Cuarentena por coronavirus: Summer in the City, el secreto mejor guardado de un artista muy especial



Por qué te lo recomendamos Todo gran músico tiene algún que otro secreto guardado por ahí; algún gran disco un poco olvidado, un alter ego con el que saldó alguna deuda artística -o de algún otro tipo-, y por qué no algún mal paso que prefiere dejar fuera de su memoria. En el caso de Joe Jackson, Summer In the City aplica a la primera de las opciones; y está bueno sacarlo de ahí.

Hubo un tiempo en que la new wave era ni más ni menos que eso, un grupo de músicos, cantantes y bandas que merced a una suerte de alquimia entre el rock clásico y el punk, con cierto aroma pop sobrevolando el ambiente, dieron vuelta la página de los ’70 para entrar en los ’80 con aires renovados y renovadores.

Ese “colectivo” incluía, entre artistas como Elvis Costello, los Talking Heads, Blondie y The Knack, entre muchos otros, a Joe Jackson, que con su álbum debut, Look Sharp!, y su inmediato sucesor, I’m the Man, lograba instalarse en el pelotón de los artistas a tener en cuenta de ahí en más.

Ahí estaban Is She Really Goin’ Out With Him?, Fools in Love, las canciones que le daban título a cada uno de los álbumes, además de It’s Different For Girls y el hitazo One More Time. Un poco después vendrían Night and Day (1982), donde Jackson metió Steppin’ Out, y un par de años más tarde el gran Body and Soul, con el Top 1 You Can’t Get What You Want (Till You Know What You Want) y la preciosa balada Be My Number Two como puntos sobresalientes.

A partir de entonces, Jackson comenzó a ampliar sus horizontes creativos; fue de los soundtracks como el de Tucker: the Man and His Dream (de Francis Ford Coppola) al universo de la llamada música clásica, que exploró a través de sus discos Will Power, Night Music, Symphony No. 1 y el grandioso Heaven and Hell, sin descuidar, aunque tampoco alimentar demasiado, su producción más pop.

Sin embargo, aquellas buenas canciones que Jackson había sabido crear estaban ahí, para que las tomara una y otra vez y las recreara en vivo, de la manera que quisiera. Una de ellas fue la del formato del trío, al que apostó durante tres noches en el Joe’s Pub neoyorquino, que quedaron registradas en Summer in the City – Live in New York.

“Summer In the City”, un discazo de Joe Jackson, en trío Graham Maby y Gary Burke, en 1999.

Para eso, convocó a Graham Maby, su bajista desde el inicio de su carrera solista, y a Gary Burke, baterista de Body and Soul y compañero casi permanente de ahí en más; y eligió sumar a su repertorio más “exitoso”, sendos covers de The Lovin’ Spoonful (Summer in the City), The Yardbirds (For Your Love), Duke Ellington (Mood Indigo), The Beatles (Eleanor Rigby en plan minimalista) y Steely Dan (King of the World).

El resultado es una hora a lo largo de la cual Jackson saca a relucir todas las virtudes que condensa como pianista, cantante, compositor e intérprete, y acompañado por un tándem rítmico que la descose y la deja chiquita como una pelotita de tenis es capaz de pasar del jazz al rock, y de ahí a un ritmo caribeño para volver inmediatamente a un clima de sonata sin perder jamás un mínimo de coherencia, sensibilidad y groove. Con el agregado de que en varios casos, el músico nacido en 1954, lo hace enganchando un tema con otro, casi como si estuviera a dos metros de nosotros, mirándonos y mientras tanto decidiendo con qué seguir.

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Ahí, probablemente esté la magia de Summer In the City; en la habilidad del trío para disolver cualquier distancia entre la música que hacen y nuestra capacidad de recibirla como si en vez de tratarse de algo grabado a 8.500 kilómetros y hace 20 años estuviera sucediendo ahora mismo y acá, a dos metros de nuestro sillón. Una sensación que en los tiempos que vivimos paga triple.

E.S.

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