Cuarentena por coronavirus: la maravilla de tener a Caetano Veloso y David Byrne cantando juntos en casa



Por qué te lo recomendamos No siempre es posible tener a dos artistas geniales, de orígenes tan disímiles como de común esencia, cantando como si estuvieran compartiendo un rato de esta cuarentena ahí nomás, tocando y cantando desde en el otro sillón del living o en una de las sillas de la cocina. Y cuando eso sucede, no hay que perder la oportunidad de disfrutarlo.

La cuestión es que el 17 de abril de 2004, Caetano Veloso tocó en el Carnegie Hall, en una Nueva York muy pero muy distinta a la de los días que corren. Y tuvo la idea de invitar a compartir su escenario a uno de sus músicos más admirados, David Byrne, con quien desde 1989 mantenía un vínculo directo a través del sello Luaka Bop, creado por el ex Talking Heads para difundir músicas del mundo.

Pasaron casi ocho años desde esa jornada hasta que Caetano Veloso and David Byrne Live at the Carnegie Hall estuvo en la calle -y un poco más para que estuviera disponible en las plataformas digitales-, y por cierto no es de esos discos que por aquí haya tenido una difusión demasiado entusiasta. Y tampoco es que estemos frente a una obra maestra de la música popular que haya podido torcer el rumbo de la historia de la música popular, pero no es justo dejar tanta belleza arrumbada en un rincón, cuando podemos usarla a favor de nuestro bienestar.

De hecho, la primera parte del álbum no es sino una especie de pequeñas canciones que el artista brasileño transformó a lo largo de su vida en grandes clásicos de su trayectoria. Desde que o samba é samba, Vocé e linda, Leãozinho, Coração Vagabundo, entre otras, son piezas que Caetano suele tener como parte de sus repertorios, en vivo, y aquí, acompañado sólo con su guitarra primero y luego con la compañía del chelista Jacques Morelenbaum y el percusionista Mauro Refosco, las vuelve a hacer brillar.

Así es la tapa de “Caetano Veloso and David Byrne Live at Carnegie Hall”, grabado en 2004 y publicado en 2012.

Pero a partir de The Revolution, que marca el momento en el que Byrne se incorpora y completa el cuadro minimalista que componen el tándem Veloso-Morelenbaum, la magia toma forma definitiva. “La belleza descansa en un colchón de cuerdas/Usando sólo las cosas de su interior/y cuando despierta la revolución aquí/y cuando despierta la revolución aquí”, cantan juntos. Y nos envuelven de verdad.

Lo que sigue es otro Greatest Hits, que arranca con la preciosa Everyone’s In Love With You, y que combina en el mismo sintético formato momentos esenciales de Talking Heads -And She Was, Life During Wartime y una descollaste versión de Road to Nowhere- con un de su plan solista como She Only Sleeps y God’s Child.

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Y un tramo final, recorrido en dúo por ambos artistas, que no debe ser otra cosa que eso que Charly García alguna vez intentó patentar como la “maravillización” de algo, intervenido apenas por una conmovedora interpretación del brasileño de Terra. Entonces, Caetano y David “maravillizan” nuestras vidas con Dreamworld : Marco de Canaletes, Um canto de afoxé para o bloco do ilê, (Nothing But) Flowers y la siempre reveladora Heaven.

“Estamos todos en el mismo bote con agujeros”, escribió hace unas horas Byrne en la revista digital Reasons To Be Cheerful, acerca de la pandemia que nos tiene a todos en vilo y en libertad condicionada. Precisamente por eso, está buenísimo tenerlos a él y a su amigo a bordo.

E.S.

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