Cuarentena por coronavirus: dos muy buenas razones para escuchar a Marilina Bertoldi



Por qué te lo recomendamos Los días de guardarse dan para, entre otras cosas, repasar o descubrir artistas y sonidos que están ahí, al alcance de la oreja, pero que más de una vez quedan fuera de su alcance por eso de “la velocidad” a que vivimos. 

En mayo de 2019, Marilina Bertoldi se llevaba el premio Gardel de Oro; todavía no se cumplió un año desde entonces, pero en una apuesta, quien lo haga a favor de que parece que pasó una eternidad llevaría todas las de ganar. Como si estos tiempos de inmovilidad aceleraran el paso a retiro de los recuerdos más cercanos.

Pero además, es posible que cierto ruido que levantó aquella premiación, que por segunda vez en la historia galardonaba a una mujer -la primera había sido Mercedes Sosa- y que se daba en medio de un abierto y vigente reclamos por mayor espacio femenino en la industria de la música, haya dejado algo de lado el costado más artístico de la cuestión. Lo cual, al fin de cuentas, la puso a Bertoldi entonces sobre el escenario del auditorio Ángel Bustelo, y lo seguirá haciendo en distintos lugares una vez que termine la cuarentena de espectáculos.

Por eso, está bueno estar preparado. Para quienes ya saben de qué se trata, este 2 x 1 servirá para recordar como era todo al principio, y recobrar aquel sabor acústico de las canciones publicadas por Marilina en su más que interesante segundo álbum, La presencia de las personas que se van, dos años después de su debut ‘discográfico’, con El peso del aire suspirado; y para testear su presente más inmediato a través del EP Sesión Saldías.  

Del primero, En mí, Hoy lo veo, Malabares y Puente sobresalen en un cuatro de siete que da un balance claramente favorable. Era 2014, y a sos 25 años, la chica de Sunchales daba todos los pasos que inexorablemente la llevarían a un escalón de mayor visibilidad en la escena con el tercer trabajo, Sexo con modelos, dueño de una de las mejores tapas que dio el rock argentino, y continente , una vez más, de un puñado de muy buenas canciones que consolidaban a Marilina entre las artistas a tener muy en cuenta en los tiempos que corren.

Tendencia que ratificó en Prender un fuego (2018), el álbum que la llevó a conquistar el Gardel de Oro y seis de cuyos temas Bertoldi recreó en 2019 en el EP de Sesión Saldías, grabado en el Polo Cultural Saldías con Joaquín Muriel y Hernán Rupolo en guitarras, Julián Montes en bajo, Guillermo Salort en batería, Paloma Iturri y Verónica Gerez en coros y Lautaro Passadore Tommasi en percusión.

Como en el disco de estudio, en vivo vuelve a mandar el beat, con aires soul en Fumar de día, sónicos en Correte, rockeros en La casa de A, baladísticos en Remís y de parodia-pop en Tito volvé, sobre los que la cantante frasea con su sello de fábrica, entre provocativa, sensual y desafiante, mientras las guitarras proponen los cambios de atmósfera.

Son, en total, 46 minutos de Marilina Bertoldi, a través de dos fotografías musicales separadas por cinco años de crecimiento y cambios que aplican a una escucha tan directa como sus canciones.

E.S.

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