole la voz a una serie animada como Los caballeros del zodiaco (2018) o al film Playmobil: la película (2019). “Me gustan los retos”, le confiesa a LA NACION. Y si de desafíos se trata, el artista no podría haber elegido mejor forma de cerrar este 2020: de la mano de su amigo y director Michel Franco (con quien debutó en la pantalla grande en Daniel & Ana, en 2009), estrena Nuevo Orden, un film polémico y perturbador que cuestiona la desigualdad, su relación con la violencia y los peligros de la militarización en Latinoamérica.

Trailer de la película Nuevo Orden

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“La peli habla de un mundo distópico no muy lejano, es algo que podría pasar en cualquier momento y creo que eso lo hace aterrador”, reflexiona quien en la cinta interpreta a Alan, un muchacho que está a punto de casarse con una chica de clase alta cuando su boda es interrumpida por manifestantes que vienen a mostrarles “eso” que ellos prefieren ignorar.

-¿Cómo definirías, en pocas palabras, a Nuevo Orden?

-Esta película habla de una temática con la que vivimos día a día sobre todo en Latinoamérica. El salir a la calle y ver la desigualdad económica que hay. Habla sobre la violencia, y no sólo la física sino también en muchos niveles, que es mucho más compleja y que nos afecta sin darnos cuenta. En términos cinematográficos, es una película muy entretenida, que te tiene atrapado durante 90 minutos y que te hace pensar, reflexionar, discutir. Creo que todos podemos identificarnos y sacar algo de ahí. Y está bueno porque cuando uno va al cine busca este tipo de cosas: películas que nos confronten, que nos hagan tener un diálogo más complejo.

Darío Yazbek Bernal escucha las indicaciones del director Michel Franco, en el set de Nuevo Orden

-¿Cómo te llegó la propuesta?

-Me escribió Michel hará cuatro o cinco años y me contó su idea. Yo le dije: “No sé cómo lo vas a hacer, pero intentemos” [Risas]. Ni bien leí el guion me atrapó, me mantuvo al filo todo el tiempo. Ha sido un proceso muy interesante de filmar. A pesar de la intensidad de lo que se estaba contando, se sintió una gran armonía en el set. Todos dejamos el corazón, el sudor y todo. Hubo mucha entrega y dedicación.

-Esta película fue tu reencuentro con Michel Franco, con quien debutaste en la pantalla grande allá por 2009…

-Sí, mi debut en cine fue con él. Somos muy amigos desde que hicimos Daniel y Ana, hace muchos años. Siempre que tiene alguna idea me la cuenta como para saber mi opinión, cómo la siento, cómo la veo y en este caso me dijo: “Tengo un personaje que me gustaría que pudieras hacer”, y pues obviamente le dije que sí porque conociéndolo, sabiendo lo que hace, sabía que iba a ser algo muy interesante.

Dario Yazbek Bernal junto a su madre, Patricia Bernal, y Diego Boneta, en una escena de Nuevo Orden

-También fue la oportunidad de trabajar con tu mamá por primera vez… ¿Cómo estuvo eso?

-Digamos que muy natural. Fue muy bonito trabajar con mi mamá porque ni siquiera se había dado la posibilidad de hacerlo antes, y creo que Michel fue muy inteligente en escogerla a ella porque en la pantalla nuestra relación trascendió y todo quedo implícito. Fue muy hermoso compartir este proyecto con ella y verla volver a trabajar. Mi mamá también lo quiere mucho a Michel, se lleva muy bien con él, así que se sentía muy familiar el ambiente en el set, a pesar de que lo que estábamos filmando era una locura.

-¿Y cómo fue compartir el set con Diego Boneta?

-Muy bonito. Teníamos ganas de trabajar juntos. Fue todo muy natural también, se entabló una amistad muy rápido. Él es un tipo muy profesional, muy buen actor, tenemos la misma edad y muchas cosas en común, así que todo fluyo enseguida. Siempre es un gusto conocer gente tan dedicada, trabajadora y talentosa. Fue un gusto trabajar con todo el cast, porque uno aprende del otro y ese intercambio te hace crecer personalmente y hace que la película funcione mejor. Creo que, en ese sentido, Michel también debe llevarse las palmas, por haber creado un ensamble y un elenco tan fuerte y poderoso.

-Nuevo Orden tiene una trama muy intensa y polémica. ¿Cómo fueron las repercusiones en México?

-Fue muy dividida la reacción de la gente, y eso era un poco lo que esperábamos. Cuando uno hace una película que toma temas tan complicados, difíciles y duros, conflictúa verla, y eso crea mucha discusión y polémica. Sin dudas, hizo mucho ruido. Fue una de las más vistas del año. La idea era esa: invitar a la discusión, a la reflexión; y si no hubiera sucedido, creo que todos estaríamos preguntándonos qué hicimos mal.

-¿Qué te dijo tu hermano Gael?

-Creo que, en muchos sentidos, esta carrera es muy difícil e incierta. Nos llevamos muchos años, hay una diferencia de generación también bastante grande, pero hablamos mucho de los proyectos y de lo que está haciendo el otro. También cuando veo algo que hace se lo comento, y él también conmigo. Hay un diálogo muy interesante que va de la mano con una relación muy estrecha que tenemos.

-¿Les gustaría trabajar juntos en algún momento?

-Sí, claro, pero tiene que ser “el proyecto”. Creo que lo más importante en cine es tener mucho rigor y saber muy bien qué proyectos sí y qué proyectos no, y no tratar de forzar las cosas porque ahí es cuando no salen.

-Curiosamente los dos cumplen años el mismo día (30 de noviembre), ¿son parecidos? ¿Te reconocés en él?

-Con el tiempo, en la voz. Es muy chistoso porque creo que somos muy distintos en muchas cosas y muy parecidos en otras, como todos los hermanos ¿no? Pero es muy claro que somos hermanos y que nos parecemos mucho, sobre todo cuando estamos uno al lado del otro.

-Creciste en una familia de artistas, ¿fue innata tu vocación actoral o seguiste la corriente?

-Creo que nunca pensé la actuación como algo serio hasta que, de repente, quedé en una película que se llama Daniel y Ana, que es la primera que hizo Michel Franco también en cine. Recuerdo que dije: “Voy a probar a ver qué pasa”, hice todo el casting y quedé. Durante la filmación descubrí que me gustaba bastante. Creo que a Michel le gusto saber eso, le dio mucha paz saber que no iba a ser político.

-¿Entonces es cierto que querías ser político?

-Sí, en la secundaria era un poco el que metía descontento. Siempre me gustó mucho la historia y la política, leo mucho todo el tiempo. Creciendo uno busca la forma de expresar esas afinidades y no encontraba otra mejor que a través de la política. Si ahora lo pienso digo: “¡Uy, qué bueno que no!” [Risas].

-¿Sentís que el apellido fue un peso o más bien te abrió puertas?

-Crecí en el teatro con mi mamá, pero nunca me pesó el apellido. Creo que tanto mi mamá, como mi hermano o yo somos muy distintos, de generaciones diferentes, y cada uno tiene un camino muy distinto en la actuación. Cada uno tuvo que lidiar con sus propios obstáculos y no dar nada por sentado. Yo tengo claro que hay que seguir trabajando y caminando, apoyándose en el otro en lo que se pueda.

-Sos actor, productor, director. ¿Cuál es tu asignatura pendiente?

-Siempre he hecho lo que quiero hacer, lo que me llama la atención, lo que siento que tengo que hacer. Ese ha sido siempre mi parámetro para elegir los proyectos. Me gustan los retos, me gusta aprender, he aprendido a equivocarme y volver a levantarme, que es lo más difícil. Me encantaría filmar en otros lugares como Argentina, Chile, España, irme por todos lados. Sé que hay muchas oportunidades, muchas cosas que hacer y yo soy muy explorador y viajero. Me gusta ver cómo viven las personas en otros lugares, creo que ese intercambio es muy valioso e interesante también.

-Tu personaje en La casa de las flores no sólo te dio popularidad sino la posibilidad de trabajar con Verónica Castro. ¿Cómo fue la experiencia?

-Trabajar con Verónica fue un privilegio sobre todo, por lo que uno puede aprender a su lado. Es alguien que ha vivido tantas cosas y ha visto tanto que aportaba mucho al set, tenía mucho que decir, nunca paraba de contar historias, además de sus chistes y su carisma maravilloso. Son ese tipo de personas que uno conoce y quedan para siempre con uno. Fue un placer haber compartido con alguien tan especial.

Nuevo orden , de Michel Franco, está disponible desde el 24 de diciembre en la plataforma online de Cinemark Hoyts.

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