Cuarentena por coronavirus: Herbert Vianna nos ayuda a ganarle a la angustia con canciones de amor



Por qué te lo recomendamos Porque en tiempos de angustia, de incertidumbre, de confusión y desánimo, de vértigo y desorientación, canciones como las que Herbert Vianna grabó en Victoria son una especie de remanso que invita a nadar o navegar en aguas que arrullan, ayudan y calman.  

“Hoy voy a salir a la calle/Y voy a incendiar tus ciudades/No se lo que han hecho conmigo/Al menos permanezco vivo”. La voz de un Fito Páez de apenas 25 años se desgarra desde alguna playlist. Y sigue varios versos después: “En Baires, en Londres o en Rusia/Todo es una pelea sucia/Canción de amor/Entre vos y yo/Canción de amor/Mientras tanto”. Falta que diga en el ’88 y en el 2020 también.

Vivimos tiempos aturdidos, en medio de una pelea sucia. Y entonces, otra vez canción de amor, mientras tanto. Y ahí entra Victoria, el álbum que Herbert Vianna parió en 2012, como exorcismo de 11 años de dolor y reconstrucción, después del accidente aéreo que lo dejó postrado parapléjico para siempre, y a un mundo de distancia del amor de su vida, Victoria Lucy Needham Vianna.

Herbert Vianna, al frente de Os Paralamas do Sucesso, una sociedad de tres que sigue adelante. (Foto :Ricardo González)

Herbert Vianna es el mismo que hizo y aún hace bailar a miles, al frente de Os Paralamas do Sucesso, aquella banda que durante los últimos ’80 y los ’90 hizo grandes migas con el rock argentino. Pero también es el del maravilloso álbum E Batumaré (1992) y el fantástico EP O Som Do Sim (2000), ambos, decididamente imperdibles para quien se jacte de llevar puesto un poco de sensibilidad.

Pero Victoria es algo distinto. Son 42 minutos de canciones a través de las que Vianna, que hoy transita sus 58 años, parece haber exorcizado los más profundos demonios de un dolor imposible de reparar, pero con el que se le hizo necesario, y posible, convivir. Vivir.

Y para eso, el cantante y compositor aparenta haberse despojado de toda resaca de tragedia que quedara en él, para alcanzar distintas dimensiones del amor que traduce al arte de manera magistral, a lo largo del disco. Y que tan bien hace repasar, en los días que corren, puertas adentro.

“Esta ciudad es sólo un destello/Un cuadro para ver de lejos/en un avión/Hace poco tiempo aún respiraba”, canta Vianna en Blues da Garantía. Y resulta difícil no imaginar a nuestra Buenos Aires desierta, casi inmóvil, mientras suena. Pero Un Amor Un Lugar resulta un antídoto infalible, si por casualidad la tristeza amenaza. “El día amaneció/ Levante las manos hacia el cielo/y agradezca si un día encuentra un amor, un lugar/para soñar/Para que el dolor pueda siempre mostrar/Algo bueno”, canta ahí. esa es la idea, al final del día.

Así es la tapa de “Victoria”, el tercer trabajo solista de Herbert Vianna, publicado en 2012.

Sobran las perlas en Victoria: A Lua Que Eu Te Dei, Se Eu Não Te Amasse Tanto Assim -“Si no te amase tanto así/Tal vez no vería flores/donde las he visto/Dentro de mi corazón”, canta ahí-, Noite de Sol Dias de Lua, Só Pra Te Mostrar; apenas varios botones de muestra entre los veinte posibles. Breves, intensos y precisos.

El respaldo de una o varias guitarras acústicas, y alguna eléctrica según la ocasión; una que otra percusión, cuando la canción la pide; coros que van de un estilo Beach Boys a las fuentes del Brasil de raíz; teclas o cuerdas si hacen falta. Victoria no sabe de ornamentos; todo es más bien austero, menos la emoción.

Y acaso, ¿no es esa la provisión más importante para atravesar el presente?

E.S.

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