Culpa, una serie escocesa: el macabro arte de manipular un cadáver



Un cuerpo revienta contra un parabrisas. Bastan seis minutos de historia para que los personajes ya estén manipulando un cadáver, culpándose uno a otro y diseñando la mejor mentira que pueda limpiarlos. Todo se inicia a bordo de un auto. Dos hermanos alcoholizados después de una boda, la oscuridad, un hombre embestido y un dilema shakesperiano: ser o no ser… responsables.

Un minuto fatal que dispara los comportamientos familiares más inesperados. Eso es en principio la serie escocesa Guilt (Culpa). Eso y un problema que esconde otros problemas, como cajas chinas que aumentan el drama en tono de comedia negra y con toques de suspenso.

En cuatro capítulos de una hora, la primera temporada de esta ficción de la BBC Escocia emitida por Flow se asemeja a una larga película. Estamos frente a Jake y Max, hermanos opuestos, lejanos, disímiles, que se unen en un delito en Edimburgo. La víctima es Walter.

Su nombre sonará sin tregua durante toda la historia. Walter es el recuerdo de la culpa. El nexo que viene a enlazar una hermandad frágil.

“Culpa” (Guilt) la serie de BBC Escocia.

¿Llamar a una ambulancia? ¿Plantar el cuerpo en otro lado? ¿Seguir la marcha con el “bulto” abandonado? ¿Arrojarlo en un jardín? Todas esas preguntas se plantean para un posterior nudo que abre varias líneas de conflictos. El juego también hace zoom en cómo asimilan la culpa uno y otro.

La serie podría llamarse como la obra teatral de Juan José Campanella y Emanuel Diez: ¿Qué hacemos con Walter?, porque ante esa pregunta se dispara una red de mentiras, una bola que asfixia, que puede aplastarlo todo. La dupla funciona sólidamente, uno domina al otro, es uno el que lleva las riendas de la relación (y las de cómo disfrazar el delito cometido).

El gestual Max (Mark Bonnar) es un abogado turbio y materialista. Jake (Jamie Sives), el bohemio y más sensible de los MacCall, es el dueño de un local de vinilos y la excusa perfecta para la musicalización de la serie con perlas de Marianne Faithful, Eddy Arnold y otros.

“Culpa”, la serie de BBC Escocia que se emite por Flow.

Entrará en la historia la sobrina de Walter. También aparecen varios personajes periféricos que nos llevan por atmósferas distintas, los estados emocionales que fluctúan y un misterio que puede ser más grande que la muerte principal del comienzo.

El dúo embarra la escena, todo nos hace pensar que la cuestión va a empeorar, pero no hasta sabemos dónde una falta o “pecado” puede disfrazarse y adornarse. Capas que crecen como las de una cebolla. Mientras aumenta la tensión, aumentan las situaciones absurdas y las posibilidades de testigos de aquella noche negra asfixiante.

El enigma se ramifica, se desvirtúa. De fondo, la posibilidad de un romance en medio las tinieblas y la vieja disquería de Jake en extinción, como lugar nostálgico en el que suenan los Rolling Stones y se habla de músicos asesinados como Sam Cooke o John Lennon.

“Culpa” (Guilt) la serie de BBC Escocia.

Todos pueden ser quienes no aparentan ser. Una propuesta narrativa potente que viene de las tierras del whisky, escrita por Neil Forsyth y dirigida por Robert McKillop.

Los críticos del diario The Guardian consideraron a Guilt un triunfo deslumbrante “del boca a boca”. Y es así. Sin el marketing de otras series de menor calidad, el producto escondido en un menú imposible de abarcar, no defrauda.

Anunciaron segunda temporada para 2021. Habrá más laberintos y más una trama más pesada, como la culpa, ese saco de piedras que voltea al que lo viste.

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