Cuarentena por coronavirus: Alphonso S’entrega, o cómo sonaba la vanguardia en los ’80



Por qué te lo recomendamos. A vos que querés saber por qué Vicentico canta como canta, así de desganado, como exhausto y siempre sin energía. A vos que creías que el reggae nacional empezó con Los Pericos y que el ska, con los Fabulosos Cadillacs. ¡Vos! deberías saber que antes, simultáneamente pero hace demasiado tiempo, existió un grupo fundamental que sacó apenas dos discos y se llamó Alphonso S’entrega.

A los que tuvimos la suerte de crecer en los ‘80 nos parecía una banda imperdible. Alphonso hacía que corriéramos al Stud Free Pub o al primer Prix D’ami de Arcos y Monroe para ver los shows de esos tipos listos y liderados por Daniel Morano, luego productor ejecutivo de Peter Capusotto y sus Videos.

Su banda y la de Sergio Nacif, el guitarrista que después fundó Los Romeos y sonó con humor hitero en temas como Basura, era un combo despreocupado y vital. Alphonso tenía un carisma único. Morano preguntándole al público qué tema queríamos escuchar. Repitiendo canciones de la lista. Arrancando los recitales de madrugada. Era una banda que en los festivales mandaba de soporte a Los Cadillacs.

En el Stud Free Pub; en Prix D’ami, Alphonso S’entrega mostraba un rumbo que luego tomaron varios viejos conocidos. (Foto: Facebook Alphonso S’entrega)

Rinaldo Rafanelli, el músico más profesional de Alphonso, bajista histórico de Adiós Sui Generis en el Luna Park, le daba un toque de pesada herencia a la juventud desprevenida. El grupo tocaba seguido en Badía & Cía. y Tinelli les hacía entrevistas un tanto risueñas.

No les interesaba grabar discos porque les gustaba merodear con esa chapa de “artistas del under”.

En Prix D’Ami eran locales y cuando los shows terminaban y la gente salía, ellos empezaban a sonar de nuevo a puertas cerradas. Cada tanto aparecía una extraña Ford Econoline color negra de donde bajaban mujeres despampanantes. Rafanelli sonreía.

Barrio Chino fue el primer corte del disco que se llamó como el grupo, y cuya tapa era un collage con letras recortadas de diarios y revistas. El simple fue un caso único en la historia: Barrio chino estaba en ambas caras, Lado A, Lado B.

En ese primer álbum Alphonso quiso ser un catálogo de cualquier cosa menos del soporífero rock testimonial. Lo suyo fue ska, reggae, calypso y otros primos del punk. Sacaron dos ámbumes y se separaron sin pena ni gloria con la hiperinflación del ‘89.

Los tiempos de cuarentena también sirven para rescatar viejas perlas de acá nomás. (Foto: Facebook Alphonso S’entrega)

La voz de Dani Morano desapareció de la música y Vicentico adoptó el estilo desgreñado del principal vocalista de Alphonso, un fulano que cantaba como haciéndote el favor, con letras urgentes, escritas en la parada del bondi pero envueltas en ritmos, melodías y cadencias nuevas para toda una generación.

Hace poco el Bahiano les rindió un merecido homenaje al recordarlos en una entrevista con este diario. Dijo que antes de ellos y antes de Sumo hubo un grupo de vanguardia llamado Alphonso S’entrega.

Sergio Nacif era como el Andrés Calamaro de Los Abuelos de la Nada. De él dependían los hits (Barrio chino o El manisero). En Youtube se puede encontrar el debut grabado en 1986. Volviéndolo a escuchar es probable que el álbum opere como la elegante expresión new wave de un clásico: La dicha en movimiento, celebradísimo disco de Los Twist.

Apenas 4800 tristes vistas tiene la perla de Alphonso. Un LP al que se le hizo justicia colgándolo online recién en marzo de 2017. “Precursores del Ska en nuestras pampas”, dice un comentario. Otro: “Canciones dormidas en la memoria que se despiertan 35 años después”.

Los temas que sonaban en la Rock&Pop eran los de Nasif, pero para muchos de nosotros el espíritu de Alphonso tenía base en la voz cansada y las composiciones de Daniel Morano: Kaliyuga, Telecaster, Satisfaces mi alma.

Alphonso S’entrega en acción; duró poco, pero dejaron huella. (Foto: Facebook Alphonso S’entrega)

Allí está toda su desidia puesta al servicio de la novedad. En vivo, Morano usaba ropa de mecánico y se dejaba estar en cada estrofa. En la primera fila siempre se ubicaba una infartante María Carámbula, mujer/novia/amante de Morano. Por ese entonces la futura actriz era una chica que bailaba como poseída sus dulces 16.

E.S.

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