Cuarentena por coronavirus: un Duran Duran en presente perfecto para recuperar tiempos perdidos



Hace más o menos tres años me tocó contar cómo había sido el paso de Duran Duran por la edición local del Lollapalooza 2017, y fue un verdadero placer. También una sorpresa. En todo caso, lo difícil era convencer a quienes no habían estado en el Hipódromo de San Isidro esa tarde de que el de la banda británica posiblemente estaría entre los tres, o a lo sumo cinco, mejores shows del Festival.

Del “¿Qué, todavía tocan?”, al “¿Simon Le Bon puede cantar…?”, pasando por el más neutro “¿En serio estuvo tan bueno?”, los interrogantes apuntaban a no dar crédito a la crónica de entonces. “Wild Boys, Hungry Like the Wolf, A View to a Kill y Last Night in the City, de su más reciente trabajo pusieron de relieve que más que vigencia, Duran Duran goza de un gran presente, con Le Bon haciendo gala de una voz en fantástico estado, y el combo Nick Rhodes – John Taylor – Roger Taylor – Dominic Brown, de un caudal sonoro que le compite de igual a igual a cualquier new arrival del pop/rock (o al revés) de última generación”, había escrito entonces.

Y si bien es cierto que el repertorio de Thanksgiving Live – The Ultra Chrome, Latex and Steel, grabado ocho meses después del Lolla y editado en un vinilo doble, es algo distinto al que la banda trajo a Buenos Aires, también lo es que ofrece una oportunidad fantástica para refrendar aquellas palabras, y confirmar que no habían sido producto de la emoción del momento. Y para quienes no estuvieron entonces, de rescatar al menos la esencia de aquello que sucedió ese día.

Así es la tapa de “Thanksgiving Live – The Ultra Chrome, Latex and Steel Tour”, el álbum grabado en vivo por Duran Duran en 2017.

Verdad es que para muchos las trayectorias de las bandas o de los artistas se terminan cuando, por razones varias que no vienen al caso enumerar, dejan de prestarles la atención que les habían merecido hasta entonces a favor de cuestiones más… urgentes. Pero la realidad indica que lejos de haber llegado a su fin, aquellos se renuevan, se reinventan o por lo menos perduran, que no es poco.

Pues bien, en el caso de Duran Duran, la descripción más apropiada va con la segunda opción. Y la cuarentena es un inmejorable momento para recuperar ese tiempo invertido en “cuestiones más urgentes” que hicieron dejar de lado cosas tan “banales” como las músicas que nos hacen tan felices.

¿Suenan como antes? No, ¿y? ¿O acaso alguno hace lo que hace como lo hacía antes? Y tampoco lo intentan, lo cual los pondría en una situación de Madonna fuera de tiempo que nadie quiere ver. Entonces, lo que ocurre es que… ¡suenan mejor! Porque fallan, porque se nota lo que a veces le cuesta a Simon llegar ahí por donde antes su voz salía de paseo en Who Do You Think You Are, o en Save A Prayer, o en Ordinary World.

Pero resulta que alguien que anda escuchando por acá y tiene 12, se queda un rato inmóvil y dice: “¡Qué bueno está!” Y sí… Y ni hablar de cuando la rockean en Friends of Mine o Careless Memories, productos de sus primeras cosechas que aún se mantienen frescos. No más que Hungry Like the Wolf, Big Bang Generation o la intrincada Medazzaland. Y ni hablar del final, con Rio, que es para salir saltando por la casa y terminar haciendo pogo contra las paredes.

E.S.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA



Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *