Cuarentena por coronavirus. Perfume, de María Gabriela Epumer: canciones que 20 años después siguen acariciando



Por qué te lo recomendamos Hay momentos en los que la música sirve para atacar, con canciones que funcionan como balas que apuntan al centro del blanco; hay otros en los que acompañan nuestros desencuentros y también nuestros festejos más desenfrenados. Pero también están esos en los que necesitamos canciones que nos acaricien mientras esperamos el día mejor. Y Perfume nos las da.

Que la versión de María Gabriela Epumer de Canción para los días de la vida es la mejor de todas las que se hayan grabado es tan discutible como que la mejor de Sympathy for the Devil sea la de los Rolling Stones y no la de Jane’s Adiction; o que la de Live and Let Die de los Guns la pasa por arriba a la de McCartney.

Pero hay algo en la de quien fue la Señorita Corazón que la hace magnética; será su voz que envuelve, el bandoneón de Fernando Samalea, la simpleza con que la encara Fernando Kabusacki desde su guitarra; lo cierto es que cuanto dice que “los relojes harán que cante”, parece que todo estalla en colores. Y eso está buenísimo.

Claro que Perfume no se trata sólo de esa maravilla que Luis Alberto Spinetta grabó en 1977. También Quiero estar entre tus cosas, de Daniel Melero y con intro de Robert Fripp; y Ah te ví entre las luces encontraron en quien fuera durante muchos años la guitarrista de Charly García una intérprete ideal. Por eso será que ahí está él, Say No More, poniendo su voz, sus teclados y su constant concept al servicio de la evolución del tema que vio la luz en el lejano 1976.

Hasta ahí, los covers. Más allá de ellos, varios originales de Epumer. Perfume, Espero que el sol salga, Otro lugar. ¿En qué lugar del rock argentino quedaron escondidas esas canciones? ¿Cuál es el sentido de que se mantengan en silencio los arrebatos de la guitarra en Tierra mojada o la lacónica voz de Francisco Bochatón en la bolerísitica Desierto corazón?

Así es la tapa de “Perfume”, el álbum de María Gabriela Epumer editó en el 2000. Bellas canciones para atravesar la cuarentena.

Sirena es de esas que hay pocas. Escrita por su ex compañera de Viudas e Hijas de Roque Enroll Claudia Sinesi, en la voz de María Gabriela se transforma en una pequeña obra maestra; igual que Sus ropas, planeada a medias con un Emmanuel Horvilleur de poco más de 20 años.

“Sangró las flores que vestían los descalzos/Quiso que el cielo no gritara su color/Y que la luz brille desnuda en la canción”. Una pequeña muestra de esa bella cosa llamada abstracción, tan bienvenida en medio de tanta realidad. Hay más, en Fuga. “Sueño traiciones despierto al fin/Suspirar turbulencias”, canta junto a un casi tenebroso Richard Coleman. Y otra vez el bandoneón de Samalea.  

Guitarrista, cantante, compositora. María Gabriela Epumer suena cautivante en “Perfume”, su segundo álbum. (Foto: Archivo Telam)

Desde que esas músicas eran grabadas, dos décadas atrás, entre los estudios La Diosa Salvaje, de Spinetta, y Circo Beat, de Fito Páez, que mete piano y clavinet en Espera que el sol salga, pasó mucho de todo. Demasiado. Entre otras cosas, la muerte de María Gabriela, ocurrida en junio de 2003. A la distancia, cuesta pensar que Perfume no haya rankeado en el podio de los álbumes editados en el 2000. Sin embargo ahí están, bien a mano para que nos mimen un poco en el encierro. 

E.S.

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