Daniel Radcliffe, casi un mago para “Fuga de Pretoria”



Vaya uno a saber si, por alguna cláusula de contrato, Daniel Radcliffe tiene que enfrentarse en inferioridad de condiciones a los que quieren hacerle daño.

Ya pasaron ¿cuántos? Van a hacer diez años de la última de Harry Potter y le siguen poniendo anteojitos. Y a sus 30 años continúa dándole la cara a personajes que pelean por lo que creen justo, y que justo zafan cuando parecía que caían irremediablemente.

Esta vez, en Fuga de Pretoria, Daniel Jacob Radcliffe es el protagonista de una historia real. En la película que TNT estrena este lunes 26 de octubre a las 22 es Tim Jenkin, un activista sudafricano que fue preso casi a la misma edad que tiene Radcliffe hoy (30), junto a su amigo y colega de ideas Stephen Lee, en 1978. Los acusan de ser “terroristas” por arrojar bombas panfletarias en las calles, denunciando la segregación racial en pleno Apartheid.

Radcliffe, como el preso político que se las ingeniará creando llaves de madera. FOTO: TNT

Por supuesto que si la película -y el libro de Jenkin en que se basa- se titula Fuga de Pretoria, ambos van a ser encarcelados (les dan 12 y 8 años) y, al menos, intentarán escaparse de ese presidio para “hombres blancos” en la capital administrativa de Sudáfrica.

Fuga de Pretoria es como esas clásicas películas carcelarias, en las que los guardias son todos canallas, crueles y malvados, aunque siempre -pero siempre ¿eh?- hay uno descuidado.

Y, si se trata de una fuga…

Daniel Radcliffe y el australiano Daniel Webber, como los activistas encarcelados en 1978. FOTO: TNT

Jenkin, que hasta tiene un papel en el filme, interpretando a un presidiario, publicó su novela, pero no lograba que nadie la llevara al cine, porque los productores querían exagerar más el aspecto de la fuga. Y no es que el filme con Radcliffe no se centre en ella, pero es evidente que son más los prolegómenos, los detalles previos al intento de escape, con la presentación de personajes, lo que prima en el filme del londinense Francis Annan.

Jenkin se armó de mucha paciencia para crear llaves de madera que abrieran todas las puertas -sean de barrotes o todas de metal- que le permitieran a él y a quienes desearan sumarse emprender la fuga. Tuvo un ojo clínico para ver cómo eran las cerraduras, y las llaves que colgaban del cinturón de los guardiacárceles. Tuvo cientos de días desde que dibujó la primera llave hasta que se la jugó.

La película se rodó enteramente en Australia. FOTO: TNT

Dentro del presidio -recordemos que lo que cuenta el filme son hechos reales- conoce a Denis Goldberg, otro activista blanco que fue apresado en su momento junto a Nelson Mandela. Interpretado por Ian Hart (curioso: fue el Profesor Quirrell en Harry Potter y la piedra filosofal, e interpretó a John Lennon en Backbeat) es casi una figura de mármol, un monumento icónico, un símbolo contra la segregación. Y también aparece Alex Moumbaris (pero con otro nombre), el francés que desea huir para poder estar con su hijo, al que le permiten ver 30 minutos una vez por año.

También es cierto que en la lucha por la igualad planteada en el filme prácticamente no hay participación de negros (la novia de Jenkin lo era, y apenas aparece, claro, porque no estaba presa).

El alegato político, esto es, la lucha por terminar con la segregación, es presentado al comienzo, y de un amanera un tanto banal. Se apela a imágenes documentales, pero cuando son Radcliffe y el australiano Daniel Webber quienes deambulan por las calles y colocan los lanzapanfletos, sus expresiones son más propias de dos chicos que advierten que están siendo vigilados cuando hacen travesuras.

“Fuga de Pretoria”

Buena

Drama/Thriller. Australia/Sudáfrica/ReinoUnido/ EE.UU., 2020. 106’, SAM 13. De: Francis Annan. Con: Daniel Radcliffe, Daniel Webber, Ian Hart. Disponible: estrena el lunes 26 de octubre a las 22, por TNT.

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