Cuarentena por coronavirus: Charlie Haden, Hank Jones y el encantamiento de melodías divinas



Por qué te lo recomendamos Un tiempo en el que por momentos el paso del tiempo parece haber quedado en “pausa” exige, más que requiere, un espacio sonoro que contenga esa extraña y por momento casi agobiante sensación. Steal Away ofrece ese continente. Dentro de él, todo es amable, y su efecto balsámico se revela absolutamente necesario desde la primera hasta su última nota.

¿Cuántas veces escuchamos eso de “una que sepamos todos”, a la hora de pedir que alguien toque una canción, una música…? ¿Cuántas veces nos encontramos con una que sabemos, sin tener la menor idea de qué se trata eso que estamos escuchando? ¿Cuántas veces creemos que no tenemos idea de algo que, sorprendentemente, descubrimos que conocemos apenas lo escuchamos?

Unos 25 años atrás, en una coqueta y pequeña disquería frente a la estación Villa Devoto del todavía Ferrocarril San Martín, a su anfitrión se le ocurrió poner a sonar el entonces flamante álbum grabado por Charlie Haden y Hank Jones.

Así es la tapa del magnífico álbum “Steal Away”, de Charlie Haden y Hank Jones.

Lo que ocurrió entonces fue algo inesperado, fantástico… Julio Calvo, uno de los integrantes del grupo Los Musiqueros, a la sazón cliente del lugar, comenzó a canturrear la melodía y las variaciones que el contrabajista y el pianista iban construyendo en torno a alguno de los 14 tracks que incluye el álbum, y enseguida sumó su voz otra clienta, en un miniensamble tan fugaz como encantador.

Sería quizás el himno It’s Me O Lord, Standing In the Need of Prayer, tal vez el spiritual Spiritual, la tan bella Swing Low Sweet Chariot o ese canto a la resistencia que We Shall Overcome que aquí mutó en la emotiva Venceremos que integró la banda sonora del regreso de la Argentina al sistema democrático. Difícil precisar después de tanto tiempo de cuál tema se trataba, pero lo que sí sigue ahí en la memoria es la sensación de que esa música era parte de un repertorio familiar.

En una categoría similar podrían entrar el tradicional irlandés Danny Boy, el gospel Wade in the Water, publicado por primera vez en 1901 o el tradicional francés L’amor de Moi. Y ya en una de melodías desconocidas, otras piezas igualmente magnéticas como los negro spirituals Steal Away, compuesto cerca de 1860, o Sometimes I Feel Like a Motherless Child, o esa maravilla que es I’ve Got A Robe You’ve Got A Robe.

Pero aún si ninguna de ellas resultara ni siquiera parte del recuerdo lejano de alguna película o algo así, es imposible no rendirse ante su poder. Son, como más o menos fue dicho, himnos religiosos, negro spirituals y algunas -las menos- canciones folclóricas tradicionales estadounidenses, que desde el jazz Haden y Jones convierten con maestría y enorme creatividad y capacidad de improvisación, en música apta para todo oído, y que al mismo tiempo se proyectan a lo más profundo de las emociones.

Reflexivas pero no opresivas, las canciones sin letra de Steal Away proponen un remanso en la paradójica vorágine en que nos mete la quietud del aislamiento. Escuchar, sentir y también pensar, con Steal Away se hace mucho más grato que en silencio.

Ah, el 2 y 3 de febrero de 2010 Haden y Jones volvieron a encontrarse, y al cabo de las dos jornadas grabaron otros 14 temas, que fueron editados en 2012 bajo el título Come Sunday. Y si Steal Away los emociona y los hace viajar a otra dimensión aunque sea un poco, no esperen ni un poco para darle play.

E.S.

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